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martes, 6 de marzo de 2012

6223.- MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ


MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ (Asunción, 1938), poeta y crítico literario y de arte, es autor de Oscuros días —plaquette con que se inició, en 1960, la serie de publicaciones poéticas de su generación—, A destiempo, 1966, El fuego, 1970, Litterae, 1996, En al-Andalus, 1998, y Litterae II, 2007. Su poesía, en la que el autor ha querido aunar la responsabilidad ética de la escritura y un decir poético riguroso, está representada en diversas antologías hispanoamericanas y ha sido traducida a varias lenguas.

Ha publicado también dos opúsculos sobre el arte paraguayo moderno (Washington, 1969, y Asunción, 1999) y numerosos ensayos, artículos y estudios críticos sobre literatura, arte y cuestiones ideológicas y sociales.

En sus años de estudiante secundario y universitario tuvo activa participación en las luchas contra la dictadura stronista. A principios de la década del 90 fue uno de los primeros intelectuales paraguayos que alzaron su voz contra las políticas neoliberales, a las que denunció como mentira ideológica e instrumento de dominación imperialista. Es miembro fundador de Attac-Paraguay y de la Plenaria Popular Permanente.

En el ámbito académico, profesa Literatura Hispanoamericana, Literatura paraguaya, Cultura paraguaya y Lingüística y semiótica en la Universidad Nacional de Asunción. Es Coordinador del Posgrado de Letras de la Universidad del Norte.

Ha editado y prologado las Obras completas de Rafael Barrett, las Poesías reunidas de Augusto Roa Bastos, los Cuentos completos de Josefina Plá y las Poesías completas de Hérib Campos Cervera y de Julio Correa. En 1978 la Editorial Ayacucho, de Venezuela, publicó su edición de El dolor paraguayo, de Rafael Barrett, con prólogo de Augusto Roa Bastos. En 2003 presentó las Poesías reunidas y los Cuentos completos, de Roa Bastos, en la Casa de las Américas, de La Habana, con la presencia del Presidente Fidel Castro. Asimismo ha publicado en el mismo año un estudio crítico sobre Yo el Supremo como prólogo a dicha obra del mismo autor. Es coautor de la antología Poetisas del Paraguay, Voces de hoy, Madrid, 1992.

En 2003 fue invitado por la Unión Latina al V Festival de Poesía del Mundo Latino, en Sibiu, Rumania. También ha participado en numerosos simposios y congresos internacionales de hispanismo y literatura iberoamericana con ponencias y comunicaciones sobre diversos aspectos de la literatura paraguaya.





DE LAS PALABRAS Y LA POESÍA

I

Ya que no eres puro, castiga tu lengua, calla; limpia tu corazón de alimañas; límpialo de palabras. Vuelve al Silencio.
Pero guárdate de la mudez, de la muerte de la Palabra. El Silencio no es la mudez, es la Casa de la Palabra.
Guárdate de las palabras, guarda tu corazón de alima-ñas, guarda a tu prójimo de alimañas.
Guárdate de las razones, de los argumentos: guárdate de alimañas.
La palabra no necesita razones, no necesita arreos; deja los arreos con las bestias esclavas.
Cuando sea preciso, di tu Palabra.
Tu Palabra es tu carne y tu alma; tu palabra es tu arma.
Si no puedes decir tu Palabra, cállate, recógete en el Si-lencio, espera la Palabra.
La Palabra es el signo del Ser.
Por la Palabra eres en el Uno.

