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miércoles, 23 de noviembre de 2011

5417.- PEDRO PRADO


Pedro Prado Calvo (Santiago, 8 de octubre de 1886 - Viña del Mar, 31 de enero de 1952) fue un poeta y novelista chileno.
Su madre murió cuando tenía dos años. Comenzó sus estudios preparatorios en casa, con su familia en 1893. Dos años después ingresó a las preparatorias en el Instituto Nacional. En 1898 comienza a cursar las humanidades en el mismo instituto, concluyéndolas en 1903. Como extras cursó alemán, contabilidad, pintura y música. Sus estudios superiores los realizó en la Universidad de Chile, iniciándolos en 1904 en la Escuela de Ingeniería, donde cursó dos años. Allí lo sorprende la muerte de su padre (acaecida el 8 de noviembre de 1905). Pasó a la Escuela de Arquitectura de la misma universidad, permaneciendo en ella tres años, sin titularse. Comenzó allí su afición por la pintura, recibiendo lecciones del maestro Pedro Lira.
Fue en esta época cuando viajó por el norte de Chile y el sur de Argentina y se casó con Adriana Jaramillo Bruce, el 1 de enero de 1910. Ese año fue elegido Presidente de la Federación de Estudiantes de Chile (FECH) y asistió como delegado al Congreso de Estudiantes en Buenos Aires. Fue el organizador del grupo de Los Diez, fundado en 1914, creando así uno de los más importantes movimientos intelectuales chilenos del siglo XX. En 1949 fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura.

El escritor
Su poesía se inicia con Flores de cardo, libro publicado en 1908, donde rompe con el molde de la métrica de la rima, siendo el iniciador del verso libre en su país.[cita requerida] En 1912, con La Casa Abandonada, introdujo los poemas en prosa, rompiendo la tradición versificada de la poesía y siendo fundador de la prosa poética. En 1913 publicó El Llamado del Mundo, al que siguió en 1915 la poesía en prosa Los diez, el claustro, la barca. Ese mismo año surgió Los Pájaros Errantes, reputada como su obra lírica más lograda, recogiendo herencias parnasianas y simbolistas. Su creación poética continuaría con Las Copas en 1921, Karez y Roshan en 1921 y el poema dramático Androvar en 1925.
Como novelista, su trabajo infundió al marco popular del criollismo la altura creativa y poética del imaginismo, alcanzando hondura filosófica. En este género debutó en 1914 con La Reina de Rapa Nui, una novela exótica donde, con la apariencia de una sencilla historia de amor, se presentan elementos del folklore isleño pascuense. Le sigue en 1920 la que pasó a ser su obra más importante y conocida: Alsino, una historia con un plano mítico y filosófico relevante, escrita en prosa pero cargada de un lenguaje poético y simbólico, protagonizada por un pequeño niño campesino que sueña con emular a Ícaro; se lanza de un árbol y, producto del golpe, le crece una joroba en la espalda de la cual le nacen unas alas que harán posible su anhelo de volar. Su autor lo llamó “poema novelesco”.[cita requerida] En 1924 publica Un Juez Rural, novela de corte realista-costumbrista y, en alguna medida, autobiográfica en los espacios físicos y en los tipos humanos presentes en ella. Muestra las reflexiones que hace el autor sobre el sentido de la justicia, los dilemas de quien ha de administrarla y la extensión de sus consecuencias.
Como ensayista produjo en 1916 Ensayo Sobre Arquitectura y Poesía, libro en el cual elabora su pensamiento arquitectónico. Posteriormente, su relación con la arquitectura se manifiesta en A los Estudiantes de Arquitectura publicado en 1919 en la revista Juventud Nº 3, así como en Del Sacrificio y la Salvación de la Belleza publicado en el Nº 16 de la misma revista y El arte obrero, la tradición y el porvenir de la Arquitectura, publicado en el Diario La Nación el 2 de julio de 1922. En 1924, tras la deposición de Arturo Alessandri, no habiendo estado nunca involucrado en política, redactó el ensayo Bases para un nuevo Gobierno y un Nuevo Parlamento, del que la Junta Militar de entonces quiso declararse coautora, negándose a ello Prado.
En 1934 publicó sus libros de sonetos, género del que fue considerado maestro.[cita requerida], y en 1935 obtuvo el Premio Academia de Roma, entregado por la embajada de Italia. Ese mismo año recibió el Premio Municipal de Santiago. En 1949 se le otorgó el Premio Nacional de Literatura. En 1950 fue miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua en reemplazo de Arturo Alessandri. Pero no se pudo incorporar, pues murió el 31 de enero de 1952 a causa de una nueva hemorragia cerebral en su residencia de verano en Viña del Mar.

