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miércoles, 14 de diciembre de 2011

5548.- MIRTA YÁÑEZ



Mirta Gloria Yáñez Quiñoa
(La Habana, 4.04.1947)

Poeta, narradora, ensayista y crítica literaria.

Licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas, Escuela de Letras y Arte, Universidad de La Habana; y Doctora en Ciencias Filológicas, Facultad de Letras y Arte, Universidad de La Habana; es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) desde 1977, y de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) desde 1987.

Ha publicado los libros:
• Las visitas (poesía), Imprenta Universitaria, La Habana, 1971
• Quiénes eran los aztecas (divulgación docente), Centro de Información Científico-Técnica de la Universidad de la Habana, La Habana, 1974
• Todos los negros tomamos café (cuento), Ed. Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1976
• Serafín y sus aventuras con los caballitos (novela infantil), Ed. Gente Nueva, La Habana, 1979 (Reediciones: 1987, con ilustraciones de la autora y 2003)
• La Habana es una ciudad bien grande (cuento), Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1980
• Yo soy Jack Johnson (relato), en Cuentos de boxeo, Ed. Arte y Literatura, La Habana, 1982
• La hora de los mameyes (novela), Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1983
• El mundo literario prehispánico (ensayo en colaboración), Imprenta Universitaria, La Habana, 1986
• Las visitas y otros poemas (poesía), Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1986
• El diablo son las cosas (cuento), Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1988. (Reedición: 2000)
• Notas de clase (poesía), Colección "La barca de papel", Imprenta de la Dirección de Información, Ministerio de Cultura, La Habana, 1989
• La narrativa romántica en Latinoamérica (ensayo), Colección "Giraldilla", Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1990
• Una memoria de elefante (testimonio), Ed. Abril, La Habana, 1991
• Poesía casi completa de Jiribilla el Conejo (poesía para niños), Ed. Gente Nueva, La Habana, 1994
• Algún lugar en ruinas (poesía), Ed. Unión, La Habana, 1997
• Narraciones desordenadas e incompletas (cuento), Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1997
• Cubanas a capítulo (ensayo), Ed. Oriente, Santiago de Cuba, 2000
• Havanna ist eine ziemlich grosse stadt (cuento), Ed. Atlantik, Bremen, Alemania, 2001
• Camila y Camil (testimonio), Ed. Pablo, La Habana, 2003
• Un solo bosque negro (compilación poética), Ed. Letras Cubanas, La Habana, 2003
• El Matadero: un modelo para desarmar (ensayo), Ed. Letras Cubanas, 2005
• Falsos documentos (cuentos), Colección Vagabundo del Alba, Ed.Unión, 2005. (Reedición 2007)
• Cenicienta (versión teatral), Ed. Gente Nueva, 2006
• Del azafrán al lirio (textos diversos), Ed. Extramuros, 2006
• La fiesta de los caballitos (novela infantil) -edición mexicana de Serafín y sus aventuras con los caballitos-, Ed. Progreso, México DF, México, 2006
• Faux Papiers (cuentos), edición bilingüe, Ed. MEET, Saint-Nazaire, Francia, 2007
• Serafín y las aventuras del Reino de los Comejenes (cuento infantil), Colección Dienteleche, Ed. Union, 2007
• El bufalo ciego y otros cuentos (compilación de cuentos), Ed. Unión, 2008
• Havana is a really big city (cuentos), Ed. Cubanabooks, California, 2010
• Sangra por la herida (novela), Ed. Unión / Ed. Letras Cubanas, 2010
• Blessure Ouverte (novela), Ed. L´Harmattan, Paris, 2011

Además ha realizado numerosas antologías, selecciones, prólogos y otros textos de crítica literaria, entre ellos, Estatuas de sal. Cuentistas cubanas contemporáneas, Ediciones Unión, La Habana, 1996; Álbum de poetisas cubanas (poesía), Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1997; Cubana (narrativa), Beacon Press, Boston, 1998; Habaneras, Ed. Txalaparta, España, 2000; y Making a Scene: An Anthology of Short Stories by Cuban Women Writers, Mango Publishing, England, 2002.