II

En el Poema, di la Palabra, tu Palabra.
Guárdate de la seducción de las palabras hermosas, de las palabras vacías, de las palabras fáciles, de las pala-bras prostitutas que se acuestan con todas las lenguas, que dan placer a los charlatanes.
El Poema es el Camino de la Palabra.
Limpia el Camino de alimañas, de prostitutas.
La Poesía es la Cima, es el Fin del Camino de la Pala-bra.
Si no puedes alcanzar la Cima, vuelve al Principio, vuelve al Silencio, limpia de nuevo el Camino. Espera.
Pero si alcanzas la Cima, no te envanezcas: rodarás por la Pendiente, hozarán en ti las alimañas.
Castígate, ya que no eres puro; merece tu Palabra. Si la mereces, quizá merezcas la Poesía.
Limpia el Camino, castiga tu corazón, no te envanez-cas de la Belleza. Merece la Poesía.

[1964. De A destiempo, 1966]








LAS SOMBRAS


Por patios amarillos,
por entresueños lúcidos,
el niño
(el hombre)
pasa, a veces
se detiene,
toca sombras ciertas,
cuerpos intactos,
silba una melodía
secreta,
inventa pájaros
y trenes lejanos,
dibuja sueños
en la arena...
con vago andar
de brisa
en tiempo de cigarras,
con ademán de olvido,
el niño
(el hombre,
el ciego)
cruza
siestas de fuego,
noches ateridas,
vuelve a nada.


[1963. De A destiempo, 1966]










EL MARINERO BORRACHO


Las viejas putas de mi corazón
ya no se callan.
Antaño la sangre adolescente resistía
sus palabras procaces, sus insinuaciones viles.
Hoy todavía quiero alzar un muro de algas
y tormentas de agua contra la vida ciega
y la nostalgia ardiente.
Desde el fondo de mí suben las voces agoreras,
los aullidos, las invitaciones.


(La antigua feria de las oportunidades
ha cerrado sus puertas definitivamente).


Callad, brujas, dejadme. Llevaos mi corazón
en una botella roja, mojado en aguardiente.
...Soy el viejo marino que sepultó su amor
en una isla del Mar Extraviado.


[1965. De A destiempo, 1966]










LOS CÍRCULOS


A Roberto Juarroz


De pronto sé
que alguna cosa fuera del tiempo
palpita
no para mí
sino para que no se rompa
su propio círculo ciego
y para saber
que alguna cosa fuera de sí
palpita no para él
sino para que no se rompa
su propio círculo vacío.


[1964. De A destiempo, 1966]










LA PALABRA


Hay para decir tantas cosas,
que acaso quepan
en una ínfima palabra.
Pero quién ha puesto fuego
a su propia sombra,
quién ha conocido
las heridas más hondas del sueño,
quién ha regresado
del silencio infinito,
quién
que sepa decir esa palabra.


[1964. De A destiempo, 1966]






ESPACIO


Ninguna palabra
amenazante,
ningún grito
de socorro,
ninguna bestia
al acecho,
ninguna sombra
siniestra,
nada
en el espacio
vacío.
Precisamente:
nada,
nadie.


[1994. De A destiempo, 1966]










HOMO FORTIS


Nunca la duda
penetrará su piel
(tan dura como el hierro
de sus garrotes,
tan sucia
como el agua pútrida
de sus “bombas
contra incendios”),
nunca vacilará
en escupir la orden
ejemplar,
el vómito de mando
contra la subversión
(el caos que amenaza
su “paz”,
su digestión,
sus privilegios),
esa palabra inquietante
con que justifica
la punición
(o sea la tortura,
la cárcel,
el destierro,
la muerte)
del culpable,
soñador execrable
de extraños mundos prohibidos:
el hombre libre.


[1969. El fuego, 1970]






HACIA LO OSCURO


La tarde muere en la ciudad.
Un hombre espera.
En el cielo distante
se han dormido los cantos.
Ciegos laberintos repiten
sombras infinitas.
Hubo quizá otra tarde:
Estruendo de luz y de cigarras.
(El mundo era posible en esos días).
Nadie vendrá.
El hombre, ahora,
regresa hacia lo oscuro.


