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martes, 20 de diciembre de 2011

5642.- HERNÁN SÁNCHEZ BARROS

HERNÁN SÁNCHEZ BARROS
Nació en Buenos Aires el 21 de mayo de 1957.
Poeta, filósofo, escritor, defensor de los derechos humanos.
Publicó en dos antologias de la S.A.D.E. (Sociedad Argentina de Escritores) 1981 y 1982. Premio Universidad de Belgrano, Buenos Aires, publicación en Antología de la Joven Poesia Argentina, 1983. Premio Javiera Carrera, Valparaíso, Mejor envío extranjero, Antología del concurso, Chile, 1987.Finalista del Premio de Poesia, de Quetzaltenango, Guatemala, 1988. Tercer lugar en el premio internacional de poesia del Ayuntamiento de Alcantarilla, España, 1987. Primer premio del certamen Internacional “Club 63” de Jaen, España, 1986, premio publicación para su libro “Márgenes de Observación”. Tiene publicado dos libros: Márgenes de observación, Editorial Club 63, Jaén, España, 1986; y Noticias de los senderos humeantes, Editorial Perro Azul, San Jose, Costa Rica, 2004.
Discípulo de Atilio Castelpoggi y Diana Raznovich; formó parte del taller de poesía contemporánea junto a Mario Sampaolesi, Patricia Diaz Vialet y Carmen Colombo. Actualmente es profesor universitario y dirige el taller Mesa Verde. Reside en San Jose de Costa Rica donde es el director de la Asociación Cultural Nueva Acrópolis.También es el presidente de la empresa de comunicación alternativa "Fueradeserie S.A."






LA POESÍA


Si pudiera permanecer, en el desgaste oblicuo que la luz hace cada 
mañana,en mi ventana de prisionero, tal vez declararía en contra 
de mis sueños, pero no lo haré. Yo creía que escribiría poesía, 
pero a Ella se le sirve; se le entrega el alma, el insomnio, un cuello 
de mujer, la última salida, los señaleros en la niebla, los bosques 
que encuentro en tu mirada, todo, todo, y entonces brota con su júbilo insensato. La imagen es su sangre, la dimensión aurística su cometido; 
más allá de eso, no la intento comprender pues se me aparta. 
Mi poesía solo ES, yo soy su amigo; a veces, cuando nadie se percata, 
puedo sentirme su oficiante, su oscuro sacerdote, su tinta echa 
de piel si me permite, nada más; quizás a eso también pueda 
llamársele poeta…"














LA CUEVA DE LAS MÁSCARAS


Imantados por la hipnosis del fuego tus ojos me hacen surgir de un 
paisaje inexplicable.
Necesito añadir que el júbilo no es una crisálida de la que pueda 
escapar inmune para reaccionar al futuro como una sustancia 
extraída del fondo del mar; no, es otra la frontera que se condensa
en la memoria y por eso antecede a este momento una banal e incierta 
crónica que me aferra a abrumadoras palabras de quiromancia 
y lejanía frente a mi propia piel, dejándome arrastrar hacia una 
lámpara solitaria que siempre se deshace con la llegada del día.
Pero se de su proceder cauteloso como si esa extinción resultara 
inapelable, como si un único argumento desafiara, bajo la influencia 
de un desequilibrio,la red momentánea de todo juicio, o como si 
en cada intento se empeñara la suerte en admitir el resultado 
de esa desilusión. Sin embargo, todo deleite resurge si dejo los ojos transformándose en aquello que sigue confinado en el olvido o lo 
que él pueda causarme. A esta lucidez, tempranamente corrompida 
por el cadalso de la costumbre, llegan las olas dormidas a dejar su
legado estrellado después de remontar la escarpada pendiente del 
mar; casi tranquilizado, casi muerto en esa placidez, sobre la 
realidad objetable y sus mutaciones, a toda costa retrasaré el pájaro 
inefable, el extraviado baile de los cortinados, el pasado perdido 
en el jardín desmantelado de toda proximidad, de todo augurio, 
de toda certidumbre, para verte derramar la alegría, exceptuando 
toda frescura superficial o abstracta como el agua bendita de unas
lágrimas que, siempre anhelo, sean a causa de la alegría.










CIRCUS PARK


Hay algo insomne que estremece la fosforescencia de los látigos
en la memoria de los tigres. Retroceden hasta salir ilesos
como si se tratara de un rastro descubierto por la inercia mágica de la ensoñación.
Entonces nada recurre a la indolencia que permea el vacío; nada,
porque es igual al simulacro momentáneo del olvido en la mano asediante de la muerte.










DESCARRIADO


El experimento necesita la sensación de mis dedos tocando tus venas
para que cambie de dolor el pájaro al que todo le sucederá;


la duda blandiendo un horóscopo objetable, su calamitosa perennidad
y un poco de óxido de ojos habituados a trenes descarrilados


en la profundidad de un sueño.
¿Cómo sustraerse a la magia inoculada en los ojos
por un paisaje que muerde el corazón hasta hacerlo sangrar
y que yo llamo después amanecer?








Draft




En los lugares que no puedo imaginar
el aire vuelve y teje su incómodo espejismo;
y en vez de descubrirse poseyéndonos,
lo veo caer inmóvil en el laberinto de eso que produce el vacío .


Solo me incita la huida de otros astros, sangre adentro,
y la insatisfacción que se asimila lentamente
en las fauces de unos ojos cerrados


Larga mirada a un color que se deshace
es el atardecer.








Indeleble


Es una caja de paredes de felpa la noche.
La extrañez mira tus ojos que atraviesan el aire
de manera que nada queda sin su debida confusión,
nada sin ese parecerse a nada
que no sea lo que no es y quiere ser,
una huella de sed,
una ruta calcada,
una luna de estío desalmada
en la sanción a este presentimiento.






Apaneca (El Salvador)


En el balcón de bauprés se deshace la brisa de agosto.
Los pinos esparcen un perfume de fe
y el eco antiguo de los lobos navega ya en mi sangre.
Caireles adormecidos
las estrellas
.








Augurio


El augurio marginal desde el que me asomo
no tiene mas similitud
que la entrega de una conciencia de cosas azules,
de modo que lo que delate
solo esta afianzando tu piel en el rastro perdido
de una arena con viento y oscuridad
y la amnesia simple de lo indiferente.


También me he sorprendido replegándome
en esa huida inútil de la contrariedad.