Parte de su obra ha sido traducida y publicada en el extranjero. Igualmente aparece en numerosos sitios web, y ha colaborado con numerosas publicaciones periódicas nacionales y extranjeras.

Por su obra ha sido galardonada con:
• Premio de poesía, Concurso "13 de Marzo", 1970
• Primera Mención de cuento, Concurso "26 de Julio", 1975
• Primera Mención de Crítica, Concurso "13 de Marzo", 1977
• Premio de narrativa, Concurso "La Edad de Oro", 1977
• Premio de cuento, Concurso "Editorial Abril", 1988
• Premio de la Crítica, 1988, 1990, 2005 y 2010
• Premio de ensayo, Concurso FMC, 1990
• Premio “Memoria”, Concurso del Centro “Pablo de la Torriente Brau”, 2000
• Premio Forderpreis der Iniciative LIBeraturpreis, Frankfurt, Alemania, 2001
• Beca de Creación en Maison des Ecrivans et des Traducteurs (MEET), Saint-Nazaire, Francia, 2004

( Dirección de Correo Electrónico: mirtayq@enet.cu )



http://alascuba.blogspot.com/







en la antología personal Un solo bosque negro, 2003

RECORDATORIO

Ten presente
siempre
que la posteridad se ha hecho
para que futuros estudiantes
―husmeadores frívolos y pasajeros―
se aprovechen
de la carne viva
que han dejado los pobres poetas
en sus cartas,
en sus sábanas miserables,
en sus miradas suspendidas de un árbol.
Pero ten presente
―también―
que los poetas sueñan
con la larga permanencia
y para eso construyen las catedrales
y los poemas.













del cuaderno Horario personal, inédito

UN SUCESO A LAS DOCE MERIDIANO

Ocurrió así como lo cuento.
Yo iba pensando
lo de todos los días
―juro que era lo mismo de siempre―;
me asustaba
que nunca sucediera nada del otro mundo.
Y entonces la bruja
pasó volando en una escoba,
me gritó mirta
y yo palidecí.











del cuaderno Apuntes de clase, inédito

QUEHACER GENERACIONAL

Aquellos, los nostálgicos poetas del pasado
nunca vieron la nieve,
pero el pálpito silencioso de los copos
cayó escrupulosamente sobre sus versos;
siempre desconfiaron
de los océanos,
de las atroces distancias sin más grito que el viento,
aunque a menudo olfatearon el sándalo
y jugaron, como niños,
con las chinerías;
es más,
supieron del estrago en los estómagos bohemios,
de la soledad
que se asemejaba a una helada mancha en el horizonte
y a la libertad sólo la conocieron
para romper la métrica de sus estrofas,
auténticas y desatinadas como los tiempos que corrieron.
Ah, mi joven poeta del mañana,
recibe sobre el poema el sol del trópico
como una andanada de salvajes cerbatanas;
emplea palabras feroces
para denunciar tu época;
dispón de lo necesario para registrar en la secreta costura
de la letra
el cambiante dolor del universo
y las leyes de la ternura que siempre fluye,
siempre fluye.










HERMANO QUIROGA

Nunca más el perfume excesivo de la costumbre,
se dijo el poeta renegado,
fuera con todo, cueste lo que cueste.
Fuera el consuelo de las certidumbres,
el lecho para dos,
las sucesivas generaciones
siguiendo una diáfana regularidad;
nunca más los refugios de la tolerancia
como sobras de la ciudad corrupta,
se dijo, hurgando en sus hambres, el poeta violento, el asesino,
el presunto suicida.
Fuera, fuera todas las afrentas
(como aquella de sentirse un mimado de los espurios dioses,
él mismo casi a punto de convertirse en un endeble diosecillo);
no, y mil veces no,
se dijo el poeta herético,
no a la urbe, no al corrillo,
no a las buenísimas maneras,
no a la belleza acatada por la mayoría
se dijo de una vez y por todas
el poeta irreverente, el célibe,
hundido de cabeza en su huraño destino,
en la brisa salvaje
de la selva ancestral,
en la ulcerante libertad del animal solitario
que defiende sus escasos dones.













