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viernes, 24 de febrero de 2012

6137.- JOSÉ PANCORVO



José Pancorvo (Lima, 1952) desciende de Nicolás de Ribera el Viejo, uno de los Trece de la Fama (1527) y Primer Alcalde de Lima. Ha publicado varios libros de poesía. En 1991 fue finalista del Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo y en el 2001 representó a su país en la antología mundial Poetry From Around The World de Kamalesh Sharma, con prólogo de Seamus Heaney, Premio Nobel de Literatura.
No es ajeno a la amplia tradición de poetas peruanos (Pedro de Peralta, Chocano, Vallejo, entre muchos otros) e hispanoamericanos que han escrito poemas de alta tensión española. Este libro quiere ser un homenaje a la más alta España y a la Cristiandad, la cual atañe también a las Américas sacramentadas.
Antología poética del autor en josepancorvo.com





ANTE DIOS NUNCA SERÁS
UN HÉROE ANÓNIMO


Adoremos a Dios heroicamente,
adoremos a Dios sempiterno,
adoremos a Dios Creador, Redentor y Juez,


adoremos a Dios en sus obras supremas,
adoremos a Dios en su obra maestra la Madre de Dios,
adoremos a Dios en la Iglesia y sus Jerarquías legítimas,


adoremos a Dios en la Cristiandad y sus Dinastías legítimas,
adoremos al Dios de los Boinas Rojas en su Jerusalén celeste,
adoremos al Dios de los Ejércitos en sus ejércitos,


adoremos a Dios con adoración cada vez más heroica,
adoremos a Dios hasta el Santo Sepulcro,
adoremos a Dios hasta aterrorizar al infierno.












ENCIÉNDETE O ESCÓNDETE


Enciéndete, España santa,
del entusiasmo carlista
en olas de juventudes
inmensas e intempestivas.
Enciéndete, España joven,
que el milenio te ilumina
con un sol de mil claveles
que te da vino de vida.


Enciéndete, España Judit, los claveles;
Escóndete, España Holofernes, si puedes.


Escóndete, España vieja,
moribunda apodrecida,
y por loca y rebelada
bebe el vino de la ira.
Escóndete, España bruta,
vieja bruja confundida,
huye si puedes, no a Francia,
que no serás recibida.


Escóndete, España Holofernes, si puedes
enciéndete, España Judit, los claveles.












COELESTIS URBS IERUSALEM


El Cielo es una Católica Jerusalén.
Sea la Tierra una Jerusalén Católica.


Sea una Jerusalén la Tierra.
Siete veces trompetas reproducen el día
de las nueve salidas a la paz más divina.
Son las trompetas de los carlistas.
La Tierra sea Jerusalén.
El orbe se atormenta pero saetas vuelan
de voces en florestas bajo fuertes banderas.
Son boinas rojas que recién llegan.
Sea la Tierra Jerusalén.
Ni el fuego nos detiene bajo el trueno de Dios,
nuestras banderas vuelan en la centella atroz.
Somos carlistas, ya Dios triunfó.
La Tierra sea Jerusalén.


El Cielo es una Católica Jerusalén.
Sea la Tierra una Jerusalén Católica.












ASPIRACIONES PARA DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
( Mt XXIV; Apoc XIX y XX)


Majestad Divina de Cristo, arróbanos
Espada de Cristo, alúmbranos
Capa roja de Cristo, guíanos
Vara de hierro de Cristo, comándanos
Vino de la Santísima ira de Cristo, aliméntanos
Oh Jesús Dios Fuerte, llámanos
entre tus filas, alístanos
no permitas que nos separemos de Ti
al enemigo malo, abísmalo
de toda superficialidad y flojedad, cúranos
y a toda hora, únenos
a tus ejércitos del cielo y de la tierra
por los siglos de los siglos, amén





José Pancorvo. Boinas Rojas a Jerusalén, Poesía carlista del siglo XXI. Itinerarios, Madrid 2011, 21x14 cm. 80 páginas. ISBN 978-84-936787-8-4 (2ª edición-1ª edición Lima 2008)








LIBERTAD DE LOS REYES CELESTES




Libertad para extasiarse con el éxtasis de los éxtasis!
Libas sobre el letargo gravitatorio la execración
Y recorres todos los destinos
Como el canto los árboles


Por ti el olvido de los signos y el retorno del cielo!


