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sábado, 17 de septiembre de 2011

4922.- SALVADOR PUIG



Salvador Bécquer Puig (Montevideo, Uruguay, 9 de enero de 1939 - 3 de marzo de 2009) fue un poeta y periodista uruguayo.
Entre 1967 y 1968 se desempeñó como crítico literario del semanario Marcha.1 2 Asimismo ofició de corresponsal de las agencias de noticias Reuters entre 1976 y 1982 y ANSA entre 1982 hasta 2004.1 2 Entre 1974 y 1985 integró el equipo de CX 30 La Radio, fue su voz institucional, condujo programas periodísticos, y animó a un equipo de profesionales que resistieron contra la dictadura cívico-militar uruguaya desde su trabajo diario.
En 1987 participó del Congreso de Escritores Iberoamericanos realizado en Israel.1
Como poeta recibió distintos galardones, entre los que se cuentan el "Premio Bartolomé Hidalgo" en 1993,3 por el libro "Si tuviera que apostar", y el "Premio Juan José Morosoli" en el año 2000,3 por su obra literaria.2 En el año 2001 recibió el primer premio de Poesía en la categoría “inéditos” otorgado por el Ministerio de Educación y Cultura por su libro "Falso testimonio".1 2
Varios de sus poemas han sido incluidos en antologías publicadas en países como España, Francia, Brasil y Canadá.1
Fue amigo entrañable del cantautor Alfredo Zitarrosa, con quien compartió los estudios de CX 14 El Espectador en la segunda mitad de los años 60, ambos locutores e informativistas.

Bibliografía
La luz entre nosotros (Alfa. 1963)
Apalabrar (Arca. 1980)
Lugar a dudas (Arca. 1984)
Si tuviera que apostar (1992)
Por así decirlo (Cal y canto. 2000)
En un lugar o en otro (Cal y canto. 2003)
Escritorio (2006)





MUERTE DRIBLEADA

(a Eduardo Darnauchans)

Toda la muerte cerca a un
niño, que le hace una finta,
se le escapa, la descoloca.
No suelta la pelota.

No me compliques la vida,
dice la muerte.
Y el niño se le ríe en la cara.







NEGOCIOS

Mi negocio es la vida.
La muerte sólo pasa la factura.
Algunos entendidos aseguran
que hay algo mís:
la herencia de la muerte.

Para mí "contradigo" el negocio
es mirar unas gaviotas, ponerle nombre
a cada una de ellas y,
como digo gaviotas,
puedo decir el aire en que planean,
cada aleteo del viento.
Es cierto que, cuando los nombres
diversos del aire pasan a ser silencio
o noche, las gaviotas se van,
son simplemente ideas,
vuelos imaginados, alas
que no se ven, negocios extraviados.

Los asesores de confianza,
expertos, sin embargo,
creen firmemente en su
particular nombre de pila,
acaso más que en Dios.
Cuando oyen ese nombre
se dan vuelta en la calle
como cualquier mortal o como
si fueran un vecino de tantos,
pero no saben bien qué diferencia hay
entre una bandada de gaviotas y el nombre
"escondido" de cada una de ellas.

Este es sólo un ejemplo de negocios.
Hay otros y muy prósperos.

La idea del negocio
es el comienzo de la vida
que tiene, entre otras cosas,
una descomunal plusvalía de risas.







TANGO INFINITO

Volverás
Hoy fue la noche quien lo dijo
Hoy la noche cayó del caballete
y la ventana entró pintando
lunas azules en mi cuarto

Volverás
Aunque
la noche mienta
Porque
la noche inventa.







CAMINATA

Lo que la luna escribe entre las nubes
va más rápido que
lo que mis pies escriben por la calle
No voy a llegar nunca
Lo que la luna escribe corriendo entre las nubes
hace polvo en la calle mi escritura
No sé para dónde voy
No quiero volver atrás
Volver atrás es distraerse
Es escribir sobre la muerte
Lo que la luna escribe corriendo entre las nubes







LAS COSAS QUE NO PUEDEN SER MIRADAS

El sol
Una página en blanco
(Un verso ilegible)

Dios
(Una línea borroneada)
La oreja de Van Gogh
Y el día en que nací por última vez
(Un verso inacabado)
Y el día en que no escriba más
Debe haber otras cosas Pero no las miré







RETRATO DE UNA MUJER

Debo decir que había en los músculos de tus piernas
La tensión requerida para un salto de pensamiento
O que tus movimientos eran la alegoría
—Regla áurea mediante—
De una muerte violenta
O que un buitre roía tu garganta de pájaro
Cada vez que decías una palabra nueva
Porque sabiendo que te inaugurabas
De algún modo sabías la destrucción implícita
Pero también es cierto que al echarte en la noche
Manoteabas un trozo de realidad caliente
Y bebías el té del solitario
Como un encantamiento que disponía tu esófago
A las reglas del sueño
—Este túnel de árboles respirantes
Donde seguramente te acechaban panteras de ojos medievales—
Y que te despertabas de este lado del mundo
Pero en tu voz había restos del otro mundo
Así te convenciste que existías
Y parece mentira que aquello te importara demasiado poco
En tu cuarto mirabas el espejo
Como quien mira el lento desorden de una nube
O se queda esperando la caída sorpresiva del rostro
Ese antifaz sin faz
Ese antinada
No me atrevo a decir si creías o no creías en Dios
Porque ¿qué quiere decir eso / cuando?







POÉTICA

Las chispas que dispersa
el papel que quemaste,
la lenta mordedura negra del fuego
dispersan una historia
toda presente.
Un canto se hace
de quemazones, humo, chispas:
el papel que quemaste quedó intacto.
Espera nuevas letras,
recortes de sonido.
Lo que resiste, a veces, vale la pena.






MENOS

No sería grave si
hubieras aprendido a hablar de menos,
a estar menos vivo,
menos aún
si tu padre y tu madre
en lugar de una ráfaga
de amor o de ternura o simpatía
de conmiseración o búsqueda o
cualquier otra cosa —son tantas las variables—
en el momento justo hubieran distraídose,
mirado una película
o tomado un café
decir salgamos, vamos a tomar aire
cambiar de tema —son tantas las variables—
por no nombrar la gracia
de hacer lo que la vida
más tarde o más temprano se encarga
de hacer contigo.






ENCUENTROS

El niño reconoce la marca de la muerte
antes que la avalancha de la vida,
en doloroso y dulce cuerpo a cuerpo
con la leche ciega, nutricia.

El joven reconoce la cicatriz
que alisa su memoria,
presagia su presente,
abre el futuro poco antes
de que le caiga la primer desgracia.

El adulto reconoce la misión del amor,
cuando ya pasó el tiempo
en que lo amado remitía a la espera
de un mundo trabajoso pero cierto.

El viejo reconoce sus huellas
vívidamente frescas, en oscuros
recorridos por sitios familiares y
extraños, por los que nunca anduvo.







VISIÓN OBJETIVA DE LAURA

(In memoriam)

Por reproducciones mentales,
láminas,
viejas fotografías,
recuerdo que llegamos a comer
del mismo plato,
cosmopolitamente,
y hasta puedo agregar
—si no te importa—
un chorro de agua dulce a nuestro vaso,
a tus zapatos,
a nuestras vidas
inexpertas entonces, incorregibles luego.

Laura: déjate de salar las sábanas.

Navegamos igual en negativo