Intelectual multifacético
Como pintor, habiendo tomado lecciones con el maestro chileno Pedro Lira, se dedicó a la pintura de paisajes chilenos e ilustró diversas publicaciones de la época, incluyendo sus propios textos.[cita requerida] En 1917 obtuvo la Tercera Medalla en Pintura en el Salón de la Exposición Anual de Bellas Artes, Santiago.[cita requerida] En 1918 fue miembro fundador de la Sociedad Nacional de Bellas Artes creada por Juan Francisco González. Expuso en el Salón Oficial de Santiago en 1921, siendo nombrado ese mismo año director del Museo Nacional de Bellas Artes, cargo en el que permaneció hasta el año 1923. En 1922 expuso en el Salón de Invierno, Sociedad de Artistas de Chile, Santiago.
Como arquitecto se destacó su especial preocupación por el paisaje urbano, transformándose en un acérrimo crítico de la planificación de Santiago. Mientras fue director del Museo Nacional de Bellas Artes dirigió reparaciones al edificio y denunció las precarias condiciones de su construcción, que había quedado inconclusa y con fallas estructurales evidentes, a poco más de una década de su inauguración. Dentro de su producción destaca el palacio Bruna, embajada y consulado de Estados Unidos.[cita requerida]
Representó a Chile como diplomático, primero en 1925 en la celebración de centenario de la Declaración de Independencia de Bolivia y posteriormente en 1927, cuando fue nombrado Ministro Plenipotenciario de Chile en Colombia por Emiliano Figueroa. Permaneció en este cargo hasta diciembre de 1928, siendo condecorado por Colombia con la Orden de Boyacá en grado de comendador.[cita requerida]

Obras de Pedro Prado
1908- "Flores de Cardo". Poesía. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile.
1912- "La Casa Abandonada". Prosa poética. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile.
1913- "El Llamado del Mundo". Poesía. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile.
1914- "La Reina de Rapa Nui". Novela. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile.
1915- "Los Diez, El Claustro, La Barca". Poesía en Prosa. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile.
1915- "Los Pájaros Errantes". Prosa poética. Santiago de Chile.
1916- "Ensayo sobre Arquitectura y Poesía". Ensayo. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile.
1919- "Las Copas". Poesía. Buenos Aires, Argentina.
1920- "Alsino". Novela. Santiago de Chile.
1923- "Karez y Roshan" (en colaboración con Antonio Castro Leal). Poesía. Santiago de Chile.
1924- "Un Juez Rural". Novela. Nascimento. Santiago de Chile.
1925- "Androvar". Poesía dramática. Nascimento. Santiago de Chile.
1934- "Camino de las Horas". Poesía. Nascimento. Santiago de Chile.
1940- "Otoño en las Dunas". Poesía. Nascimento. Santiago de Chile.
1945- "Esta Bella Ciudad Envenenada". Poesía. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile.
1946- "No más que una Rosa". Poesía. Buenos Aires, Argentina. Losada.
1949- "Las Estancias del Amor" (Selección e introducción de Raúl Silva Castro). Poesía. Editorial del Pacífico. Santiago de Chile.
1949- "Viejos Poemas Inéditos (antología de homenaje)". Poesía. Escuela Nacional de Artes Gráficas. Santiago de Chile.

