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martes, 21 de febrero de 2012

6119.- ITXARO BORDA


 Itxaro BORDA
(Baiona, 1959)
Nació en Baiona el 29 de marzo de 1959 y allí permanece en la actualidad, tras haber pasado largas temporadas en Pau, París y Mauel por motivos de estudios y trabajo. Es licenciada en Historia Contempránea. Publicó su primer poema en la revista Herria en 1974, y desde entonces no ha dejado de escribir. En 1981 participó en la creación de la revista literaria Maiatz, que aún se sigue publicando en la zona vasco-francesa. De la mano de dicha revista salió a la luz su primer poemario, Bizitza nola badoan (Tal y como va la vida), en 1984. En los últimos veinte años ha publicado novelas, poesía, artículos y ensayos, y también ha escrito canciones para varios grupos de música de Euskal Herria. En 2002 la editorial Susa publicó su obra %100 Basque nobelak, con la que obtuvo el premio Euskadi de literatura. En 2005 salió bajo el mismo sello editorial su última novela: Zeruetako Erresuma (El reino de los cielos).

Se tiene por una escritora superficial a la que se le achaca buscar la catarsis con cada uno de sus libros. Es cierto que esta escritora a la que se ha considerado nula en pretensiones literarias y escasa en cuanto a referencias, sólo realiza una literatura que describe con exactitud la época a la que se adscribe cada una de sus obras. La soledad es el tema central de la mayoría de sus libros, la soledad mal de la multitud y dolor de las gentes simples, la soledad destructora del pensamiento y, al mismo tiempo, aseguradora de la libertad individual, en contra, siempre en contra de la sociedad vasca que ensalza y da por buena ... (gutasuna) a través de la lucha. El último año lo ha pasado en compañía de Thomas Bernhard y opina que en él ha encontrado un hermano literario.

Itxaro Borda se adentró en la senda de la literatura a través de la poesía, de la mano de la cual en 1984 llegó su primer libro: Bizitza nola badoan (Tal y como va la vida, Maiatz). A dicha obra siguió la publicación de los poemarios Krokodil bat daukat bihotzaren ordez (Tengo un cocodrilo en lugar de un corazón; Susa, 1986), Just love (Maiatz, 1988), Bestaldean (Al otro lado; Susa, 1991), Orain (Ahora; Susa, 1998), Entre les loups cruels (Maiatz, 2001) y Hautsak errautsak bezain (El polvo al igual que la ceniza; Maiatz, 2002), siendo estos dos últimos ediciones bilingües. Desde el primer poemario ya se percibe cierto toque melancólico en la poesía de la de Baiona. «Sin emabrgo, esta tristeza no es excusa para realizar poética lacrimógena ni para mostrar mediante la literatura fatiga por la vida. Borda se hace cargo, además de la actitud sufridora que todo poeta ha de padecer como si de una enfermedad se tratara, de la conciencia femenina y del hastío crítico hacia una Euskal Herria alienada. La desesperante situación socio-política y linguística de la zona vasco-francesa se inserta en un "yo" despierto y a la vez golpeado. Por lo tanto, la tristeza que emana de los poemas no es más que una manera particular de sacudir el conformismo», puntualiza Koldo Izagirre.

En cuanto al estilo, «emplea todo tipo de moldes con gran flexibilidad: la poesía libre, la colpa, el zortziko, la prosa poética... Pero siempre ha demostrado una sorprendente habilidad para crear nuevos versos, con los que logra la exactitud hasta en los casos más peliagudos, al mismo tiempo que enriquece la rima mediante un gran sentido del ritmo» (in Izagirre, Koldo coord. Itxaro Borda, XX. mendeko poesia kaierak, Susa, 2001). Sus poemas han sido musicados por varios grupos, e incluso Borda ha escrito directamente letras de canciones por deseo expreso de algunos cantantes.

En 1985 publicó su primera novela: Basilika (Susa). Protagonista de la misma es el diputado electo de la zona vasco-francesa Jon Kapagorri, quien idea simular una aparición de la Virgen así como la posterior construcción de una basílica que pase a ser un centro de peregrinación, todo ello con el objetivo de impulsar la economía del lugar. «Estamos ante una novela de ritmo trepidante, escrita en una prosa fácil que huye de todo barroquismo estilístico. Dichas características literarias se complementan con la narración de una historia que busca la ruptura de las normas morales y de las creencias de la sociedad católica, recreada aquí de manera irónica», explica la crítico Mari Jose Olaziregi (in Olaziregi, Mari Jose. Euskal eleberriaren historia, Labayru, Bilbao, 2002).

Con su suguiente novela, Bakean ützi arte (Hasta que nos dejen en paz; Susa, 1994), da comienzo a una trilogía policíaca que vendrá a completarse con los títulos Bizi nizano munduan (En el mundo que vivía; Susa, 1996) y Amorezko pena baño (Más que pena de amor; Susa, 1996). La protagonista de las tres obras es Amaia Ezpeldoi, «una detective inteligente y atípica, ya que para nada sigue el estereotipo de investigar "duro": es una mujer sentimental, admiradora de Lenin, patriota y de tendencias lésbicas», tal y como señala Olaziregi. La trilogía «muestra una crítica social y política, desde un punto de vista actual», añade la crítico. En ese sentido, «estas novelas están más cerca del género de la novela negra, ya que además de resolverse crímenes en ellas quieren ser reflejo de los principales conflictos de la sociedad vasca (la situación política, el euskera, la insumisión, la industrialización...)» (in Olaziregi, Mari Jose. Op. cit.). El humor cuenta con un espacio excepcional en estos libros.

