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viernes, 18 de noviembre de 2011

5369.- CUSTODIO TEJADA


Custodio Tejada
De Purullena, Granada, nacido en 1969 es diplomado en Profesorado de Educación General Básica por la Universidad de Granada. En la actualidad vive en Guadix y ejerce como docente. Pintor y poeta, ha publicado varios libros de poesía: “Rosas de luz y sombra” (2002), “Urna de cristal” (2006) y “El hábitat que pisamos” (2008). También ha aparecido en diversas antologías poéticas como 50 Voces en la editorial Granada Club Selección (Granada, 2005), Antología Certamen Miguel Ruiz del Castillo (Almuñécar, 2004) y El Oro líquido, antología dirigida por José Antonio Santano (Editorial La oficina del autor, El País, Madrid 2008). En posesión de diversos premios y menciones, colabora asiduamente en revistas literarias y medios de prensa.


ROSA VIVA

I

Pasan las nubes,
quedan las horas.
Pasan rosas de luz hiriente
y las manos que las cortan.
Quedan las tardes grises.
Pasan los ojos vivos
que miraron tantas rosas.

II

Pasan las tardes,
quedan las manos.
Pasan las horas, quedan las sombras
y los ojos que despreciaron tantas cosas.

Del libro Rosas de luz y sombra.









EL AGUA DE GRANADA

Corre el agua de la sierra
mientras los colores de la vega
atrapan en su paleta la belleza de la nieve.

Corre el tiempo con descaro
mientras la lluvia viste
a los ríos de paciencia.

Fluye el agua entre las piedras
dejando tras de sí un rastro de musgo verde
que nos habla de la historia y su legado.
Como arcos triunfales abrazan los puentes
el cauce de los ríos y la silueta de los labios.
Como dos manos que se tocan,
como dos orillas que se quieren,
como un beso y dos bocas.

Y en el silencio embrujado de la noche
alumbrado por el reflejo de la Alhambra
nos arrullará la música del viento
y el quejido alegre del agua
mientras desciende desconsolada y sola.









FLORES DE PASIÓN

A Nanny

Una letanía de caricias y arrumacos
cubre el jardín con un delicioso escalofrío.
Penetrante, el sol, ilumina el altar del deseo
y te acerca hacia mí
sobre parihuelas doradas.
Una caravana de camellos
cruza las dunas de un desierto de seda
en donde habita una luna de miel
recién untada con aceite de azucenas.
Y mientras nos amamos sin descanso
en el arrayán embriagan los jazmines y los claveles,
también las artemisas y las rosas.
En un abrir y cerrar de ojos
una abeja se zambulle en una camelia blanca
como si fuera un cisne perdido en un lago,
y miles de ciruelos en flor
llenan el cielo de reverencias
y homenajes.
Y el jardín de nuestras manos,
rebosante de delicias y ambrosías,
chorreando de rocío,
nos susurra al oído
el lenguaje de las flores
y el delirio de los besos.
Mientras nos arrulla la luz y su reflejo
tú y yo convertimos nuestro cuerpo
en una rosa de los vientos
que esparce a los cuatro puntos cardinales
su perfume enamorado,
su pasión ardiente,
el polen embriagador de la eternidad
y una caricia de pétalos
que dibujan corazones en el aire.









OLIVO, ÁRBOL DE VIDA Y UTOPÍA

La paz es un olivo centenario
sembrado en las manos
de un niño.

El olivo es una paloma blanca
que vuela en la tierra
con sus raíces.

La paloma es el corazón de un hombre
que descubrió un pecho inmenso
llamado cielo, desde donde podía
bombear mejor la luz dorada de su sangre.

El hombre es un árbol de vida
que necesita del sol
para exprimir el jugo
de sus frutos.

El aceite es la sangre
de un dios antiguo
que permaneció entre nosotros
convertido en olivo
para recordarnos el gran tesoro
de su sacrificio.

La paz es una inmolación colectiva
que busca en la justicia humana
la forma de ser una hoja perenne
sujeta en un árbol caduco.











