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martes, 13 de marzo de 2012

6277.- FEDERICO ARAYA


Federico Araya (San Juan, Argentina, 1977). Ha publicado Todos estamos solos (poesía, 2003) y Las Paredes y el Vacío (poesía, 2005). Miembro fundador de la revista literaria Lavidapuera (San Juan, 2000). Coordinó y produjo Ciclos de poesía en las ciudades de Caucete, San Juan, Mendoza, Villa María, Córdoba. Estuvo a cargo de talleres de lectura para los Centros de Actividades Juveniles (2006 - 2009). Miembro fundador de Centro Cultural El Candil, Caucete (2007 hasta la actualidad). Creador del Ciclo de recitales de poesía Antidomingo, Caucete (2011) Es coordinador del ciclo de cine público y gratuito "Trae tu silla" (Caucete, 2011).



POSTAL


La navidad
es un ejército
de familias cargando
bolsas de supermercado








FÁBRICA


Hace días que veo una chica
en la fábrica donde trabajo


arrinconada
pensativa
muda
mastica sus uñas


Tiene
los ojos
hinchados y cristalinos


Cuando nos dan un rato para descansar
todos se juntan en algún sector
y hablan de la tele
o cualquier otra cosa


pequeños grupos desparramados
en este gigantesco animal
que escupe engranajes
hablan
de cosas sin importancia
a la hora del descanso


Pero ella se va a su rincón
y mira hacia otro rincón
muy lejano


nadie se le acerca
a preguntarle nada


Acá nadie le preguntaría si se siente bien
o mal


Acá
nadie
pregunta
nada.










ALMUERZO FAMILIAR


a la familia tipo
in memoriam


Los cuchillos que chirrían en los platos
es casi todo lo que se oye entre nosotros
y la deglución de la carne
y la hornalla encendida al fondo


alguien pide sal
alguien pasa la sal


Los niños se miran entre sí
sabiendo que si se ríen
hay golpe en el cabeza


alguien pide soda
alguien pasa la soda


Mis ojos enfocan las moscas
que vuelan en la ventana
Un nudo avanza por mi garganta
pero no es la náusea
es la vida


alguien pide pan
alguien pasa el pan


Ella mira las agujas del reloj
y descascara el pan
las horas trágicas nublan sus ojos
que cubre con una servilleta de tristeza


Los otros
que completan esta mesa de duelo
aprietan la carne con sus mandíbulas
dientes cavando un campo minado


Cenamos en silencio
pensando tal vez
que no nos aguantamos más
que deberíamos separarnos
antes de fin de año


La hornalla que calienta la sopa
acaba de apagarse


yo la dejaría así eternamente


Pero alguien pide encenderla
Alguien lo hace.














POEMA DE ALGUIEN MIRANDO EL TECHO


Tirado en la cama
tengo sobre mí
el techo de esta casa de los 50`s


El techo está descascarado


se vislumbra el hierro de la viga
el color gastado de un ladrillo carcomido
islas de pintura desparramadas en un mapa de hormigón


viejas pinceladas de anteriores inquilinos
sepultados tal vez
o sobrevivientes en otras casas


Yo todavía no he pintado el techo
ni quiero hacerlo
está bien así
no tiene la monotonía blanca del orden


Puedo ver figuras en él
mujeres fragmentadas por ejemplo


en un rincón sus piernas
en el medio el humo de sus almas encendidas
más allá charcos de vino con el que se emborrachan
justo sobre mí hay ojos mirando la tranquilidad
de mis días


Si enmarco alguna parte del techo
podría obtener piezas de algún museo de arte contemporáneo


sin sangre ni locura


Por eso prefiero no enmarcar nada y mirar el techo
tal como está


un mapa de hormigón
islas con horizontes de grietas
mujeres levantándose entre las ruinas
del tiempo.










SOY UNA CASA


Mis brazos tienen las marcas
de las mesas donde me apoyé
Mesas vacías
marcas de platos sucios
charcos de vasos volcados


Y en mis codos perduran las marcas
de las barras donde sucumbí
Montañas de borrachos tragando
el epitafio de una generación demolida


Y mi pecho tiene las huellas
de las camas que ocupé
La marca de una mujer soñando
con una versión mejorada de mí


Para todo eso no hay restauración


Soy una casa de paredes agrietadas
aire y tabaco concentrados
una mesita bajo el foco apagado


bajo el murmullo de una pelea
a puertas cerradas
que siempre pierdo.










ESPERANZA DEL VENCIDO


Miro a través de la ventana


La nieve cae en silencio
y se acumula en la calle


Veo a través de la ventana
este pedazo de mundo
crucificado por la mano
que traza la historia


Le hablo a mi reflejo de la ventana
le digo que la cosa está perdida
y que es mejor estar dentro de casa
y no salir a pelear


le digo que conviene estar sentado
y ver la nieve caer y la calle entumecerse


ver la flor crecer en su escarcha
y esperar que se fortalezca hasta ser plomo
y mate desde su lugar


le digo que la cosa está perdida
y que es mejor no salir a pelear
porque para salir a pelear hay que tener el valor
que yo perdí cuando me quitaron la juventud y la noche


le hablo a mi reflejo empañado
en la ventana fría
le digo que hemos perdido horas soñando
con un mundo que no existirá


le digo que debemos esperar que el terremoto haga su trabajo
y los huracanes barran las ciudades
y las lluvias laven las costras
y el sol despelleje el acero


y esperar


que el pájaro que cruza a tientas el paisaje
cuelgue su canto en el silencio de los siglos
para que la humanidad tiemble y caiga
algún día.










DOMINGO TEDIO Y LÁGRIMA (Los Decepcionados)


Fumé maquinalmente durante todo el día
Contemplé a través de la ventana
la persistencia del cielo sin migraciones
Vi la tele durante horas
vi sus escenarios de estiércol
Escuché tras las paredes
las peleas por dinero de mis vecinos
Leí el diario de la semana anterior
Leí cartas que nunca envié
a mujeres que nunca olvidé


Transcurría un día más
y me molestaba


No trabajaba
no amaba a nadie
no escribía poemas
no destrozaba viejas cartas


Salí a la vereda
Los niños jugaban al fútbol en la esquina
La cima de una montaña
reflejaba la última luz en sus piedras
La brisa de otro lugar se acoplaba
a mis bostezos lacrimógenos


Encendí el último cigarrillo
y volví a casa
y cerré la puerta


Me fui a dormir antes
de que el día le dejara
a la noche
el trabajo de consumirme.