
Biancamaria Frabotta nació en Roma, Italia, en 1946. Poeta, editora y profesora universitaria, enseña Literatura Italiana Moderna en la Universidad “La Sapienza” de la misma ciudad. Fue redactora de las revistas Orsa Minore y Poesía. Ha publicado los libros de poesía: Il rumore bianco (Feltrinelli, Milán, 1982); Appunti di volo e altre poesie (La Cometa, Roma, 1985); Controcanto al chiuso (Rossi § Spera Editori, Roma, 1991); La viandanza (Mondadori, Milán, 1995, Premio Montale, 1995); y Terra contigua (Empirìa, Roma, 1999), entre otros. En 1989, publicó la novela Velocità di fuga. Para el teatro escribió la trilogía Trittico dell’obbedienza, Sellerio, Palermo (1996). Editó una antología de mujeres poetas italianas. Teórica del feminismo, a publicado algunos ensayos sobre el tema, entre ellos, Femminismo e lotta di classe in Italia (1970-1973), Roma, Savelli, 1975.
Poemas de Biancamaria Frabotta
Como si el sueño recíprocamente los raptara,
en la oscuridad cruzan los dedos
se rozan con la punta de los pies
y piensan – los extremos se tocan
en el corazón de la noche.
Uno de los dos incluso ya sueña por el otro.
Propenso más al contagio que al presagio
se adormece el amor conyugal
de la mano, la cintura ceñida
como para bailar, mientras la otra
vida empuja en las puertas de lo reprimido
y las vence. Ambos del lado izquierdo.
El alba los despierta un poco más hermanos.
*
Mi esposo tiene un corazón generoso
como ese dios que dona el primer verso.
De noche no se tira las frazadas
hacia el pecho ni me pinchan sus pelos
y al despertar quisiera unirse al coro
anónimo que sol y hambre asedian.
Mi esposo desconfía de las horas oscuras
y a su lado siento que me avergüenzo.
Y hasta de avergonzarme me avergüenzo.
Mi esposo desconfía de las cosas oscuras.
Así, por amor de él, cambiaré de estilo
atesorando para él cosas claras.
*
En la promiscua y dulce cárcel
nos dividimos el botín todas las noches.
Los días de breve distancia
y no su largo recorrido.
Uno a uno, como las cuentas del rosario
con la negligencia de los eventos.
Aun para nosotros dos, ladronzuelos
de huellas, en la almohada, que es nuestra
de las piedras negras dividamos
el futuro que no es nuestro
con sabia perspicacia
de las venas metálicas
librémosla, de la inicua redada
la seda del capullo.
Días del tiempo, superfluos y absolutos.
*
Tú, a quien los mudos enseñaron a hablar
a atajar los golpes de los cuerpos inertes
a lanzar desde el muelle de los sueños inciertos
el barquito de los niños de invierno
pecezuelos pescados en el turbio
remolino de un amor inútil
a mantener el juego, eludir el yugo
de nuestros humanos pesos invisibles
tú me enseñaste a hablarle a las paredes.
Anestesia
No sabes lo que dices, alma mía
que ardes dentro de una caja de arena.
Y sin embargo hablas, y haces
como el apuntador turbulento
que deja la reserva del bastidor
y recita en la luz su parlamento.
Traducciones de Martha Canfield
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De "Il rumore bianco"
¿Erosión de la utopía o rigor de la paciencia?
Contestar es sustituir el blanco por el negro.
Intentá vos que amás el desorden
de los colores, las olas muertas del éter
lamé su negro de grasa dulce cola
y en la lengua perjura te quedará recién nacida
la otra mitad de la pregunta, el inexpresable blanco
(no la pregunta, sino la respuesta
es nuestro noble privilegio)
ser legible para todos y para mí indescifrable.
ser legible para todos y para mí indescifrable.
*
Tengo un agujero en la cabeza
que no alcanza la brújula
por el viento que allí silba.
Ayer hubiera dicho: es la cruz de los vientos
el nido celeste de los monzones.