NO A LA GUERRA

Yo me pongo en pie de paz
para decir no a la guerra.

No, y mil veces no,
no a la paz de las balas,
no a la guerra de los insultos.
Al menos no en mi nombre.

No al desprecio de una mirada
que pide a gritos venganza
ni al gesto asesino de la cara escondida.
No a las juventudes totalitarias.
Al menos no en mi nombre.

No al dolor de cualquier muerte.
No a la tregua del conformismo.
No al linchamiento de las ideas distintas.
No al apartheid del diferente.
No al silencio de las proclamas.
No a la ceguera de los dogmas.
No al botín de los buitres.
No a la violencia genocida
como medio para conseguir un fin.
Al menos no en mi nombre.

No al desierto de la mano cerrada
y del dedo en el gatillo.
No al etiquetado de la paloma.
No a la pancarta escrita con pólvora.
No a las tetas de leche suicida.
No al ciudadano que mira para otro lado.
Al menos no en mi nombre.No a la destrucción del otro
como forma de arreglar el mundo.
No al racismo ideológico.
No al desgarro del estómago vacío.
No a la mentira institucionalizada.
No al consumo de la libertad por unos pocos.
Al menos no en mi nombre.

No al remedio venenoso
de la sombra iluminada del falso profeta.
No a la trinchera numantina
del pensamiento uniforme.
No a la información manipulada.
No al pacifismo del lobo disfrazado de cordero.
No a las plumas de la jaula.
No a los campos de concentración
de lo políticamente correcto.
No al miedo.
Al menos no en mi nombre.

No a la mascarada del falso victimismo.
No a la lucha infame del poder sin escrúpulos.
No a los dioses lacayos
que justifican el horror cuando les conviene.
No a las cortinas de humo
ni a los naipes marcados.
Al menos no en mi nombre.

No a la sangre que cotiza en bolsa
ni a la falsa economía del petroleo.
No a los Cien Mil Hijos de San Luís.
No a la tiranía del silencio
o la dictadura del grito.
No a la pose de la fotografía más solidaria.
No a la calumnia como fuerza de choque.
No a la crispación repulsiva
por un puñado de votos.
No a la guerra. A todas las guerras no.
No a la cobardía de las barrigas agradecidas.
No a las otras guerras que acompañan a La Guerra.
Al menos no en mi nombre.

Por eso yo me pongo en pie de paz
hoy, mañana y siempre,
y digo no a la guerra.
Porque yo también prefiero vivir de pie
antes que morir hipnotizado por la retórica
de una bala perdida.






VALS

Mientras pienso que Noviembre
es el peor de los cautiverios,
un triste vals de hojas secas gira
con estrépito hacia lo efímero.
Un inmenso drama
impregna cada saludo.
La verde verticalidad de los cipreses
da un toque de misticismo
a esta lenta agonía.
Aquí, bajo el alféizar,
mis ojos bailan contigo.










PORTA COELLI, de Urna de Cristal

Muere la luz
cansada de viajar
a través del tiempo.
Muere la voz, las hormigas mueren.
Muere todo lo que se mueve,
lo que se detiene también muere.
Aunque nos pese, la muerte
regula el orden del caos.
Incluso la fe
también se pierde, aunque
sea lo último que muere.
Muere el tiempo
en lenta agonía mientras tritura
lo que a su paso envejece.
Sin distinciones muere lo sano
y lo enfermo muere. Todo muere,
incluso la muerte.







EXEQUIAS POR UN CORAZÓN DIFUNTO, de Rosas de luz y sombra

Todos los días el corazón
nace y muere un puñado de veces
simulando ser un estanque
lleno de estrellas sobre el que se distrae
un niño arrojando piedras.
Todos los días me cuesta elegir
el rumbo adecuado
en medio de una mar embravecida
que no tiene tiempo para reflejar la luna.
Cada día anochezco en un lugar
y amanezco en otro
lejano y diferente.
El horizonte está cubierto
de grises que no me dejan sentir
más allá del negro y el blanco.