Premios
En 1935 Recibió El Premio académico de Roma.
En 1949 fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura.






AMOR Y JUVENTUD

Amor y juventud ambos se han ido,
Y a todo a despedirse se apresura,
De tanto sol que ardiera, aun perdura
La blanca luna como sol de olvido.

Inútil queja por lo ya perdido;
Silencio de la humana desventura
Al contemplar la inmensa noche oscura,
Apagando a la vida y su sentido.

Todo pasó, más ¿qué es lo que ha pasado?
Ardió nuestra existencia tan a prisa,
Que ha dejado ceniza de ceniza,

Polvo hecho de polvo y dispersado.
Yo todo mi vivir es tan oscuro;
Ni aun de haber vivido estoy seguro.








CONOCETE, MUESTRATE

Quédate en la sombra,
Que para pensar requierese silencio.
Abrete el pecho,
Mírate dentro.
Y tu alma al descubierto
Deja que si luz lleva, que te alumbre,
Que si ligero aroma, que perfume.

Que tus ojos reflejen
Lo que dentro tengas
Y lo que oscuro sea
Sombrío yo lo vea
Y que surja y se muestre lo que es bello
Y lo que lleves de bueno.

No haya vergüenza
En mostrar lo que es pequeño.
Vergüenza, sí, en hacer de lo que es,
Mayor misterio.

Conócete y muéstrate, mujer,
Ábrete el pecho
Y déjame así tu alma al descubierto!








FLOR SIN AROMA

Flor sin aroma, canto sin sentido,
Giro sin rumbo de una inútil danza
Sonriente el rostro, el corazón dormido,
Surgiendo como oscura remembranza.

Hacia mi vera repentina avanza,
Fantasma de mi ensueño aparecido,
Otro amor, otra gloria, otra esperanza,
Otra mujer camino del olvido.

Bella, sí; bella, bella... y sin belleza;
Dulce sí; dulce, dulce... y sin dulzura;
Un amor que termina cuando empieza,

Un dolor que a alejarse se apresura;
Su pena no nos llega a la tristeza,
Su goce ni se exalta, ni perdura









LA AMISTAD ES AMOR

La amistad es amor en serenos estados;
los amigos se hablan, cuando están más callados.
Si el silencio interrumpo, el amigo responde
mi propio pensamiento, que también él esconde.

Si él comienza, prosigo el curso de su idea;
ninguno de nosotros la formula ni crea.
Sentimos que hay algo superior que nos guía,
y logra la unidad de nuestra compañía.

Y nos vemos llevados a pesar con hondura,
y a lograr certidumbre de la vida insegura;
y sabemos que encima de nuestras apariencias,
se adivina un saber, más allá de las ciencias.

Y de eso yo busco tener a mi lado
al amigo que entiende cuando digo callado.








LA MUERTE Y LA ROSA

La muerte es para el hombre tan oscura;
La muerte es a la rosa tan sencilla;
Aprendió de la estrella que más brilla
La estrella muerta da la luz más pura.

Ya no hay en ella materia dura;
En mar inexistente y sin orilla,
Sin casco, sin velamen y sin quilla,
Sólo viaje inmortal su barco augura.

Aquel que en la belleza se incendiara,
Bien puede sonreir ante la muerte;
La estrella extinta de brillar no para.

La rosa en otra estrella se convierte;
Y dice a todos con su ciencia rara:
Lo más bello y fugaz es lo más fuerte!









LA ROSA DESVELADA

Si tu supieras lo que buscas tanto,
si no ignorases lo que tanto anhelo,
ni tu tendrias desespero y llanto,
ni yo dudaria del azul del cielo.

Los dos sentimos que nos cubre un velo,
pero ahora ese desvelo yo levanto;
y ambos sabemos que termina en duelo,
entre un misterio prodigioso y santo.

