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miércoles, 15 de febrero de 2012

6073.- HANNES PÉTURSSON



Hannes Petursson (Nacido el 14 de diciembre 1931 ) es una islandés poeta y escritor.
Hannes Pétursson, Í sumardölum, 1959, Reykjavík, Helgafell.
Aunque Í sumardölum (‘En los valles estivales’) es un poemario menos reciente que los que habitualmente presentamos a nuestros lectores, nos ha parecido que no podíamos dejar pasar la oportunidad de ofrecer una breve muestra de las bellas composiciones que contiene y por las que sentimos una especial predilección.
El libro está divido en cuatro secciones bastante homogéneas desde el punto de vista del contenido. La primera de ellas, titulada Nálægð, fjarlægðir (Cercanía, distancias) se halla traspasada por un optimismo luminoso que queda simbolizado en la imagen del “padre sol” del tercero de los poemas (“móðir sól” en el original islandés, pues el astro rey es femenino en esta lengua): el mismo sol toma la palabra para cantarnos, como el joven confiado, inconsciente, ignorante de la posibilidad de que un día le llegue la muerte, su fuerza vital, ese fuego fecundo “que nunca se enfría” (“eldur sem aldrei kulnar”). En ese sentido, las referencias a la primavera, estación vinculada a la juventud y al renacer en nuestra tradición occidental, son constantes a lo largo de toda la sección. No es de extrañar que la mayoría de las composiciones nos presenten una naturaleza en calma, equilibrada, armónica, con la que el poeta desearía identificarse –Hjá þér vildi ég hvílast / heiðin mín, á sumartíð (‘en ti querría descansar / cielo mío, en el verano’), rezan los primeros versos de Hvíld (‘Descanso’)– pues en ella descubre la serenidad y la plenitud capaces de revelar, incluso, la propia palabra poética: Skáld verð ég ekki fyrr en ég finn að þú / ert fólgið í mínu blóði, ég orðinn þú (‘Poeta no podré ser hasta que sienta que tú / has entrado en mi sangre, que yo soy tú), le dice al árbol en Talað við laufgað tré (‘Charla con el árbol reverdecido’). Y no importa que esa naturaleza no esté regida por una mano divina, que conforme un planeta que gira en el vacío, como leemos, precisamente, en Tóm (‘Vacío’). La naturaleza está ahí, como un don, al alcance de la mano para recordarnos, sencillamente, que estamos vivos. En ese sentido, no hay oposición entre el mundo natural y las creaciones humanas; estas se integran perfectamente en aquel y se convierten, dentro de los poemas, en una imagen más del optimismo radical que preside todo, como descubrimos en el poema Flugvélar (‘Aviones’).

La segunda parte del libro, titulada Manvísur (‘Versos humanos’), introduce la figura humana y, sobre todo, el tema del amor, aunque ya una cierta idea de pérdida, de nostalgia retrospectiva, empaña algunas de las composiciones; en Að leikslokum (‘Final del juego’) leemos, por ejemplo: nú ornar þú blóði mínu / aldrei framar við eld þinna grönnu handa (ya no calientas mi sangre / con el fuego de tus gráciles manos). Pero será en la tercera sección donde la idea de la degradación empieza a cobrar forma. El título es ya significativo a este respecto: Sumardalirnir munu blikna (‘Se marchitarán los valles estivales’). Lo mismo que el verano toca a su fin, termina también el amor y la plenitud de la vida que parecía eterna en la primera sección. Todo se tiñe con los colores del otoño y el poeta se nos presenta sentado, en soledad, recordando lo que fue y ya no es, lo que ya no puede volver a ser: Þá situr þú einn og segir: / Seinasti farfuglinn bar / í augum sér óraveg suður / þann unað, þá jörð sem var (‘Solo te sientas y dices: / El último pájaro, en sus ojos / hacia el sur se ha llevado / ese gozo, esa tierra que fue’).

La cuarta y última sección es un largo poema en doce partes en que el poeta se reafirma en muchas de las ideas expuestas anteriormente. Si el hombre no puede contar con una presencia divina capaz de dar sentido a la existencia (Handan við lífið bíður ekkert, ekkert ‘Al otro lado de la vida no nos espera nada, nada’) y es consciente de que está sometido a un proceso de degradación imparable, que su destino final es la muerte (Undarleg ó-sköp að deyja ‘Extraña de-creación es el morir’), ¿no debería aferrarse con más ahínco a la vida?¿No debería tratar de vivir la vida en plenitud y dejar de perder el tiempo con naderías, con tantas ambiciones vanas, con tantos conflictos y rencillas que le ofuscan?

Aun a riesgo de parecer reiterativos, nos gustaría terminar recordando que, como en otras ocasiones, la selección de poemas y su traducción es nuestra. Esperamos que resulten del agrado de nuestros lectores.








Vor á framandi strönd


Nú býrð þú, ættjörð mín
í brjóstum fuglanna
sem fljúga yfir höfði mér
heim –norður til þín


fljúga yfir höfði mér.
Himinn og jörð sem skín
fyllir brjóst þeirra.
Bláa
bjarta land mitt, þú skín
í endurminningu fuglanna
sem fljúga norður til þín.










Primavera en una playa extranjera


Ahora vives, patria mía,
en el pecho de las aves
que sobre mi cabeza vuelan
hacia el norte, hacia ti


vuelan sobre mi cabeza.
El cielo y la tierra, resplandecientes,
rebosan en su pecho.
Patria mía
luminosa y azul, resplandeces
en la memoria de las aves
que vuelan hacia ti.








Flugvélar


Sólglampandi fiðrildi
eru flugvélarnar á sumri.
Flögra þær yfir fjöllunum:
fagurbláum risaliljum
Íslands.


Langt er til vetrar
þegar vindurinn byrjar að gnauða
og þær fleygja sér þreyttar
eftir ferð gegnum nóttina
ferð gegnum óveðrið
í opinn og bjartan faðm
flugvallanna.









Aviones


Mariposas brillantes de sol
son los aviones en verano.
Revolotean sobre las montañas:
enormes lirios azules
de Islandia.


Lejos queda el invierno
cuando el viento empieza a aullar
y ellos cansados se precipitan
habiendo atravesado la noche
habiendo atravesado la borrasca
en los brazos abiertos y luminosos
de los aeropuertos.










Talað við laufgað tré


Skáld verð ég ekki fyrr en ég finn að þú
ert fólgið í mínu blóði, ég orðinn þú:
laufgræn harpa í höndum myrkurs og birtu
himins og jarðar; samur þér, sem ert brú
er sól og moldir millum sín hafa reist


orðinn máttugt hljóðfæri í höndum lífsins
harpa lifandi strengja –eins og þú.










Charla con el árbol reverdecido


Poeta no podré ser hasta que sienta que tú
has entrado en mi sangre, que yo soy tú:
arpa verde en manos de la oscuridad y la luz
del cielo y la tierra; igual que tú, puente
que el sol y la tierra han construido entre sí.


Hasta que sienta que soy un poderoso instrumento en manos de la vida,
un arpa de cuerdas vivas –como tú.








Fyrsti snjór


Veturinn sigar
vindunum á skýin.
Falla lagðar
af línhvítri ull
á veðurnæm fjöll
þegar vindarnir glefsa í skýin.


Veturinn kemur.


Er kornhlaða þín orðin full?










Las primeras nieves


El invierno lanza
a los vientos contra las nubes.
Caen copos
de lana blanca como el lino
en las montañas borrascosas
cuando el vendaval muerde las nubes.


Llega el invierno.


¿Has llenado el granero?












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