Sólo cuando abandone
de una manera definitiva
las falsas dimensiones bajo
las que fui creado,
se abrirá de par en par
la puerta de lo absoluto, y ya
no habrá dualidad ni contradicción
ni barranco que me arrastre.
El alma recobrará por fin
su esencia cósmica
y todo volverá a ser perfecto
como en un principio.

Mientras tanto, la lucha
por el control del corazón será terrible,
y muchas palabras
quedarán vacías
y habrá que hacer
de tripas sueños
para mantener equilibrio
entre luz y sombra.

Cuando se vive en cuerpo y alma
las heridas nunca cicatrizan.
El aliento muere y resucita
en la amarga melodía
del eterno retorno.
Puede cambiar la tierra
pero no la semilla de Géminis.
Siempre seremos un campo fértil
donde crecerá igual
cizaña y trigo.
Donde siempre lucharán a muerte
los valores y sus contrarios.

El único consuelo
que a estas alturas queda,
después de tan larga lucha
entre anverso y reverso,
es poder llegar
a viejo con mirada limpia
y brazo fuerte.

Antes de subir
a la barca
de Aqueronte y decir el último adiós,
quisiera volver los ojos atrás
sin que habite en mi memoria
el arrepentimiento
o la duda de lo que pudo haber sido
y por miedo jamás fue.

En cualquier caso,
lo importante es haber vivido
siendo dueño de uno mismo. Y es así,
como me gustaría que siempre
me recordasen, como el hombre
que no tuvo destino,
solamente sueños.











PANTOMIMA DE OTOÑO

Brazos en alto
apuntas al desdén
rasgando el cielo
con toda tu lancería.

Victorioso
como un ejército
de picas en Flandes,
obligas a la savia
a rendirse sin condiciones
y a entregar las llaves
de mi alma.

Y allá por donde
pasas, con espada
y jubón canario,
vas cubriendo el suelo
de la batalla
con la más exquisita
y seductora lencería.









ELEGÍA

Brotando de una rosa roja
una gota de sangre blanca
y una espina
que se hunde
en lo más hondo de mis entrañas.
Y un duro sol que no calienta
sobre un cielo negro oportunamente
vestido para la ocasión
de puñalada.Saliendo de una rosa roja
una oruga tarambana
borracha de olor y cielo,
dibujando en la mañana
un gemido de terciopelo.

Después de tanto correr
la vida me fue alcanzando
tan despacio,
que cuando quise darme cuenta
de lo que estaba pasando,
ya no había rosa
ni oruga ni sol ni nada,
ya no había gota de sangre,
sólo un vago rumor
de puñalada.









IMPRESIONES SOBRE UN VIAJE

(A Federico García Lorca y a todos los escritores y artistas
erseguidos por cualquier tipo de fanatismo.)


De Cádiz a Granada
pasando por Dos Hermanas:

marrones íntimos
entre soles amarillos
que piden a gritos venganza.

Sienas tostados
que ponen en jaque
cualquier tipo de esperanza,

e ilusiones de una buena tierra
siglo tras siglo
desvencijada.

Y sombras tristes, y verdes muertos,
verdes que suenan con el levante
a puñalada.

Verdes agrios,
verdes regados con sangre
de un Lorca prisionero en sus entrañas.

Y sombras altas
bajo el tórrido verano
rico en sueños y pobre en agua.

Y a lo lejos, en la trágica parada,
apenas como un lamento,
como un mar de penas calladas,

se yerguen ufanas
las últimas manchas blancas
de Sierra Nevada.









DESNUDO

Se rompen las hebillas
los botones se desabrochan
se abren las cremalleras
las costuras se deshilachan
se destejen los tejidos
el maquillaje se limpia
la piel se transparenta
aflora el alma,
la desnudez triunfa.
¡La pasión estalla!










