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viernes, 13 de enero de 2012

5805.- MARCO AGUILAR


Marco Aguilar es un poeta costarricense nacido en Turrialba, Cartago, en 1944. Junto a Jorge Debravo y Laureano Albán, fue cofundador del "Círculo de Poetas Turrialbeños" en 1959, con lo que se convierte en heredero directo y sobreviviente de aquel movimiento literario de los años sesenta.
De origen humilde, estudió en el colegio local; donde conoció a los otros jóvenes que tiempo después formaron el Círculo de Poetas Turrialbeños.
Sus trabajos han sido publicados en varias revistas nacionales e incluso en la Revista de la Unión Panamericana (1965). Publicó algunos de sus poemas en portugués e inglés.
Aunque actualmente labora como técnico en electrónica, reparando radios y televisores en el humilde taller de su casa, ha hecho trabajos de periodismo cultural y es miembro de la Asociación de Autores de Costa Rica.
El 28 de enero del 2006, la municipalidad de Turrialba, la Federación de Colonias Turrialbeñas, el Taller Literario Don Chico y Lean, le organizaron un homenaje para reconocer la trayectoria de Aguilar, quien integró el Círculo de Poetas Costarricenses.
Su estilo directo y claro, suele reflejar los vaivenes y luchas de su pueblo. Siguiendo siempre la misma línea con que inició originalmente.
Aun radica silenciosamente en Turrialba.

Obras
Raigambres, Turrialba, Costa Rica: Biblioteca Líneas Grises, 1961.
Cantos para la semana, Turrialba, Costa Rica: Biblioteca Líneas Grises, 1962.
Emboscada del tiempo, San José: Imprenta Tormo, 1984; Ediciones Zúñiga y Cabal, 1988.
Tránsito del sol, San José: Ediciones Zúñiga y Cabal, 1996.
Obra reunida, San José: EUNED, 2009.



IV.- Análisis de la obra literaria de Marco Aguilar.


Al analizar la evolución histórica o diacronía del pensamiento poético de Marco Aguilar, en lo que respecta por lo menos a su obra publicada, realmente es difícil constatar si hay mayor o menor madurez literaria desde Raigambres en 1961 a El Tránsito del Sol en 1996.


En lo personal pienso que no, por cuanto la vida de un escritor, sea poeta, ensayista, dramaturgo, lírico o novelista, es un continuo histórico cuya sincronía está determinada por momentos existenciales que son los insumos provocadores del mensaje poético: en un momento la sensibilidad frente al dolor o la injusticia, en otros el sentimiento del amor o la tristeza y hasta la incertidumbre sobre la muerte; de manera que la técnica no debe aprisionar al contenido, pues ambos deben ser libres y espontáneos.


Esta premisa de análisis adquiere solidez en las palabras del propio Marco Aguilar cuando señala que "...una vez que uno los escribe, ellos sabrán si tiene calidad, estatura para defenderse y prevalecer o sin van para el basurero". (Entrevista el 04-11-05, Turrialba).


Observemos algunas estrofas de ambos libros:


Raigambres (1961)


(Canción de Juan)




"Soy un hombre cualquiera que cultiva
su pequeña parcela de tomate.
En mi casa hay chiquillos y petates
y una mujer instándome a que viva"


El Tránsito del Sol (1996)






"Se cumple el rito de cerrar la puerta
porque de noche el hombre es tan pequeño
como una mínima paloma muerta,
ni alacrán ni serpiente tienen sueño,
todo animal nocturno se despierta
y el diablo tienta a la mujer sin sueño"






El primer verso describe al poeta enamorado del campo, su casa y su familia, de ahí que la inspiración deviene del entorno de su pueblo natal, anclado en el paisaje rural. Mientras que el segundo, refleja otra cosmovisión al invocar filosóficamente la naturaleza del ser humano cuando dice "... porque de noche el hombre es tan pequeño como una paloma muerta".


¿Tiene sentido entonces comparar la madurez de su técnica?


Emboscada del Tiempo (1984) es otra versión poética, en mi humilde criterio simplemente extraordinaria porque refleja al Marco Aguilar más allá de su charco, en una dimensión planetaria. Es un esfuerzo literario para transitar miles de años de historia de la humanidad bellamente narrada.




"Primero fue un microbio solitario
y nadie sabe
donde le cupo tanta soledad" (Soneto I)




"¡El hombre iluminó todo el planeta
con el brillo y la luz de su locura¡" (Soneto III)




"De pensar y pensar pensó la rueda
y no sabía lo que había pensado.
Bella herramienta de la agricultura
girando en el país del homicidio" (Soneto VIII)




"Si matar era un arte igual a todos
y la guerra un oficio permanente,
la vida es una larga cacería" (Soneto X)




"Los romanos tenían un idioma
que sonaba como agua en la naciente,
bueno para el amor, para la fábula;
bueno para mentir y arrepentirse" (Soneto XI)




"Pasaban y pasaban las estrellas
en la noche sin fin del medioevo;
hoy hacia el este, mañana hasta el oeste.
El universo entero parecía
caótico y hermoso
a los ojos insommes de Copérnico.
¿Dónde estará la fórmula, pensaba,
que explique este desorden?" (Soneto XII)




"Algo venía en esas carabelas
que no anotaron en el inventario". (Soneto XIV)




En la entrevista precitada a Marco Aguilar, nos insta con vehemencia a leer la Biblia pero como obra literaria, léanse la parte erótica, la parte mágica, la Biblia tiene de todo. Agrega que el libro de Isaías es la más tremenda literatura que uno se pueda imaginar.


A propósito del soneto, dice Marco Aguilar: "Yo siempre he buscado la síntesis, tenemos tendencia a hablar más de la cuenta y en un soneto tenés 14 endecasílabos para decir lo que quieras: presentación, desarrollo y desenlace". (entrevista precitada).


Efectivamente, Emboscada del Tiempo es como pasar del Génesis al Nuevo Testamento, en un derroche de 20 sonetos diacrónicamente amalgamados.


Cada soneto va narrando la evolución de la humanidad desde el surgimiento de la vida (Soneto I), al mensaje apocalíptico de que el ser humano con la furia de su raciocinio está destruyendo al planeta (Soneto III). De la época nómada al hombre sedentario que se afinca en la tierra (Soneto VII), describe luego los grandes imperios que transforman todo en instrumentos de guerra como la rueda (Soneto VIII), mensaje que se enlaza temáticamente con el Soneto X. Continúa con el desarrollo de las culturas del Mediterráneo como Roma Grecia y Alejandría, lanzando dardos venenosos a la plectocracia romana (Soneto XI). Describe con elegancia el tránsito de la tierra al universo cósmico cuando habla del desorden de las estrellas en el firmamento (Soneto XII) y prosigue su fascinante creación literaria con la era del descubrimiento de la América indígena con una denuncia de los propósitos reales del imperio español.


http://www.elazucarero.com/index.php?news=1491