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miércoles, 2 de noviembre de 2011

5238.- INMA ARRABAL



Inma Arrabal. Nació en Jerez de la Frontera aunque ha vivido casi siempre en Barcelona. Estudió Biología y cursó estudios de Técnica y Escritura Literaria en “Aula de Lletres”, escuela de dicha capital. Es miembra de la ACEC (Asociación de escritores de Cataluña) y de la AETLBC (Asociación de escritores Tirant lo Blanc ) también de Cataluña.

Desde 1995, año en el que empezó a escribir profesionalmente, ha ganado diversos premios, entre los últimos están: 1º premio de poesía “Ciudad de Órgiva” (Granada/2005). 1º premio de narrativa en castellano “Conex” (Barcelona/2006). 2º premio del VI concurso de poesía “Amanecer”, de la Casa de Andalucía (Barcelona/2006). 1º premio de poesía en el X concurso literario “Premi de Premiats” de “Conex” (Barcelona/2006).

Tiene editados cuatro libros de poemas: “Luna de cristal” , (J. Borrás Ediciones/1996); “Sura”, (Ediciones Torremozas/2001); “Amayamar” y “Los que no volvimos”, (Huerga y Fierro/ 2004 y 2006). También esta última editorial publicó su primera novela “Por matar tiempo” (2003).

Ha colaborado en revistas como: “Eclipse” y “La Tetera” de Barcelona, “El Celador” de Sevilla y “Alhora” de Badalona y también en el programa “Hijos de la luna”, de Radio Unión Cataluña y Radio Nou Barris, en su sección “Poesía lunática”.

En Marzo de 2007 participó en la presentación de su cuento “La bona gent”, que junto con 12 relatos más, de autores catalanes y mejicanos, forman el primer libro de la AETLBC : “Voltant per Mèxic”.

En noviembre/2007, Ediciones Torremozas editó su libro de relatos cortos: “Espíritus líquidos”. Se hizo la presentación del libro en la CASA DE MADRID de Barcelona. Actualmente tiene en preparación cuatro libros más de poemas: “Sílice (SiO2)”,“Como se van los pájaros”, “La Poesía es una enfermedad cardiovascular” y “Una mirada al absurdo”. También una nueva novela: “El invierno de las cerezas”.




PREGUNTAS

Camino tan sólo perseguida por el viento
que señala, dispersamente,
dónde caerán las próximas gotas de lluvia.
Necesitaría un cuchillo
para cortar las páginas de mi vida
y un color naranja
que me ilumine el sendero hacia la diversidad.
Cuando llegue allí,
vestiré a un erizo con hojas caídas
y repujaré un poema sobre la piel de un asno.

Quizá entonces me considerarán,
para mi orgullo, poeta maldita.
Y dejaré de preguntarme
¿dónde estamos y qué es esto…?

(“La Poesía es una enfermedad cardiovascular”
dedicado a Leopoldo Mª Panero)




Sol y Sal


Encendamos ese fósforo
hecho de sol y sal...
Sólo una gran tormenta podrá apagarlo.

Tu vestido será de brisa cálida
y el mío de celofán.
Mil besos nos cobrará el sastre que nos vista.
(Nadie nos verá si no queremos...)

Vamos a ser nosotros, desnudos, frente a todos,
con la cara lavada y las manos unidas.

Vamos a ser lo que siempre quisimos,
Sal y Sol, dos amantes invisibles,
un secreto a voces y dos trajes:
Uno para la realidad y otro para los sueños...

(De Amayamar)


La belleza

Tus poemas no necesitarán de mi sangre
ni una participación de cadena perpetua.
Sólo cierra los ojos e imagina...

El color rojo puro puede volverse nieve derretida
los monstruos de la noche amapolas
y la belleza no la hallarás lamiendo mis palabras.
Pero puedes encontrarla si al mirarte yo, un día,
me reflejo en tus ojos y quizá un poco más adentro.

Susurrame versos al oído, acaríciame un seno
con tu lengua,
así ganarás todos los trozos de mi cuerpo.

Por cierto, mi corazón va de regalo.

(De Amayamar)



El sí y el no

Desde tus ojos
caen alas de mariposa derretidas,
que recojo para hacer amalgama de colores.
Tras un infierno de dudas,
el sí y el no se revuelcan confusos
entre risas y llantos

Y yo aquí
empiezo a caminar.

Aunque prepares tu equipaje
y eches a volar por el recuerdo,
aunque amanezcas a la hora justa
en mis entrañas, y mis manos
te reconozcan sin rozarte,
tu olvido será diaria muerte para mí,
el recuerdo pasado,
y el futuro tan sólo una pregunta:
¿Es tu ausencia hacia donde me encamino...?



El sapo

Mis palabras juegan a desaparecer del todo
y regresan a la sombra del ciprés
que dibujé una noche.
Se acerca el alba...
El sol te apartará de mí;
no es que me importe demasiado,
sé que no te irás muy lejos.
Pegaré alas de mariposa en mis costados
y me frotaré las manos con jazmines;
si entonces no me arropas con tus brazos
la noche tomará la palabra
y te convertirá en un sapo verde y saltarín.

Te hablaré del amor, aunque a veces no sepas de qué
te estoy hablando...
Y nunca olvides mis besos, quiero ser seda en tu memoria.


