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viernes, 27 de enero de 2012

5859.- RAMIRO AGUIRRE


RAMIRO AGUIRRE
Nace en Arandas, Jalisco, MÉXICO el 22 de mayo de 1960. Escribe porque sí, desde hace veintitrés años. Formó parte de talleres de creación en Guadalajara, donde radica y acreditó la profesión de abogado, que desempeña. Robando horas al sueño logró concebir unos mil textos, que nunca rebasaron el estatus de bocetos para posibles poemas futuros. “Con el borrador se escribe”, escuchó decir a alguien. Por ello se aplicó a desescribir lo escrito, mas siempre fracasó: lograba rescatar un verso válido entre sin cuenta que valían un pepino. Al desescribir siempre pensó —inocente— que escribía, cuando no hacía otra cosa que constatar sus límites. Los pocos poemas que armó con los versos indultados de la sistemática degollina perpetrada por sí en sus textos, adolecen de falta de unidad semántica. Publicó dos libritos y unos diez poemas en revistas. Los restantes cuarenta (poemas, no libros) que considera publicables y se atrevería a suscribir, permanecen inéditos. Para explicar su magra producción piensa en Kavafis, Rulfo y Gorostiza. Lo sabe ahora: los poemas se escriben, el poeta es sólo su instrumento. Sigue escribiendo, desescribiendo y rescribiendo porque sí. Sin pose afirma ser incapaz de dejar de escribir.


Libros de poemas: Huellas en la niebla, Guadalajara, Mala Estrella Editores, 1995. Astillas de agualumbre, Guadalajara, Secretaría de Cultura de Jalisco, 1995.






ACUMULADA PALABRA, DEL NACIMIENTO
a la muerte
somos lo que escribimos.


Eterna realidad, milagro,
se basta para defenderse o explicarse
el poema


Nada le muestran sus visiones,
sabe apenas nada
lo que escribe el poeta:
ignora por qué lo escoge
el poema
como el árbol ignora
por qué frutan sus ramas.


¿Debe de explicar la caña el sabor de su savia?
¿Qué demiurgo desde el fondo
sin fondo de la piedra teje el brillo del diamante?


¿Qué puede explicar el poeta
al relámpago que desgaja la noche
que no esté dicho ya
en ese vertical instante?


¿Cifra un sentir o existir el poema?
¿Hay alguien ahí?






NADA TE DARÁ ESCRIBIR UN POEMA.
A ningún lugar llegarás.
No hay Ítaca. No hay camino.
Habrás de inventar el tuyo.


No alivias el aburrimiento de los días,
ni conquistas la estima de los otros,
ni el amor, ni el pan.
El mundo no cambia, y nadie defiende tus versos.


No ahuyentas el cansancio de tus hombros machacados
ni entiendes el lenguaje de las olas;
los pájaros no cantan para ti
porque hubieses escrito un poema.


No evitas tu muerte.


La poesía no hace nada por ti ni por los tuyos.
Nunca retribución obtendrás: abismos.
Te señalarán: “ese malparido escribe poemas”.


Cuando estés en medio de la noche
solo con tu alma
y sientas tu respiración al ritmo del universo
entenderás lo único que la poesía puede darte.






HABITADO POR LA INDEFINICIÓN,
la nada,
solo, pensativo y rodeado
de libros que no he leído
y forman, si acaso,
un camino a transitar antes de morir;
estoy aquí: reinicio mi vida,
continúo el poema que todos,
cada uno a su manera,
escribimos.
La vida, en ocasiones, no deja vivir;
pero siempre alguien escribe,
lo que a él toca
de ese poema
de todos.
Oficina








DE PIEDRA EL AIRE,
la soledad glacial;
todo, desierto inmenso.
El espacio está rígido;
el tiempo, suspendido.
Un gran rumor de tedio
anestesia las horas
y nos sigue
por dentro.