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jueves, 27 de octubre de 2011

5214.- SERGIO ALGORA


Sergio Algora (Zaragoza, 17 de enero de 1969 - ibídem, 9 de julio de 2008) fue un poeta, dramaturgo, articulista, narrador y músico español. Formó parte del grupo El Niño Gusano y de Muy Poca Gente, bandas de pop con las que grabó varios discos. Su último trabajo fue como componente de La Costa Brava. Debutó en la narrativa con un libro de relatos, A los hombres de buena voluntad.
El 9 de julio de 2008 murió debido a una dolencia cardíaca. Algora había sido operado del corazón unos años antes.

Bibliografía
No tengo el placer (relatos) (Xordica, 2009)
A los hombres de buena voluntad (relatos) (Xordica, 2006; 2ª edición 2009)
La lengua del bosque (teatro) (Chorrito de Plata, 2005)
Cielo ha muerto (poesía) (Diputación Provincial de Zaragoza, 2005)
Los versos dictados (poesía) (Aqua, 2005)
Otro rey, la misma reina (poesía) (Juan Pastor, 2003)
Paulus e Irene (poesía) (Olifante, 1998)
Envolver en humo (poesía) (Lola, 1994)

Discografía

Con El Niño Gusano
Circo luso, 1995.
El efecto lupa, 1996.
El escarabajo más grande de Europa, 1998.
Fantástico entre los pinos, 2000.

Con Muy Poca Gente
En flor, 2001.
Con zapatos nuevos, 2001.

Con La Costa Brava
Déjese querer por una loca, 2003.
Los días más largos, 2003.
Se hacen los interesantes, 2004.
Llamadas perdidas, 2004.
Costabravismo, 2005.
Velocidad de crucero, 2007.
Futuros padres, 2007.




Los hombres atrapados por sus huchas

Aquí, esta idea de beso que jamás resucita en mi boca,
mientras cae la ceniza del cerebro consumido en la quemada de
mis labios,
por el beso que llevo dentro goteando sus dudas como alcohólicas
de esta vida,
que dicen dejarla y una y otra y una y otra vez vuelven
reptando a probarla.

Cada una de mis palabras resuena sin vida,
como mis tacones por la calle vacía.






El último poema de Sergio Algora

"Hombres pelados con cuchilla,
mujeres en el sacapuntas,
niños en la mina, planetas en el zoo,
estrellas en el cortejo."


Dejé mi país para ser etíope por un año.
Dejé de dictar para subordinarme.

Etiopía estaba bajo la nieve.
La fiebre la había helado.

El matadero de la Adis Abeba estaba abandonado.
Los buitres habían construido allí una nueva ciudad.
Los niños, como heraldos, soplaban los cuernos
arrancados de las reses.
Los ancianos se convertían en pergaminos.

El ganado se reducía a cenizas.
Los adivinos contemplaban el humo
y las heces.
Los brujos traducían los poemas del premio Loewe.
Nos dábamos por el culo sin cesar,
tiritando en las chozas.

Cada nevada exterminaba una tribu.
Nos quedábamos con sus cuerpos y sus enseres.

Parecía que un sueño invernal
iba a terminar con el hambre.

Llegaron los renos y Santa Claus
y cargaron en el trineo los leones famélicos
que se exhibían en el palacio presidencial.
Le dimos un león a la uno,
dos a la dos, tres a antena tres, cuatro a la cuatro,
cinco a la cinco, seis a la sexta, una jirafa a la once,
todo el oro de África a todos los santos,
el único clítoris mayor de dieciocho años
al único dios.

El entrenador de dios,
colocó el clítoris africano en el centro del campo
de un chochito blanco
y lo hizo debutar en el mundial.

(Dos de Julio de 2008)







El último día de verano

En los vertederos encontrarás personas y en las playas grúas levantando casas
que, frente al mar, pasan casi todo el año vacías.
El mosquito borracho de sangre humana se duerme sobre la piel de una pera y, envenenado por el sulfato, muere junto a ella.
Y bajo el sol la gente que se día la piel apurando el último día de verano.

En el libro Los chicos están bien
Poesía última
Edición de Manuel Vilas






Aferrado a mi propia mano
reconozco en el último suspiro
mi sitio natural.
La noche no tiene noche
ni el consuelo rostro.
No se puede gozar ni un solo instante
del placer de no estar aquí.





El mal se extenderá
sin límites y los enfermos
padecerán curaciones.



Todo lo que está vivo es irremediable
y dócil.

Pero mi ausencia será el Diluvio.







PADRE

Hay que llegar a este extremo
recién nacido.
Así serás bien hallado
en el pan crujiente del último amor.
Aunque vivas esto como el primer infierno.

Olvídalo
como olvida el día
lo que se le susurra al oído
para que nos alumbre.

Olvídalo
como él, que se hace noche.

Aprende
que sólo has venido para ver
cómo alguien te cierra los ojos.



Para el cansancio del hombre
no existe noche ni lecho
pues se nace en el último lugar
y la hiel es el manjar que demanda
vida cada día.



"Nacer es mucho más de lo que
podemos hacer por nosotros mismos",
es el piedra, papel o tijera
en un mundo sin brazos.



Todos los latidos de mi vida
una mascarada
o lo que es peor
único testimonio de ella.



Nada es capaz de engrandecernos
ni siquiera el sueño
con todos sus animales de carga.
Con los añicos de la realidad
sólo se puede poner la última pieza
en el puzzle del vacío.







"Yo no encuentro nunca consuelo: el instante feliz
me quita todas las posibilidades de consuelo"
Carlos Edmundo de Ory

Le dijeron que en las aguas más profundas de aquel lago
se encontraba el tesoro.

Contaban que lo que guardaba el cofre otorgaba la felicidad
con sólo contemplarlo.

Se lanzó al agua y buceó hasta la extenuación.
Ya no le quedaba casi aire en los pulmones
cuando encontró el cofre y lo abrió: había un espejo.

Se vio reflejado antes de morir ahogado.



OTRO REY, LA MISMA REINA



Vio
cómo el
mar
rompía
contra
las rocas
y
me dijo:

–Este
mar
tiene la
rabia–.


Otro rey, la misma reina. Madrid, Ed. Devenir.







Santo y seña le piden a mis ojos que se detienen en un parpadeo
y quedan pendientes del deshielo
mientras el médico de guardia dice a la familia
que no he muerto
que sigo en mis sueños






No silencies
que cuando nos ponemos en pie
el cielo encalla.
Pero la vida pasa
sin encontrar un por fin
y hasta la sombra nos deslumbra.

¡Amén!

Amen.