CONTEXTOS DE SOR JUANA INÉS

Madre, madrecita Juana,
todos eran hombrazos en su pueblo,
las espuelas empezaron a morir contra su frente,
nadie colmaba
las tardes impúdicas
bajo los lienzos del patio del abuelo;
no era feliz la muchachita,
quién iría a sospechar entonces aquella vena férrea
y cálida
que le espetaba el corazón.
Sabihonda retenida en nuestras manos, ya decían,
se burlaban los pálidos superiores,
¿alguien recuerda sus nombres?
¿los de aquellos hombrazos?
El padre natural era uno de ellos, qué duda cabe,
y también los hidalgos con sus cosméticos pedestres,
los amantes, los patrones de casi todos los oficios,
ya se sabe, eran los dueños
de la fe y de la moneda,
del sexo también.
Desconcertante mujer ya madurando en la celda,
las gongorinas voces rescatando los polvos malditos,
allí saquea con tesón la poesía y se llena
los bolsillos de esas piedras volcánicas
para castigar la vesania.
Madrecita Juana del cilicio en bandolera,
el propio dios era todo un hombrazo
y tú así, qué remedio,
recordada por los siglos, la criatura imperfecta.













CONFERENCIA

Pretendo explicar algo a mis alumnos
que todo lo preguntan, la palabra,
impura,
las conjeturas sobre aquella página trémula ya tan distante,
qué se hizo de la furia manirrota en que se empeñaban
los antiguos poetas,
dónde va el rumor de los capítulos amarillentos,
el crujido de las mamparas y los versos,
indócil polen que me gana la vida,
la pasión impresa, detenida en los celajes,
ese frío soplo que nos separa.
Cómo puedo saber yo del perfil inquieto,
encendido apenas por el fuego enamorado de la adolescencia.
Los profesores no disertan del amor personal,
del sufrimiento leve,
ni de la nostalgia por la loseta crucificada en la penumbra,
allí también arde un corazón impensado,
sigan atentos a mi charla,
tras ella se esconde mi propia página trémula, mi furia,
el rumor, las mamparas.















del cuaderno Limitaciones, inédito

OBJETOS

Los objetos se someten indefensos
a las máscaras del tiempo.
Tomemos, por ejemplo, esta piedra,
esta desnuda piedrecita que encontré en una gaveta.
¿De dónde vino? ¿Desde cuándo está?
¿Cómo llegó hasta ahí?
¿Quién la trajo? ¿Por qué la conservé conmigo?
Cada pregunta que me hago acumula perplejidades
y desmemorias.
¿Es piedra de río o piedra de mar?
¿La recogí en un riachuelo de la Sierra Maestra?
¿O acaso en las riberas del bucólico Clain, o del Arno?
¿La encontré en la playa de Guanabo,
o en la costa de aquel pueblo del Pacífico,
o en el helado puerto de Ostende?
¿Sería una piedra de tierra adentro?
¿Proviene de las secas murallas de Avila,
de las ruinas de Tula, de los cerros de Humahuaca,
tal vez de la azotea de los abuelos que ya no existe?
¿Desde cuándo está conmigo?
¿Hago la cuenta por meses, por años, o por décadas?
¿Fue piedra de verano o de invierno?
¿Qué suceso la trajo?
¿Quizás el recuerdo del tránsito por algún cementerio?
¿Pero cuál de ellos? ¿Y cuál de los tránsitos?
¿Fue la memoria de un encuentro afortunado
o de una despedida?
¿Qué caminata me llevó hasta esta piedra,
no más grande que una moneda?
¿La recogí yo? ¿La encontré o la busqué?
¿Me la dio alguien? ¿Quién sería ese alguien?
¿Estará aún entre nosotros? ¿Me habrá olvidado también?
¿Conservará otra piedra gemela a la mía?
Y aún más:
¿Será mía esta piedra?
¿O todo ha sido un error?
El sitio que llamamos alma se me llena de espanto
cuando irrumpe, incluso así, el infinito.
Y eso que apenas hemos tomado, a modo de ejemplo,
una piedra,
entre tantos y tantos objetos,
esta pequeñita piedra.