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domingo, 30 de octubre de 2011

5225.- ANDREA LUCA


ANDREA LUCA
Escritora española, nacida en Madrid en 1957. Licenciada en Filosofía, ha realizado también estudios de Leyes, pero trabaja como colaboradora habitual en la prensa escrita (ABC y Diario de Córdoba). Además, se ha especializado en la restauración y encuadernación artística de libros de lujo. Su vinculación al mundo de las Letras no se detiene en su formación académica y sus actividades laborales, ya que cultiva la poesía desde muy temprana edad y dirige la editorial Sirena de los Vientos, creada por ella misma.

Su corta pero interesante producción poética ha merecido la atención de la crítica especializada en el estudio de la lírica de finales del siglo XX, que ha incluido algunos poemas de Andrea Luca en las antologías más representativas del momento. Además, en 1984 fue galardonada con el premio de poesía erótica "Ateneo de Guipúzcoa". Hasta la fecha (1998), ha dado a la imprenta cuatro volúmenes de poesía: A golpes del sino (Madrid, 1979), En el banquete (Madrid, 1987), El don de Lilith (Madrid, 1990) y La canción del samurai (Madrid, 1992).

Partidaria de una poesía depurada de cualquier elemento retórico preciosista o ampuloso, Andrea Luca cultiva un lenguaje poético que, en su delgada concisión, sólo da cabida al concepto en estado puro. Así, intenta conciliar la ética con la estética, para conferir a su creación lírica el grado de teoría del conocimiento, de instrumento capaz de dar nombre a lo desconocido y profundizar en lo que ya se conoce. Entre sus temas, sobresale la búsqueda del "otro" a través de la experiencia erótica, dentro de un cierto tono de 'malditismo' en el que halla su justo acomodo la concepción de la androginia como el estado humano perfecto: "No te extrañe que vaya a ti / y desaloje el nivel de tu cintura, / que te apriete en un abrazo hasta dolerte, / y luego, tras contemplarte largo rato, / quiera volver sólo a respirar el aire húmedo / del invierno. A veces soy / ese inquieto vampiro adicto a la dulce piel / que al no encontrar conversación propicia / en la belleza, necesita de la noche / para en sí mismo regocijarse" (de En el banquete).http://mcnbiografias.com/




No Son Las Cosas

No son las cosas
lo que las cosas son:
el hombre fagocita
toda la materia
y la convierte en epidermis
de su culto. No hay hechos,
sino juicios, y todo es
y no es según el traje de la época.
Habituados al rebuzno,
con las riendas bien sujetas,
la vida es una espuela
que dirige el camino.
No hay tiempo de pensar
más que en el giro o pirueta
que haga sobrevivir al estómago.
No son las cosas
lo que las cosas son
ni nunca fueron
ni serán,
mientras no nos crezca la cabeza
hacia dentro
y desandemos el camino
de regreso al Edén.







Con esa boquilla que fumas

Con esa boquilla que fumas
provista de cierta suntuosidad,
los cabellos grises, cortos y muy rizados;
un hedónico donaire en las maneras
y ese halo de sutil belleza decadente.
Con todo eso, como digo,
podría enamorarme de ti, si
de verdad, no te conociera.









Herencia del fuego

Aprendo, desaprendo, me prendo
como la chispa sobre la paja. Alumbro
y me extingo en la posibilidad de la vela.

Devoro y calcino
cuando el fuego es mi hambre,
también ilumino el íntimo rincón
de la alcoba. Soy llama
que a sí misma se nombra.

Llamada
y llamarada en un bosque bajo el trueno.
soy rayo que ilumina y serpentea
con eléctrica convulsión en la noche
de la sangre. Y humo que se alzará
de mi sombra como un volcán durmiente
donde bailan las pavesas.








Hay que vivir la vida como un sueño.
Respirar el fondo profundo de la pesadilla
sabiendo que hay un despertar.

Hay que vivir la vida como si tuyo
fuera el guión y otro el protagonista:
la calle en un día de lluvia
contemplada desde la ventana.

Vivir es el humo del cigarro
que se consume entre los dedos.
Sólo la ceniza perdura, Ave Fénix
en metamorfosis.

Vivir es una maravilla con Alicia
en el país del cuerpo, y un naipe
en la mano que se deshoja
igual que las margaritas.








Abrázame desde tu vaporoso estado
y gózame según convenga a tu humano instinto:
si hombre, seré una brisa marina
y todo el mar habitará mi rictus bivalvo;
si mujer, para ti el polen de la floresta
y el peso frutal de mi árbol.

Pero cuando activo
sea mi deseo, ¿quién de ti encontraré?
Si como mujer pido, sé álamo;
si como hombre, dos montañas y un volcán.
Y así en vaivén mi dualidad se pierde
sé espejo de abrazador azogue
donde el vaho de mi suspiro quede atrapado
y sea también foto de nuestro álbum familiar.