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martes, 13 de marzo de 2012

6294.- ANIELA RODRÍGUEZ ZAPATA



Aniela Rodríguez Zapata, nace un 3 de enero de 1992, en la ciudad de Chihuahua, Chihuahua. MÉXICO

Actualmente cursa el cuarto semestre de la carrera de Letras Españolas en la Universidad Autónoma de Chihuahua. Ha sido ganadora de varios certámenes literarios entre creación poética y cuento desde la educación secundaria. Fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas en el Curso de Creación para Jóvenes 2010, efectuado en la Ciudad de Xalapa, Veracruz. Ha participado en certámenes como el Encuentro Nacional de Artistas Jóvenes Independientes, realizado el año 2008 en la Ciudad de México, Distrito Federal. Fue ponente en el Primer Congreso de la Palabra organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UACh, así como en diversas mesas de lectura de la misma institución.

Ha publicado su creación en las revistas Rawr, Baku, Pastizal, Galápago y Sapiencia, todas de diversas entidades de la República Mexicana. Por el momento, se encuentra en proceso de edición la antología de cuentos titulada Encuentros de Editorial Anagma en la que colabora, y una más organizada por la revista Infraarte con algunos poemas de su autoría.






ESPIRAL


Cuánta razón tienes al quitarme todas las plumas de la boca
Y venderle unos minutos al dilema.
Comprendo:
Las piedras no te dañan los riñones
Con su 7:25 Julius jode mucho
Un especial de terminaciones resplandece los miércoles
Digamos que así es la vida cuando se secan las cataratas
Y Odiseo vuelve a ser el de los ojos ámbar.
Todo esto me tiene incondicional y sorprendido
Siempre he sabido que la fortaleza es de muchos lados
ojos de mosca y labios de hipogrifo
La bruja canta un nuevo encantamiento
Y yo te estrujo las arterias en la boca del verano.










A UNA AZOTEA


La culpa no es mía cuando apaga las luces el camino
También recé con la luz del cautiverio:
Olvida los podridos dedos en el óleo
Olvida los cadáveres que se entumen en el lente.
He bosquejado una mirada sin instrumento.
Atisba bien la llave:
Angelina es un nombre tan solemne
Olvida la esfera de María
Olvida azotehuelas, museos y armarios.
Olvida los fantasmas.


Quise correr sin pies
Quise extender mis líneas más allá del lienzo


Olvida decir buenos días, señorita
¿Gusta usted otro café?
tener miedo,
no estoy muerto
no alcanzo tu risa, no me incendio de cerrojos.
Olvida perderte
Olvida agua viva,
las noches las moradas
clericot aire inmenso
terracota de las costras.
Olvida el miedo


Señorita, ¿más café?


Olvida -ojalá
Rumor con sonido de abismo
Voz: melancólico agujero
el taladro de los días y el sabor de la cerveza
Autopista
olvida las luces


Luces
olvida eternamente.


Voy a estampar mis uñas en el vidrio
Tal vez doble la esquina incendiando las ventanas.










ÉPSILON I

Tú eliges el lugar de la herida en donde hablamos nuestro silencio.
Alejandra Pizarnik

La antigüedad de los silencios no puede medirse con parámetros de ruido; acaso cerrando la puerta de tajo los ojos dejan de gritar fumarola, se enlucielabisman, cantan entusiasmados el himno del abandono, uno termina por quedarse cuerdo de tanto pensar en las botellas rotas que en un rincón se escupen. La sobriedad no se mide con la espuma de los mares ni con el oficio ancestral de convertirse en bicho solitario o animal carroñero de las páginas. Sentirse ebrio es probar la savia de tus manos en los eslabones de mis huesos.
Puedo decir de una vez por todas: así es como duele el tener la saeta en el costado, como quien cae de una espiral a otra para aterrizar los pies en el pelaje de la nube. ¿Cuándo conoceré el vientre que verá florecer mi vuelo? ¿En dónde dejé olvidados los siete sentidos de mis párpados insomnes?
Y entonces, ¿cuándo volarán entre mis venas los volcanes de los ríos? ¿Cuándo pediré en prenda la vocación eterna de creer que soy de aire para convertirme en otra herida? ¿Cuándo desatará Ítaca su furia, Penélope ultrajada?







CARTOGRAFÍA DE UN POETA AUSENTE


Porque tu ausencia también es presencia
y mi aire se lava entre tus ojos.
A ti, Gerardo




I

Y sobre todo no estarás aquí
Entre los nichos
Donde mi nombre aprieta tus vocales
Y el silencio, - grito cerradura -
Es un insignificante terremoto de los sueños.


II

Te han exiliado los monstros del agua:
mariposas de luz azul
te acompañan al destierro de mis uñas.


Te han llevado los perros rabiosos por caminos de saliva
mis manos, garfios de ajolotes
acarician el eco de tus ojos.


III

Si contara uno a uno los lunares del mundo
no cabrían ni cinco en la maraña de tus dientes.


IV

Galopo la tierra sin saber tu nombre:
Eres tú el síncope del increyente
rescoldo inextinguible de un pirómano.


A tientas, escupo un coágulo de minutos podridos
rompo el rostro
a los cadáveres del tiempo.
Mis ojos minusválidos te buscan en la sangre.










HOMBRE SIN TÍTULO.




Ay viento, olvida el color del agua
Y las piernas varicosas de la rata de la esquina,
Te han obligado a vivir sin dedos
te han amarrado a no tocarte el vientre.


Ay viento, vomita hacia los muros
los ausentes no saben morderse la lengua:
Arráncale una risa al río
la nervadura que acompaña el agua en los días de lluvia.


Ay viento, eres el único que llora
y pide su limosna en monedas de sigilos:
Alguien ha de comer tu piel mientras esperas


Viento, arráncate las costras de los mares,
y échate a dormir bajo las palmas, viento.










DEFINICIÓN PERPETUA.


I

Corazón:
Caja de cereal con metáfora milagro.
variante colibrí en un cancionero de cantina
sedante baratija o rubí cubierto de nieve de frambuesa.


II

Ventana:
Delirium tremens del que ensaya a cuatro piezas
Ranura de libelo a un tornillo enamorado.


III

Entendimiento:
El ulular del cómplice es una mordida en los pulmones


IV

Ausencia:
Tú también hiciste saliva la borrasca
y violaste sin cautela el Horus del papiro.


V

Prioridad:
Dejarás de doler cuando sangren las violetas.










ESDRÚJULA


Invéntame un diálogo, náyade simbiótica
Topónimo de anáfora
Y de lírica profética
Alísame los párpados;
Contágiame la inédita y crisálida palabra
Calíope profética
Coprófaga sintáctica
Libélula de vómito y de apóstrofe melómana
Ludópata
Malvácea
Fémina, orgiástica, malévola
Clarísima, ácida y fatídica.
Líbranos, filósofa
De gravísimos símbolos platónicos
De agudísimas tácticas poéticas
Y monógrafos utópicos e intrépidos.