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sábado, 17 de diciembre de 2011

5584.- ROSARIO MURILLO


Rosario Murillo (Managua, 22 de junio de 1951), es una profesora, escritora y activista nicaragüense. Nacida en Managua en 1951. Hizo sus estudios secundarios en Greenway Collegiate de Tiverton, Devon, Gran Bretaña. Estudió Arte en el Instituto Anglo-Suizo Le Manoir, La Neuveville, Suiza. Tiene títulos de estudios de los idiomas inglés y francés, otorgados respectivamente por la Universidad de Cambridge, Gran Bretaña, y la Universidad de Neuchâtel, Suiza. También realizó cursos libres en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua). Su temprano primer matrimonio, y luego el compromiso político impidieron que prosiguiera con la formación académica formal, pero ella supo adquirir un bagaje cultural a través de las constantes y plurilingües lecturas. Entre 1967 y 69 fue profesora de idiomas en Managua, en el Colegio Teresiano y en el Instituto de Ciencias Comerciales. Desde 1967 hasta 1977 fue secretaria del Dr. Pedro Joaquín Chamorro (1924-1978), Director del diario La Prensa. En 1969 Murillo se integró al Frente Sandinista de Liberación Nacional. Empezó a escribir poesía en 1973, luego de la muerte de su hijo ocurrida en el terremoto del año anterior. Según reza el texto de contraportada de su primer poemario, Gualtayán (1975), la escritura fue para ella "el inicio en el constante ejercicio de los brincos, de un lado a otro, corriendo como la vida misma". Murillo fue la animadora principal del grupo Gradas, una brigada cultural conformada por poetas, artistas plásticos y músicos adversos al somocismo. Al inicio organizaban sus conciertos y recitales en las gradas de las iglesias -de allí el nombre del grupo- y tuvieron que dispersarse porque la represión política había arreciado. "En este trabajo me sentía realmente ejerciendo el oficio de escritor: recoger la vida nuestra, escribirla y devolverla esperanzada, ávida de frutas, a su verdadero dueño: el pueblo." En 1974 Rosario Murillo debutó como poeta en La Prensa Literaria. El siguiente año vio la luz su primer poemario, Gualtayán (Managua: Ediciones El Pez y la Serpiente / Editorial Unión). El segundo, Sube a nacer conmigo (Managua: Ediciones El Pez y la Serpiente), salió en 1977. En 1976 la joven fue arrestada en Estelí por sus actividades políticas. Una vez en libertad, en 1977 se marchó al exilio. Vivió unos meses en Panamá y Venezuela. Luego se estableció en Costa Rica y se dedicó por completo al trabajo político y organizativo del FSLN. Desde 1978 comparte la vida con Daniel Ortega Saavedra, Comandante de la Revolución, miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional desde 1979 y su Coordinador de 1981 a 84, ex Presidente de Nicaragua entre 1984 y 1999 y actual Secretario General del FSLN. y actual presidente de la república de Nicaragua desde el año 2006. Esta relación ha tenido y sigue teniendo una fuerte incidencia en la vida de la poeta, en la cual la política y la literatura están encarnizadamente fusionadas. En 1980 el poemario de Rosario Murillo Un deber de cantar (Managua: Ministerio de Cultura, 1981) obtuvo el recién instaurado Premio de Poesía Joven Leonel Rugama, del Ministerio de Cultura. De 1981 a 1989 ella formó parte del Consejo Editorial de Barricada, diario del FSLN; de 1981 a 1992 ocupó el cargo de editora de Ventana, suplemento cultural de dicho diario. De 1981 al 89 fue Secretaria General de la Unión de Escritores de Nicaragua y desde el 82 al 89 fungió como Secretaria General de la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC), una institución que causó un gran impacto en las políticas culturales del país. En 1984 fue electa diputada de la Asamblea Nacional, ocupando el escaño hasta 1990. Luego de en 1988 el Ministerio de Cultura se convirtiera primero en Dirección General de Cultura del Ministerio de Educación y en 1989 se transformara en Instituto de Cultura, Murillo se desempeñó como su titular hasta los inicios de 1991. Durante la década sandinista publicó la antología poética Amar es combatir (Managua: Editorial Nueva Nicaragua, 1982), En las espléndidas ciudades (Managua: Editorial Nueva Nicaragua, 1985) y Las esperanzas misteriosas (Managua: Editorial Vanguardia, 1990). Al perder el FSLN las elecciones en 1990, la poeta mandó destruir el tiraje completo de su libro Como los ángeles. Desde ese entonces dejó de publicar pero continúa escribiendo. A partir de 1998 es Presidenta de la Fundación para la Promoción del Amor (FUNDAMOR). Entre mayo y noviembre del 2001 laboró como Jefa de Prensa y Comunicación de la campaña presidencial del FSLN. En el 2001 editó el ensayo El país que soñamos... (o el viaje a la tierra prometida) (Managua: Ediciones Caminodeamor, 2001). Actualmente, es asesora del Frente Sandinista en Prensa y Comunicación. Preside el Consejo de Comunicación del Poder Ciudadano. Promotora de los Principales Programas Sociales que benefician a la Población empobrecida.