MI ARMADA INVENCIBLE

Avanzaban mis barcos en tu carne
como una armada invencible
hacia la victoria final
hasta que una tormenta de placer
convulsionó mis sienes.
Fue entonces cuando los elementos
hundieron mis naves en el naufragio.
Toda tu piel
se cubrió con mis despojos
y sólo el humo del cigarrillo
parecía estar enterado
de mi derrota.










ÉXTASIS

Amanecer
echado el uno
junto al otro,
fruto y frío,
como si de una helada
en abril se tratase.
Amanecer
abrazados el uno al otro,
formando un monasterio
de paz y recogimiento,
igual que un refugio
de levitación y éxtasis.









A LA HORA DEL TÉ

Era la hora del té
y la bañera
adoptó forma de taza,
inmenso estanque de cisnes
en el que tú y yo
sobrepasamos las leyes aciagas
de la naturaleza
transubstanciándonos
el uno en el otro
como si todo fuera una sinfónica infusión
de Tschaikowsky.











NOSOTROS LOS POETAS

Desde Homero para acá
todo se ha dicho,
todo está escrito.
A lo único que podemos aspirar los poetas
es a recrear de nuevo el mundo, una y otra vez
hasta el final de los tiempos.
Nuestra máxima conquista reside
en decir con las mismas palabras
otras músicas, otros redobles que anuncien
el más difícil todavía, otras maneras delicadas
de anunciar lo mismo con una luz diferente.
Somos poetas para salvar la palabra del olvido,
del musgo y la telaraña,
para dibujar con letras el silencio a gritos de la creación.
Somos poetas que levantan acta del sacrificio y la gloria
que supone vivir con la voz a cuestas.
A lo sumo, y después de mucho escuchar,
sólo podemos redescubrir un alfabeto caprichoso
e inventar así otro idioma dentro del mismo idioma,
otro lenguaje sísmico que nos devuelva la frescura y el ingenio
que la costumbre nos arrebata por el camino.
Levitamos en cada letra,
en cada coma nos atrincheramos
buscando con ahínco
una metáfora brillante,
un verso que contenga toda la fragancia de las horas.
Buscamos el mágico renglón de la historia
que antes nadie lo haya escrito.
-Agua Fuego Tierra y Aire-.
Detener el tiempo en el vaivén
de los cuatro elementos,
como un milagro en forma de oración.
Nada más y nada menos
esta es la salvación suprema a la que aspiramos.

Igual que tú, estimado lector,
yo también deduzco
que la Poesía
es la música imprescindible del Universo,
el sonido perfecto,
la magia de Dios hecha verbo,
una antorcha encendida
que ilumina en la oscuridad del pensamiento.
Los poetas vamos y venimos
de un verso a otro verso
buscando el término exacto
que reinvente la creación de cabo a rabo.
Como si el poeta fuera
un atrapasueños,
un atrapaversos,
o el último héroe de ficción.

El poeta pretende que por su boca
hablen las piedras y las raíces,
el elefante y el insecto.
Quiere que por su boca
hablen todos los hombres
que no tienen voz ni conciencia
para poder quejarse,
para poder sublevarse.
Sí, el poeta habla en nombre de todos
y en el suyo propio.
En nombre del asfalto
y también de la veleta.
Y por ti también habla. Y calla,
esta vez en nombre
de los que hablan demasiado
hasta el aburrimiento.
Y bendice y perdona y olvida,
y escupe y vomita,
acaricia y ensalza, y desprecia.
Y por supuesto, ama.
Por su boca habla el fuego y la lluvia,
la tormenta y el rayo,
y el trigo azotado por el viento
a la espera de una bandada de pájaros.
Por su boca gritan el hielo de la Antártida
y los árboles del Amazonas.
Por su boca susurran la lombriz
y la libélula,
el ocaso y la hojarasca,
la galaxia y el cometa.
Su garganta es un coro divino
en el que la creación entera canta,
cuadriga dorada
que el sabio Cosmos conduce
en búsqueda constante de La Palabra.