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martes, 27 de marzo de 2012

6514.- MARÍA ISABEL NOVILLO


María Isabel Novillo (Caracas, VENEZUELA 1954). Promotora literaria ligada al estado Mérida desde 1981. Premio de Poesía Casa de la Cultura de Maracay (1992) y Premio de Poesía Simón Darío Ramírez, de la Asociación de Escritores de Mérida (2004). Mención de Honor en el Concurso de Poesía del Ateneo de Escuque (1997).
María Isabel Novillo ha publicado Metálica Virtud (Maracay, 1992) y Poemas Peregrinos (Mérida, AEM/CONAC, 2004). Así como en Antología de Poesía Venezolana (Rafael Arráiz Lucca/Editorial Panapo, 1997). Poesía en el Espejo (Julio Miranda/Fundarte, 1995). Vuelve a tus dioses profundos: Antología Divina (Diario de Caracas, 1994). Antología de Jóvenes Poetas Latinoamericanos (UNESCO, 1995). El Espacio del Altar en la Poesía Venezolana de los 90 (Ensayos), Ediciones Casa de Bello (Caracas, 1995). Nueva Antología de Poetas Venezolanos (José Antonio Escalona Escalona, Ediciones Solar, 2001).




Maestra Vida


Era una mercader de Templo.


Tenderete pequeño entre sus faldas:
una sobre otra, al uso de su raza.
Ofrecía campanas y cristales de cuarzo
sentada en la escalera
–hacia la izquierda entrando-
a las puertas de la Catedral de Lima.


Te compré una campana de raro timbre, puro.
No los cuarzos que, aunque bellos, te dije, eran caros.
(Uno no sabe cuán pobre está)


Y tú: “señora, señora” me decías
ajustando los precios con la voz cantadita, bajita, de tu raza.


Y hubo algo.


Me miraste a los ojos.


Tus ojos de quietud:


silencio y soledad del altiplano.


Hubo algo


(Imposible decir el cómo la lección entra y te toca)

“Señora, tómelos. De regalo”



En tus manos, modestas, la luz era cristal.


Lucía te llamabas.


Sí, claro que vi la miseria en Lima.


Vi la mía.


Señora, me decías.
Y no sabes
que todo el señorío


iba en ti.












TODO ESTÁ BIEN


Siempre he tenido el vicio
de transigir con la sorpresa. Aceptar.
Creer que en ella llega la respuesta al ruego.


Y, a veces, lo que llega da en el blanco.


Y la casa de naipes que se toma por sí mismo
se desploma. Cae un rayo.
Se derrumba la aún-no-luz
y se aprende a poner las rodillas en tierra.


Con suerte, hay comprensión de anatomía.
De arqueología.
De dolores antiguos anclados en el cuerpo.


Casas. mucho soñar con aguas.


Días de discernir vocablos con preposición re:


recordar revisar reconocer
remorir renacer revivir


Todo está bien.


He conocido a un niño
que busca su morada primera.
Que anhela simplicidad de unión: la clara.


Y esa
Es la respuesta al ruego.


(Poemas Peregrinos, Asociación de Escritores de Mérida, Mérida 2005)








LA NÓMADA DEL MAR


Son una comunidad de gente mayor. Maduros.
Homeless. Sin hogar.
No deambulan por las calles: son nómadas del mar.


La anciana pescadora cocina raíces parecidas a ñame,
a ocumo, a yuca. Un pequeño fogón circular, un aro metálico de llanta.
Atados de ramas y cortezas secas para la lumbre.
Un abanico de palma. Un lienzo blanco de toldo.


Sobre su canoa, todo ordenado. Austero y ordenado.


Su casa es el mar.


Su camino: una porción de costas, arrecifes bajos
ya desgastados por la erosión, bordeando las islas
invadidas por el turismo y la pesca industrial.


Pocas cosas en su barca. Pocos puntos que no estén ya tocados
donde hacer pie y reponer las aguas.


Su habilidad con los remos es igual de elegante
que la forma en que fuma su pipa de caña larga.


Unos ojos hermosos, sin cansancio ni pena.
Absoluta compostura en su figura esbelta. Algo poderoso.


Pesca con una cometa.
La cometa se mueve y así el anzuelo atrae
a los peces voladores: le gusta comer sus aletas.


Acepta un cigarro.
Dice que no soporta la tierra.


-Yo, nunca quise…


comenzó a explicar y titubeó con sus recuerdos.


Así, cambiando la entonación de la frase, corrigió:


-Yo nunca supe vivir en lo firme.


Del libro Labor de Mujeres












HIMNO A HATHOR


“ Hathor, Hija del Sol, que resides ante Él.
La del Rostro Bello, en la nave de millones de años.
Dueña de Paz, Legisladora en la embarcación
de los favoritos.
Dános nuestro Ser entre las vivientes y haz que regresemos
de vuelta al Sol.
Dí Tú: la felicidad de ellas, corre de mi cargo.
Dispón que la Fuerza Divina nos preceda.
Míranos con alegría, Tú la Bella, a nosotras,
Que barrimos la oscuridad
Y dimos el pecho con el corazón tranquilo”


Del libro Labor de Mujeres












PODER


De Adrienne Rich


… Hoy estuve leyendo sobre Marie Curie:
debió saber que sufría
de una enfermedad radioactiva
su cuerpo bombardeado durante años
por el elemento que había purificado


Parece que negó hasta el fin
el origen de las cataratas de sus ojos
la piel agrietada y supurante
de las yemas de sus dedos
hasta que ya no pudo sostener
un tubo de ensayo o un lápiz en las manos


Murió una célebre mujer negando
sus heridas
negando
que sus heridas provenían
de la misma fuente que su poder










EN LO ECHADO A PERDER


Hay seres a los que no se les dan cosas nuevas.


Mas bien se les otorga
la responsabilidad de los restauradores.


El trabajo que pocos quieren hacer:


El trabajo en lo echado a perder.


(Parece que no es algo femenino. Lo femenino, pare. Natales son sus obras)


Quienes vienen a desfacer
suelen escribir sobre la Historia,
sobre la hoja de vida de las palabras,
sobre transformaciones y materia.


Quizás ven por dónde se zafó el punto.


Bajo Nueva York hay barcos sumergidos.
Astilleros. Viejos muelles.


La Décima Avenida estaba bajo el agua:


Altas torres sobre lo que fueron marismas.




Central Park no era ningún bosque. No era el Parque,
surgió para arreglar lo que no era un Jardín.


Eran ciénagas. Basureros. Sucia arena
Algunas chozas de clanes. Desechos de urbe y escoria.


Y alguién restauró. Tomó la decisión.
Arregló tanta maleza.
Maleza de mal, no de verdor.


Un Edén trabajado. La restitución a la Belleza.


Más de mil hombres laborando durante media vida.
Incontables carretas de tierra negra y fértil.


El lago sereno de Central Park.
Parece que siempre estuvo ahí, pero no.


(Hay seres que no hacen nada nuevo)


Lo que nadie sabe si se mira en tu lago
es el tremendo trabajo. El alcantarillado.


La obra por restaurar un alma.


Del libro inédito LABOR DE MUJERES