Abro la boca para encontrar la lista de sueños...

Abro la boca para encontrar la lista de sueños que
hemos dejado a punto de saltar del tintero. Cierro
los ojos para soñar tus manos
desde entonces
desde que yo soñaba tus manos
esperándolas al anochecer
entre las palmeras y los vidrios rotos
acunados a la par del corazón.
Hace frío
tiemblan las pestañas tu invierno
saltan las madreperlas en vez de los sueños
vuelven sobre el calendario que cuelga detrás de la puerta
escribo yo este poema
pensando en acomodar nuevamente sobre el pecho
un sitio para la esperanza.









NECESITO ARMAR EL CIELO CON MIS CANTOS

Necesito armar el cielo con mis cantos
asaltar los recuerdos
y hacerlos lluvia renovando el zacate.
Debo encontrar un nido para envolver el brillo de mis ojos
y un borbollón de agua clara
para lavar los cabellos y soltarlos al sol de la mañana
Voy a buscar un arco-iris perfecto
una canción que se ajuste a la locura del poema
un verbo que se haga carne
y un amor desconocido, infinito
que me deje como mago dominguero
alardeando de maravilla y misterio
Quiero un árbol con flores
una plaza con banderas y coros
una consigna concebida en el pueblo
y repetida hasta el eco
el rostro de Carlos Fonseca en el viento
un Sandino, un Rigoberto, un Rugama
quiero un amor con sujeto, predicado y fusil
un estribillo cercano
una oración colectiva, quiero al alba
estrenar estas manos, todavía nuevas y torpes
acercarme a la creación de este mundo
como sembrando flores, como regando cantos
sin asomos de vejestorio emplumado
sólo la cara al sol
con su montón de heridas
de mentiras
de tiempo.

En las espléndidas ciudades, 1985.












Hombre, de qué nos sirven las noches

Hombre, de qué nos sirven las noches
si hemos abandonado el amor
solo a su propia suerte
mudo y arrinconado como una anciana guitarra
que dejó de cantar.
Para qué sirve la brisa, este amarillo que encendimos
los barquitos de papel sobre el estanque del parque
los chingorros brillantes que dejamos
sobre la misma pared donde claváramos, ilusionados,
los sueños.
De qué nos sirve este montón de esperanza entre las manos
a qué jugar con gotas de rocío que nos empapen el cuerpo
con tardes que nos enciendan el pelo
a qué, si hemos perdido la tierra
y la batalla.











Yo la mujer de barro

"Se estremecieron las espesuras y las sombras"

Yo la mujer de barro
hecha y guardada por los siglos y siglos
surgida del mismo tiempo
con una costilla de más, me dice Adán
y una semilla de nancite para Eva
yo la mujer de barro
con un grito de triunfo me persigno
por la señal de mis piernas
Por la santa cruz de mis caderas
Con el clamor de mi ombligo que se ahueca
y exclama araña tus ojos
Soy la furia del tiempo sin cabeza
Como una cara sin rostro
o un final de amores sin espejos.
Viva vivo y he vivido en el barro
a través de los ríos y las estaciones
y las capas geológicas y las erupciones
y los sinfines de culturas que no acaban
y las que apenas principian
en medio de todo el ruido
Yo, mujer, cargo la furia de amamantarte y amarte
hombre de barro, mi esclavo y mi señor
yo tu señora y tu esclava
mujer arcaica o clásica o moderna
siempre orgullosa de mi hoguera temblando
en el centro de Venus mi temblor.
Mujer de barro yo, descabezada
guardo y dibujo fertilidad de luceros
descabellada, quebrada y recocida
de mi amor inicial sembré los frutos
sigo sembrando y pariendo
y recogiendo y regando
en este comal de silencios
aquí volteada a la izquierda
con la piel siempre inmensa
sumergida en el canto de barro, carne y caminos
sólo me asusto de las cosas que no entiendo
como la cibernética
o el átomo envuelto
o mis hijos con la rodilla en el suelo
sólo y de nada me asusto
me persigno.











Las dificultades de un poeta

Quería escribirte un poema
de aquellos nuestros con palabras mezcladas
fresco como la grama del patio
repleto como la tinaja debajo del alero
quería escribirte este poema que te estoy diciendo
pero ya ves que no pude
tuve que agotar mis dedos interminablemente
hacer montones de sobres
doblar papeles cerrar los sobres sellarlos
tuve que alzar el teléfono y responder melodiosa
no, no está, no ha venido
sí, como nó, pase usted
tuve que hacerme sonrisa en cuatro dientes
contestar las preguntas
meterme y salirme de vos miles de veces
pero aunque así,
entrecortado apretujado malhumorado y todo
aún así te parí en esta tarde
con cuatrocientos cincuenta sobres con nombre y dirección
y una fila de incansable preguntones
sobándose la barriga complacidamente.