Algo agoniza, y al morir transido,
surge de la visible sepultura
la rosa del amor que, hacia el olvido,

en el eterno olvido siempre dura;
mas alla del amor hemos vivido,
alli donde el amor se transfigura.







LA ROSA DE LA AUSENCIA

Tú fuiste la belleza revelada
Mujer apenas que te vi imprecisa;
Que turbación dejóme tu sonrisa,
Rosa de eternidad no deshojada.

Sin tierra y agua y aire, entre la nada
Tu grande y pura ausencia simboliza
Que al sueño mejor lo fecundiza
Mujer que huye, para ser la amada.

El alma sin los ojos reconoce
El beso de la sombra de tu aliento;
Ahora que no estás, te pienso, y eres!

Mas supremo que el mío no hay goce:
Ser besado en el propio pensamiento
Por la única entre todas las mujeres.










MI VERSO

Si todo pasa, y en el supremo canto
Al amor más profundo, no lo evoca;
Si el arte es pobre, y si la gloria es poca,
Y oculto vive en la sonrisa el llanto;

Déjame en la soledad de mi quebranto.
Mi beso muerto en la sonriente boca,
En belleza florezca, oh! Alma loca,
Que bien sonríe el que sufriera tanto.

Sírvame el verso sólo como escudo,
Y el disfraz de su extraña arquitectura,
Mejor que en la sonrisa florecido,

Lo diga todo, mientras quedo mudo;
Y oculte en su belleza mi amargura;
Dejándome presente y escondido







PRESENTIMIENTO

Todo en mi vida es un presentimiento.
Soy como hoja medio desprendida
que ya la agita, sin llegar el viento;
una hoja temblorosa y conmovida.

Amo, sin verla, clara imagen pura;
y mis ansias, mi angustia y mi tristeza,
sólo esculpen y buscan en la dura
realidad de la vida a la belleza.

Yo sabré quién espera y quién llama,
animando el misterio y escondida,
cuando esta fiebre que a mi ser inflama,
ciña, por fin, la forma apetecida.

De amor humano hacia el amor divino,
voy labrando, sin tregua, mi camino.








SI SUPIERAS SEÑOR

Si supieras señor, lo que deseo,
Tendría claridad en lo que busco;
No sé mi desear, y así me ofusco;
Me engaño deseando cuanto veo.

Otorgadme, señor, lo que preveo;
Ansío sin saber, yo así deduzco,
Pues no son mis anhelos lo que luzco;
Verdadero querer yo nunca empleo.

Estoy en mis afanes tan ajeno,
Que si ellos ya se cumplen, nada alcanzo;
Más busco proseguir, menos avanzo;
Siempre de mis deseos sigo lleno.

Yo vislumbro, Señor, que en mi deseo
A Ti te busco en todo cuanto veo!








TAN ENTREGADO ESTUVE YO

Tan entregado estuve yo a la muerte,
Tanto me despidiera de este mundo,
Que ya, sano otra vez, hoy me confundo
Al no saber gozar mi antigua suerte.

Me veo entre los hombres solo y fuerte,
Más sabio en el amor y más profundo
En el pensar; pero ¡ay!, a un moribundo,
Si regresa, no habrá quien le despierte.

Yo soy como un viajero defraudado,
Contemplando su barco que se aleja:
Todo él es un clamor y está callado.
Cuando mudo regreso, paso a paso,
Al recordar mi barco, aquel ocaso
Para siempre en mis ojos se refleje.








TUVE EL ANSIA DE TI

Tuve el ansia de ti, quemante y pura,
Ese beso imposible de besar,
Un estorbo del cuerpo en la ternura,
Una alegría de querer llorar.

Veía tu misterio y tu dulzura,
Tu alma misma quería yo alcanzar
No la carne que es fuente de amargura:
Sólo tragedia pude al fin lograr!

En esta soledad iluminada,
Tras la batalla que ahora ves perdida,
En la derrota misma fue alcanzada

La máxima victoria apetecida:
Que hoy por el dolor, cuando yo escribo,
Paso a tu alma y por él en ella vivo.