[1976. De Litteræ, 1996]










LITTERAE


el perro que aúlla
y el perro que sueña
el que vomita
el que se pudre
el que se ayunta
el que se lame las partes
el que se muere agusanado
el que asesina a la orden de mando
todos los perros del mundo
miserables
feroces
obsecuentes
solitarios
soy todos ellos
ya muerto
ya podrido
hiede la carne
la palabra-mentira
mi nada
soy el gran mentiroso
vestido de palabras
si buscan en mi alma
no hallarán sino pus
o mierda
dónde la música
la línea purísima
adiós
pero no hay adioses
sino la mano que cae
el párpado muerto
el gran asco
el vómito que me inunda
rebasa
soy el vómito
no hay más allá del asco
muro sin fin
chapoteamos en el vómito
de un dios imposible
si arañamos la pared
no se gasta la piedra
sino el sueño


[Circa 1982. De Litteræ, 1996]










POETA


Mano inútil
para el fusil
la pluma se le cae
de puro asco
mejor la mudez
la castración
la nada
superficie lisa
interminable


[C. 1982. De Litteræ, 1996]










TRÍPTICO


I. ESCRITO
SOBRE UN PAPEL DE SOMBRA


O soleil c’est le temps de la Raison ardente
......................................... APOLLINAIRE


¿Arde la razón en vano?
¿La sangre sueña
en tierra yerma irremediablemente?
¿En tiempos de desprecio
siembras tus semillas?
¿Los nueve monstruos hieren
la canción en tu garganta?
¿El sol en vano alumbra
los caminos ciegos?:
preguntas que la mano escribe
sobre un papel de sombra
con letras de apagados trazos,
palabras con que te preguntas
y te respondes tercamente
con otro sueño, sangre
de vida, fuego,
palabra que resiste...


[4 de marzo de 1995. De Litteræ, 1996]






II. ACTO DE ESPERANZA


Lentamente crecemos
hacia la luz:
lloramos.
La fiera mordedura del dolor
en el costado izquierdo,
la dentellada artera de la hiena,
el desaliento aleve,
el ay
en la vocal errada...
Y, sin embargo,
crecemos
hacia la luz:
soñamos.


[24-XII-94. De Litteræ, 1996]






III. SILENCIOSAMENTE


A ti,
si comprendieras


Silenciosamente
pongo la mano
en el costado izquierdo
de la vida
y lloro; es el costado
con que sueño, canto, aúllo…
Y lloro y canto
sin cesar,
para que el sueño sea
de todos,
hasta que el canto sea,
como el sueño,
de todos,
hasta que rompa
tus prisiones y el sueño
cante en tu garganta,
en mi garganta…


[4-VIII-1998. Inédito]










EL ALBAICÍN


Solo
camina el solitario
pisa las piedras
del Albaicín
la noche es dulce
es fresca
es quieta la brisa
de otra noche
soñada
la silenciosa música
no suena
pero suena
el corazón es un tambor
en el desierto
solo
el solitario te recuerda
toca
tu lejano cielo
con manos de sonámbulo
pulsa
el olvidado plectro
tañe
tus pechos cervatillos
tu esplendor nocturno
pero solar
el hilo de la música
se desliza
lleva la brisa trae
recuerdos
la suave flor pequeña
y otra más pequeña
tres flores
iluminan
el solitario paso
la pisada
las piedras del Albaicín
acá y allá
la llama
de un amor y otro y otro
la llama dulce
que no quema
oh sueño sueño sueño
oh vida oh muerte
una vez y otra vez
te afirma la palabra
pisas las piedras
resplandor de la luz


[1996. De En al-Andalus, 1997]






PARTIR EN DOS


Parte el silencio en dos
—basta un hachazo—,
engulle una porción,
y basta. Lo demás,
para las hienas —no acabes
con empacho
y mudo;
que el silencio-mudo sea,
finalmente,
el túmulo de las hienas.
Puede que, entonces,
eches a volar y el canto
sea tuyo y el de todos:
hombres, por fin, enteros.


[Inédito. 01-VII-2003]