(Abre tu boca y tus aletas, corazón frío y desnudo)
Libertad para admirar la soledad aciaga
De las cataratas de ensueño celeste!


(Avanzan en la misma calle que la noche)
La presión divina
Más cerca que la misma lengua


Libertad para el cuelo: darle libertad al cielo
El éxtasis es más austera sombra que el trabajo y el descanso


(Sabiduría, realeza, poesía y sacramentum confabulados)
Cielos en los globos oculares
Libertad para exisitr hacia el cielo
Libertad para los reyes celestes!


(La telecomunicación no soporta la sacralidad del espacio
La tela blue jean no soporta la sacralidad de los huesos
El alrededor moderno no soporta la eviternidad de las almas)
Libertad eterna para los reyes celestes!
Vienen la neumonía y la noche cuando sigue avanzando
La gran luz énea


Y te deo sin voz, y como una ola
Para este carne y huesos se abren
La cama de hospital y la tapa de ataúd
O simplemente una ola o un
Surco


O una ola de fuego o
Una ola de picos de
Buitres
Pero no importa
Ya estaban libres los reyes celestes
Libres eternamente los reyes celestes
Ese
Fue y
Será el único evento








URBANO XXII
Poema del Resucitado




Con mi báculo rojo corté otra vez la tierra,
desde la ciudad severa, revolviéndome en la luz,
como un tubo contenedor-lanzador de misiles.


A dos años del Datum Solymae, ex aedibus,
kalendis novembrubus in festo Sanctorum
omnium, Pontificatus nostru anno trigesimo.


Pontifice de sal del mundo final,
reemplacé en el mando a los emperadores malheridos.
Los trecientos mil caballos sobre el rubí,
luna de miel del sol y la sangre. Y el inicio
de la marcialidad definitiva, la curva terrestre
definitiva, la Hostia final vista
desde los trecientos mil caballos. Firmes
ante la sola luz del pan que gira
frente a los ríos que son del cielo y del infierno.


Nos en el ciel soltamos la mano sol.
Los Habitantes ciegan. Acabó lo de la Tierra.


No quisieron oirme. Yo hablaba por la luz.
He volado en mi único pensamiento: la luz.


Si hablo en el tiempo, me veo en la caverna
y el agua de arroyo me reabsorbe en la visión
de la belleza divina. Y la bebo como eterno.


En el cielo vivo recordando las trompetas.
Ahora que ya no hay Historia lo veo,
todo es por el cielo, mientras el fuego mutuo tiembla.


En este trono espero sentado imparcialmente.
Vi la empolvada de cielos ad altre Dei.
Comandé la ceremonia del Quinto Milenio.


Las apariencias murieron, sólo quedó esta Patena.
Sobre el abismo salvaje: la materia y el tiempo.
La tiara, sutil, amará los espíritus.


Con la hostia maldigo los abominables eternos.
Me mezo en el cielo reaccionando en inmensidad.
Sólo la hostia veía en el mundo móvil;
lo demás estaba mundialmente eclipsado.
Lo divino traga infinitamente más
que un incienso termonuclear en los pulmones:
los sitiales de aroma sacratísimo siempre existirán.


Quieta ahora mi tiara militarmente
ya entre los transformadores himnos de gran alcance
y las estrellas rapaces en los ojos resurgentes.
En el olvido de sí vamos invadiendo el cielo.
La caballería era inmensa. Todo está restaurado.
Cada lance de la tierra defosfora visiones
sempiternas, acá, donde ya me insepulto
como despegó el último misil Arkhang
hace dos mil años. Vuelo más que la luz.