Final

La luz acecha mi rostro,
me deslumbra, me hiere,
pero mi mano escribe, casi a tientas,
un poema tras otro...
La nada cae encima de los versos
perforando las palabras,
a veces a destiempo, sin razón aparente.
Eso lo sé.
Sin embargo, amo y deseo esa inquietud.
Sí.
La deseo.
Una, dos, tres..., siete veces y hasta el desasosiego.
Apate de eso, hoy la risa me acuna,
el poder de las letras me posee
y me escondo entre versos para abrigar mi vida.
Aunque la tarde termine igual que yo
como una alondra herida que se muere sola...



Muros

Si puedo sembrar semillas de aire
para que broten muros en el jardín,
¿qué más dará si crecen a lo alto o a lo ancho?

Siempre serán paredes encerrando soledades.

Y cuando nazcan las flores,
crecerán orgullosas hacia arriba
para arañar el cielo,
o hacia los lados, para abrirse camino,
como tantas y tantos...

Y pronto muy pronto o tarde muy tarde,
la belleza condensada dentro de sus corolas
estallará en los pétalos descubriendo estambres y
pistilos
que esparcirán su ácido aroma para aturdirnos,
¿o quizá para mostrarnos los corazones
que en su interior laten y sangran...?

(Si no lo entendéis, anotad vuestras preguntas
en el cuaderno anaranjado del horizonte)


La muerte llega

En el silencio llegará
la noche que todos esperamos.
Soñolienta,
como un despertar recién iniciado,
como un goce trémulo.
Igual que una candela que se apaga
ante un parpadeo de asombro.
Y ellos se irán.
Y nos iremos.
Pero la vida, en Sura,
seguirá su laberíntico camino
entre los avatares
y la esperanza se quedará dormida
al doblar las páginas de periódicos viejos...



Relampaguea

¿Por decreto de quién, en Sura,
las hogueras se alzan para gritarle al cielo
y las víboras paren bajo las piedras?
¿Por decreto de quién,
la sal escuece en las heridas
y la ira se acuesta en nuestros puños?
¿Por decreto de quién,
no pueden brotar versos
de la semilla que enterré...?



Las palabras

El todo y la nada existen en Sura
si permanezco ausente de los días.
Acre vino del silencio,
guarida de espíritus locos
que no ayudan a vencer la inconsistencia
de mis pensamientos.
Desvarío de palabras
diciendo más que las miradas.
A veces, espero que se asfixien en segundos,
pero vuelan como los pájaros,
desgarran felinas,
y escapan, como la memoria,
dejándome desmemoriada.
Locura, desespero
por alcanzar la inspiración
en el momento justo...


SOY

Soy el instante de esperar a que amanezca,
la lluvia que ha mojado tu nombre,
y la urgencia que tropieza siempre
con silencios que me has regalado.

Aunque nadie sepa de lo que estoy hablando,
quizá si lloro lágrimas azules sobre el papel,
sabré expresarlo.
Porque me duele sentir sólo tu aliento
deslizándose por el miedo que me ovilla
y se vierte, como letal veneno,
en la antesala de mi espalda.

Crece la tela de los sueños convertidos en realidad
sin dejarme poner los días al alcance de mis ojos.
Ayer hice el amor en el centro y las esquinas del alba
y ahora estoy mucho más tranquila.
Es todo lo que deseo después del desencanto...



SABOR A GUINDAS

La tarde se pasea con tu nombre de sombrero.
Nadie la mira,
tan dulce y leve...

El sol se extravía entre los sicomoros,
los párpados de los helechos entreabren sonrisas
y el aroma de tu piel es un latido que cuaja en mi mirada.

La última luz resbala en el tejado;
mientras el cielo nos espía
me imaginas, entre almohadas,
cubierta sólo de velos y narcisos.
Yo te presiento en el olor de la madera y la vainilla.

Si creemos que nuestro amor no cabe en un bolsillo
y que el aire vuelve al aire con sabor a guindas,
cuando el crepúsculo agonice,
el musgo crecerá sobre la tierra húmeda
y yo escribiré un beso en mis ojos
para que lo recibas cada vez que me mires.

Junto al mar eres iris y tiniebla,
y yo sombra de palabra
llorando despedidas que mueren en olas...








Tu infancia

¡Qué pena siento en mí!
Es tu cariño la idea que nutre mi esperanza
y me da otro sabor distinto al de la muerte.
Experiencia débil, atormentada,
vivida entre los brazos con tu habitación vacía.

Siglos de no acercarme a la esperanza;
los recuerdos de tu niñez
permanecen en el tiempo
y siguen existiendo para mí
el roce de tus pequeñas manos
y tu infancia conmigo...

(De: "Cruzar el umbral")





Luna de marzo

Eres para mí un silencio sonoro,
no haces ruido,
pero siempre me llegas muy adentro
con tus ojos de hechizos
y tu luna de marzo.
A veces, eres sidra y pan para mi tristeza,
y otras, sensaciones que se arremolinan
dentro de mi pecho
y me llenan de colores y nostalgias...

(De: "Cruzar el umbral")







Yo vigilo

Llueven gotas de saxofón triste
en los momentos que no estás a mi lado...
Eres como un mar travieso de olas,
a veces frío, otras muy cálido.
Y ya se sabe: las plazas cuadradas
nunca tienen esquinas redondas.
Tú eres así: resorte que salta,
oloroso sándalo, muñeca que sueña...
¡Duerme tranquila, niña mía!
los mil ojos de noche de tu madre
vigilan sin descanso.
Y aunque la vida, por detrás, intente apuñalarte
y me quiera quitar tu piel de entre los brazos,
la luna que llamea en mis pupilas
evitará que nada, nunca, pueda hacerte daño...

(De: "Cruzar el umbral")