Con su siguente publicación, %100 basque (Susa, 2001), la escritora obtuvo el premio Euskadi de literatura. Esta obra difícil de calsificar versa sobre temas como lo que es ser vasco, la identidad... En definitiva, tal y como indica Felipe Juaristi, %100 basque muestra «la realidad de la zona vasco-francesa vista desde la propia región», empleando para ello «en ocasiones un tono irónico, en ocasiones un tono amargo, en ocasiones un tono brusco» (in Juaristi, Felipe. "Gasna-bidea", El Diario Vasco, 28-04-2001).

Hiruko (Tríada; Alberdania, 2003) se trata de una obra que engloba tres partes, cada una de las cuales mantiene su autonomía con respecto a las otras, siendo la violencia el tema central de todas ellas. El primer capítulo, "Herriak bizi behar du" (El pueblo dene vivir), versa sobre las personas de la zona vasco-francesa que deciden unirse a la lucha armada. El segundo, "Harpe ilunetik ateratzeko" (Para salir de la oscura cueva), es un ensayo político. El último, "Elpides", está organizado sigiendo las pautas de los diálogos platónicos.

Su última publicación, Zeruetako erresuma (El reino de los cielos; Susa, 2005) es una novela coral. Partiendo de las vivencias de una serie de personajes, Borda reúne lo acontecido a lo largo del siglo XX en una localidad ficticia, Otsabide, sita en la zona vasco-francesa, ofreciendo al mismo tiempo el testimonio histórico de dicha región.

Por otra parte, en 2005 Borda tradujo al euskera la pieza teatral Kaukausiche Kredekreis (Kaukaziar Kreazko Borobila) de Bertold Brecht, por encargo de la compañía teatral Chimères de Biarritz.







MENDIZ MENDI


Levántate, canta, di
El amor en dos palabras,
Levántate, canta, bebe,
Andando desde el amanecer,
Levántate, canta, da,
Callando los sufrimientos de la noche.


Mendiz mendi
De un ser a otro
Mendiz mendi
De un siglo a otro.


Levántate, canta, di
La pluralidad de los territorios
Levántate, canta, bebe
Tu soledad, siempre,
Levántate, canta, da
Lo que tienes en el corazón


Mendiz mendi
De un ser a otro
Mendiz mendi
De un siglo a otro.








DE
Alfa y Omega bajo la lluvia








I
Al principio —alfa— fue la nostalgia
dueña y señora del mundo
en la profundidad de los corazones desgarrados
que se empapaban en la sucesión de los días lluviosos.
al principio —beta— fue el miedo
el pilar que sostenía la nostalgia
en las playas donde nos deteníamos
horas y horas a contemplar el viento del norte.
al principio —gamma— fue la esperanza
la única herida que compensaba el miedo
en las calles desiertas
por las que caminábamos.
al principio —delta— el deseo de volar
se extendió durante los largos mediodías de otoño
cuando contemplábamos las palomas atravesar
los cielos mudos.
al final —omega— fue el amor
la fuerza gigantesca
que nos impulsó a mendigar.








II
estuvimos en el cementerio la víspera de todos los santos
de nuevo se abrieron los úteros
y esparcieron caliente fertilidad
por los secos encinares.
de nuevo se abrieron los úteros
para alegrar los rostros de los pálidos soles
que clamaban recuerdos.









III
éramos del pueblo que hablaba con la luna
y obligábamos a nuestras hijas
a tensar los cedazos de los diccionarios pobres
para que pudieran hablar con la luna
para que supieran que la luna
trae el polvo del futuro
el polvo del futuro o el dolor del pasado
la indiferencia del presente.
éramos del pueblo que hablaba con la luna
y tomábamos a nuestras hijas por la cintura
en las brumas de los prados
para que aprendieran
a amar la tibieza en los pequeños arroyos.









IV
ay si no hubiéramos visto
pasar los álamos sobre el mar
no tendríamos tanta prisa
por consumirnos en estériles carreras.
ay si no hubiéramos seguido
a los álamos que se alejaban sobre el mar
no tendríamos tanto frío
que albergar en la palma de la mano.







V
cada mirada tenía el color del recuerdo
cuando leíamos
los deseos de tararear viejos blues
en las oscuras paredes cubiertas de grafitti.
cada mirada tenía el color del recuerdo
bajo la amada llovizna
cuando todos los nombres todo lo que hemos sido
martilleaban en un rincón de la mente.
cada mirada tenía el color del recuerdo
al volver a escuchar en los bares
las canciones que podíamos oír antes
de que nos declararan la sucia guerra.
cada mirada tenía el color del recuerdo
en el instante en que nos abofeteó
el deseo de tararear viejos blues
te encontré hermosa o me recordaste
que no había pronunciado ni la mitad de las palabras
que debía decir —my home town...
cada mirada tenía el color del recuerdo
cuando tratábamos de dibujar con los dedos
en el vaho de las ventanas de los bares
los rostros de los compañeros de ayer.
cada mirada tenía el color del recuerdo
cuando nos apresurábamos a saludar
a los amigos
ya sabes lo del Periódico!
hay mucho que decir...
ah si, el Periódico y el viaje hacia el mar
empapados de dudas los pasos.
cada mirada tenía el color del recuerdo
el color de las flores que se marchitan en los cementerios.





© itzulpenarena: Kape Fernández / Eli Tolaretxipi







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