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domingo, 16 de octubre de 2011

5131.- VERÓNICA PAMOUKAGHLIÁN


Verónica Pamoukaghlián
Poeta y cineasta uruguaya (Montevideo, 1973). Ha publicado poemas en español, inglés, francés y alemán en Poesía en el subte (Ediciones de La Flor), la antología de Zapatos Rojos, Poets against the war (2004), Letras uruguayas II (Bianchi Editores), Letras de Babel (Bianchi Editores), De Matos Rodríguez, La Cumparsita (autora de la versión inglesa, texto original de Rosario Infantozzi; Dobleclic Editoras, Montevideo, 2004) y en la revista Taj Mahal Review (India), entre otras.





Lo que dejamos

Incendios desparramados
que nadie recoge
las camas desechas
y semillas profundas
que dejamos en alguna parte
cada vez que tocabas
frente
o adentro de mí
los pelos revueltos
las gargantas húmedas
que habremos dejado
detrás de los espejos
y entre las arañas
abajo de los escenarios
los sudores entreverados
las voces mareadas
que nadarán ahora
en ese mar de olvidos
donde hicimos tantas cosas
nos hundimos
y flotamos como almejas abiertas
como medusas muertas
boca arriba
entre mi pelo rojo de Gólgota
entre los pólipos hinchados
de veneno
corazones ardientes
desiertos celestes y verdes
clavados como agujas
en ese orgasmo violeta
sin cuerpo
sin pasado
sin decencia
con la dignidad
cansada, gastada
y seca
De manos tuyas
en mi pelo
porque me hablás
y toco el viento
y es como un azúcar
una nube de azúcar
que se me pega en la cara
y me entra por los ojos
la boca toda llena de viento
porque tocás
y toco el viento
y es como si nos tocáramos vos y yo
como si el rojo fuera de los dos

(Para M., Primavera de 2001)










Estacion A (Nº 1)

Estación Abandono
un cielo de gaviotas
engañadas
Naufragio de viajeros
encallado
en el suelo de barro
Horizontes de río
Trampa de mar abierto
que revuelve la nada

estación Abandono
donde vuelan
y bajan en picada
las gaviotas
y los peces no nadan
este estanque
y hay náufragos viajeros
en el fondo
que nadie ve
y callan encallados
en su cielo de barro
y si un pez los devora
es una bendición
La última estación
Estación Abandono

donde dejamos todo
donde no hay que volver
donde todo se empieza
desde lejos
Estación Abandono
nos dejamos
y no queda ni el
recuerdo
aunque bajen
las gaviotas
engañadas
como si fuera
el mar
carne viva de peces
ofrecida
latiendo bajo el
burdo marrón

Estación Abandono
una piel desde el gris
metal, un barco
con su frente de barco
y chimeneas
que refriegan el gris
contra los cielos

y detrás las
estructuras
pesadas
que lo anclan
para siempre
embarcadero
nunca barco
nunca Altamar
donde vendrán
a morir
alguna vez
los buques
ya gastados
los vapores
pasados de moda
en mi estación
mi estación para
siempre
Estación Abandono

(En el puerto de Colonia, diciembre 2004)









Loss of song

Todas las canciones que cantaba
me olvidaba
viéndolas en la mañana
disolverse en el café
que viajan bajo el lomo de las arañas
a quién harían bien
a quién harían mal
canciones perdidas
melodías de fuga
en caída libre
desde los bordes
de los abismos
las voces que nadie recuerda
canciones que no van a volver
entreveradas disueltas
en el perfume de las madreselvas
dulce brisa
idas
Lenguas que dan el perfume
y no la palabra
Músicas que se encuentran
en alguna parte
no se pierden, vuelan
en el techo de la palma
viajan escondidas
bajo el lomo de las arañas
volverán entre los cantos de los árboles
la canción del mar
por entre el viento las madreselvas

(Buenos Aires, diciembre 2003)










Por entre el viento las madreselvas

Por entre el viento las madreselvas
vienen
Se van abriendo todas las puertas
El viento ríe de las peleas

Qué poca cosa / la hipocresía
para una estrella
y la mentira
Para un planeta

y la violencia / para una flor
la mala leche para la lluvia
o la Miseria para Spinetta
a ingratidade frente a Jobim

Por entre el viento las madreselvas
siguen viniendo
van oloreando / todo el lugar










Nunca antes lo hermoso

Nunca antes lo hermoso fue tan hermoso
porque Delfina está en el mundo
y toda la belleza es para su placer,
para que goce y la abrace,
sólo para sus ojos,
para sus pies, oídos,
para su boca hermosa,
para la seda de sus pestañas

para su piel tan nueva
esa página en blanco
silenciosa promesa

y cada chimenea
paisajes de metal
que oscurecen el cielo
duelen como antes nunca
porque es este su cielo
El cielo de Delfina
que debiera ser puro para siempre
El agua de Delfina,
los ríos transparentes
Ella sólo nos mira
hipnotizan sus ojos
todo en ella es hermoso
No hace falta decirlo
ya lo sabemos todos
los que la vimos
alguna vez
en el pecho de su madre
aspirando la vida con su boca preciosa
debemos ser mejores para ella
para darle su mundo, el que merece
devolverle el Amor que nos regala
cada vez que respira o tiene hipo
cada vez que nos mira
y no nos juzga
y nos ama
porque sí

cada vez que nos mira
Delfina
y nos ve hermosos
únicos
puros
y nacemos de nuevo
en su mirada
Renacemos
para entrar en el mundo
de Delfina
su planeta
su cielo
sus Estrellas

(Para Delfina, febrero de 2005)