Hoy, seguro me lo disparó un amigo
un francotirador que practica el arte del parche.
¿Quién abrió esta vía en el casco?
Agua y aire compiten.
Más dócil cordera no hay para tu pascua.
De "La viandanza"
Post coitum test
Incluso un voto y alrededor mío el vacío
pero nada sirvió para rasguñar
aquella espléndida matriz sin sentido
aquél ahuecado obscuro embudo que así
valerosamente hizo frente
a la voltereta enamorada de tu coleta
que se pavonea.
Eyaculado límpido, viscosidad en la norma.
Sólamente la reacción se demostró alcalina
pero la vitalidad apagada en aquella hora dura
resucitó y todavía dura...
Bien que: hubiera nacido un niño tan lindo.
En cambio: ni fuera una serpiente
que amansar
un silbido largo de viento confundió
en los mares bravos
del regazo tu rubio alarde de procrear.
Versiones de Martina Bortignon
del regazo tu rubio alarde de procrear.
Versiones de Martina Bortignon
para Otra Iglesia es Imposible
Nota:
La poesía de Biancamaria Frabotta es el espacio conflitivo entre crónica y reflexión, es el ruído blanco de lo transitado que se detiene, en pausa necesaria, frente al pensamiento, irónico, crítico, subversivo. El famoso poeta italiano Porta, quien prologó sus primeras obras, explicó su código poético en los términos de una “tensión de las cosas hacia el lenguaje y del lenguaje hacia las cosas”. Los siguientes libros atestiguan la soldadura de ese enfoque expresivo con cadencias narrativas y epigramáticas a la vez. En La viandanza, por ejemplo, la visión del cuerpo enamorado nunca se desliza hacia un lirismo convencional y emotivo. La contractura rítmica y lexical, característica de su estilo, se intensifica en los últimos trabajos, en donde el conflicto reside en el encuentro de su dicción poética con las formas métricas de la tradición y con las voces de otros poetas. MB
LOS SIGNOS DEL CIELO
II
Si todo sucede a nuestras espaldas
y extraños en la ciudad son los signos del cielo
quién los recogerá allá abajo
donde los rayos persiguen
los dóciles grumos mondados aún crudos
y medio vacíos, las ramas
del verde aniquilado, el tronco
obligado a arrodillarse
como quien recibe un disparo en la nuca.
¿Quién nutrirá entre sus nidos adheridos
la fuerza viva de la abubilla sedentaria
y el concertado vuelo de las garzas
si todo a nuestras espaldas cae?
Nota:
La poesía de Biancamaria Frabotta es el espacio conflitivo entre crónica y reflexión, es el ruído blanco de lo transitado que se detiene, en pausa necesaria, frente al pensamiento, irónico, crítico, subversivo. El famoso poeta italiano Porta, quien prologó sus primeras obras, explicó su código poético en los términos de una “tensión de las cosas hacia el lenguaje y del lenguaje hacia las cosas”. Los siguientes libros atestiguan la soldadura de ese enfoque expresivo con cadencias narrativas y epigramáticas a la vez. En La viandanza, por ejemplo, la visión del cuerpo enamorado nunca se desliza hacia un lirismo convencional y emotivo. La contractura rítmica y lexical, característica de su estilo, se intensifica en los últimos trabajos, en donde el conflicto reside en el encuentro de su dicción poética con las formas métricas de la tradición y con las voces de otros poetas. MB
LOS SIGNOS DEL CIELO
II
Si todo sucede a nuestras espaldas
y extraños en la ciudad son los signos del cielo
quién los recogerá allá abajo
donde los rayos persiguen
los dóciles grumos mondados aún crudos
y medio vacíos, las ramas
del verde aniquilado, el tronco
obligado a arrodillarse
como quien recibe un disparo en la nuca.
¿Quién nutrirá entre sus nidos adheridos
la fuerza viva de la abubilla sedentaria
y el concertado vuelo de las garzas
si todo a nuestras espaldas cae?
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