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lunes, 23 de enero de 2012

5847.- SEBASTIÁN ARCE OSES



SEBASTIÁN ARCE OSES
Nació en mayo de 1986. COSTA RICA. Vive en Barva de Heredia, pero en realidad lo pueden encontrar vagando por todos lados. Estudió Filología Española en la Universidad de Costa Rica, aunque todavía no ha podido arreglar el mundo con ello. Pertenece al Taller Literario Netzahualcóyotl desde hace varios años. Ha publicado: Emigrar hacia la Nada (2011) y el libro inédito Propinas para una madrugada eterna.












¿SOÑABA CIELOS DISTANTES?




I


Empiezo
a recordar…
por algo
escribe
quien teme
o se aferra
a las cosas
hasta
sangrar
a través de ellas.




II


Los pájaros
pueden morir
sin haber viajado,
y nadie pone
por tal causa
un listón
negro
en el cielo.




III


Me hablaron
de la nostalgia
y la nostalgia
no existe. La inventamos,
como oír cantar
un pájaro
donde
solo hay
una jaula vacía.


A un suicida que no conocí














HISTORIA AHOGADA


Un aguacero es el paracaídas
disperso de la clarividencia,
pequeños proyectiles que muestran
donde convergen los despojos. No me quiero reconocer
en el germen del agua.
Tampoco en esta ausencia,
en la necesidad de aquellos labios
tan parecidos al mar,
que de tocarlos se agrietan los poros
como el asfalto de estas calles. Hay tanto que decir
cuando es uno mismo
quien enfría las constelaciones
y condensa en un puño cerrado
las blasfemias del destierro. Porque las verdades se precipitan
como gajos verdes,
y los placebos no evitan
que se amotine el corazón.














EL CENTRO COMO UNA SEUDO-PERIFERIA


Su cuerpo tiene pegada
grasa de las capitales
Seru Giran




I


Es verdad
que nunca me he echado una birra
en el Buenos Aires


eso de recorrer a deshoras
la Iglesia de la Soledad
siempre me pareció
exagerado


nunca recurrí
a la vivencia cosmopolita
de andar tapiz por el Morazán


ni imaginé en mis evasiones
que una bailarina
de “Casa de Muñecas”
podría dar pie a una tragedia
digna de Bukowski


de hecho
nunca empleé hasta hoy
esa majadería referencial
de nombrar bares
parques
y puteros capitalinos
como si decir el nombre
de todos ellos
me hiciera más irreverente


como si pensar
que Fukuyama tenía razón
me hiciera más posmoderno
mientras orino en el closet de “La Flota”


qué tendrá de masturbatorio
descubrir el nirvana en las alcantarillas
maldecir las editoriales en los cafés
si total
por menos trascendentales
todos tienen el mismo son irónico
el mismo tendedero de sarcasmos
donde los perros rascan las pulgas a la ciudad




II


He sido duro
en mis interpretaciones
Sostener la palabra
es más difícil de lo que se piensa:
la oficialidad no consta solo de manifiestos
ni de presuntos cortejos editoriales
es un asunto más serio
de más cuidado:
rencores mezclados con humo y piedra
boxeadores que alcanzan el rigor filosófico


lo peor es cuando se vive
con la pose bohemia engrasada por las capitales
cuando la decadencia supone
hablar en tercera persona
y obviar el organigrama de angustias
que llevamos en el interior


tanto culo adolorido
y todavía evadirse