Kronos hours

Algunas veces

mido el tiempo en canciones

canciones eternas
de cinco minutos

Demasiado cortas

cuando son de Billie

de Corgan o de Fran

Algunas veces

dentro de cuatro canciones
hay que ponerse el uniforme
para ir a trabajar

Pero en el medio
Bono cuenta que la próxima canción
fue para alguien
la ultima que oyó en su vida
entonces se me va el cálculo
al demonio
como diría Cortázar

Algunas veces

en las canciones
es tiempo

y las canciones
nos guían

hacia algo
que podría ser mañana

el fin del atardecer

una playa soleada

un pelo suelto

una mirada quieta

Porque no uso relojes

cuando tengo las canciones

Algunas veces
las canciones van despacio
y hay músicas
que saben algo

un secreto que alguien guarda










A esas playas sin nombre

Por esas playas sin nombre
con unas olas
que si te agarran
te llevan hasta el fondo

adonde hay que
abrirse paso entre la maleza
y refrescarse en casas vacías
a medio construir
para poder llegar
escalando por rocas
con memorias de lava
y de glaciar

A esas playas sin nombre
donde nunca hay nadie
más que la Belleza
adonde nos llevan
carteles que anuncian peligro
Propiedad Privada y cosas por el estilo
donde llegamos porque sí
porque un amigo
nos dejó plantados
o la alternativa es un tour
en compañía de alguien
que hay que evitar a toda costa
o tardes en la playa
de los hoteles de lujo

A esas playas sin nombre
como esta que me llega ahora
que hoy son de Hawai
y antes fueron de Ibiza
de Valizas
o de Korfu

donde hay que
perderse un poco
para encontrarlas
y que dejan heridas
en las piernas
de los matorrales
y las ramas
y el alga resbalosa
de las rocas
con palmeras
que nadie ha plantado
que crecen porque sí
y faros que nos miran desde lejos
con su ojo tan blanco
al mediodía

y olas
cada vez más blancas
cada vez más altas
que irán creciendo
hasta alcanzarnos

Mientras haya
una playa sin nombre

habrá esperanza

.......................................

Esas playas sin nombre
sin baños
ni bares
ni turistas con flores en el pelo
o diarios de Nueva York
gracias a dios











London bombing

Qué significa aquí en Alaska
saber que en Londres
explotan bombas
y mueren los inmigrantes
que se toman el tren
para ir a trabajar

caught in crossfire
de Bush y Blair y los Bin Laden.

Es como ver un humo de incendio
una mancha roja en el horizonte
que a veces da un poco de miedo
pero es un incendio
que sabemos
que no nos va a alcanzar
que se queda lejos
y nos manda un humo
y su mancha
como una señal
de algo que no alcanzaremos a entender

Cuatro bombas,
una ciudad que llora.
Cosas sin sentido,
muertes poco heroicas
en el subterráneo

Y los asesinos sin la dignidad
de morir también en el ataque
activando las bombas por
teléfono, desde algún refugio

Pero todo eso, acá en Alaska
importa tan poco
todo está tranquilo aquí
en Alaska, hasta que se abra la tierra, y
el terremoto arrastre todo
y se trague desde México
y las fábricas de sueños
de Los Angeles
y hasta Alaska

Mientras tanto, los turistas
de Florida, de New Jersey y
San Francisco, comen y beben
todo lo que pueden, y
compran todo el tiempo
cosas inútiles
y adornos con formas
de osos o de águilas,
andan en kayak y en acuaplanos,
y se emborrachan y bailan check
to cheek como hace 40 años

y odian cada vez más a los
árabes y a los musulmanes
porque piensan que todos ponen
bombas
en los trenes y en los subterráneos

pero están felices de que todo eso
haya pasado en Londres
y no en América. Ese continente
entero que conquistaron por
nomenclatura, como si no
existiera el sur, como si les
perteneciera desde siempre.

Mientras tanto, allá en Londres
cada mañana, hay más
inmigrantes, más trabajadores
que tienen que tomarse el
mismo tren y el mismo colectivo
donde pasó la muerte ridícula
la muerte sin pelea, sin heroísmo
la muerte sin ningún sentido
que debe haber quedado pegada
en los pasamanos y en el
polvo de los asientos, ese olor
en el aire. Olor a muerte
todas las mañanas porque hay
que trabajar.

Y la ciudad se acordará o no
de las manifestaciones cuando
el pueblo no quería invadir a nadie
y se invadió igual, y pensará o no
que así se pagan las invasiones

y que el odio no tiene final
que la codicia no tiene final
que siempre habrá más agua
más petróleo
más poder

en algún lado
y alguien que lo quiera salir a buscar
de cualquier manera
sin importar la inocencia ni la muerte

Porque no pueden borrarse de la mente
esas imágenes de los
campos de prisioneros en Irak
pintados de excremento,
atados como perros,
robados a lo humano
reducidos a algo
tan difícil de mirar
tan difícil de olvidar,
Abu Ghraib

Pero estamos en Alaska
y no se les quita con nada
a los turistas yanquis
esa plenitud engañosa
esa ilusión de felicidad
que los hace decir
Did you hear what happened in
London?
Oh, terrible, awful, terrible!

y después seguir jugándose la plata
en el casino, perdiendo el dinero
que les sobra, transformándolo en
joyas falsas y totems falsos
de tribus aniquiladas
porque con algo hay que llenar
el tiempo,
y lo de Londres no ocupa más
que un flash en CNN durante
un par de días, y la piscina
está abierta hasta las
diez de la noche, y hasta las diez de la noche
en verano, en Alaska, brilla el sol,
y el humo
de la muerte
en el horizonte

ya no es más que un recuerdo,

un extraño olor a olvido

una postal gastada en un cajón

que nadie va a abrir

para mirarla un rato de verdad



http://www.letralia.com/