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miércoles, 14 de diciembre de 2011

5542.- RAÚL CABALLERO


Raúl Caballero, escritor y periodista. Llegué al periodismo desde el sendero de la literatura del que no me aparto, soy poeta y en la actualidad director editorial del periódico La Estrella, una publicación editada en español en la zona metropolitana de Dallas y Fort Worth, Texas, EEUU, donde vivo. Nací en Monterrey, Nuevo León (Norte de México) en 1952, de padres coahuilenses (ambos de la ciudad de Saltillo). Mi abuelo materno, Antonio García Narro, daba cátedra en el Ateneo Fuente de esa capital y el paterno de nombre épico, Felipe Caballero de León, estaba orgulloso de haber formado filas con Pancho Villa en Zacatecas. He sido un escritor que ha vivido la palabra viaje de distintas maneras, sin acabar de cruzarla, por fortuna. En Monterrey me formé hasta los inicios universitarios. Me detuve a vivir en Mexicali, Baja California Norte; luego me fui al Sur, a Comitán, Chiapas y a mediados de los setenta me fui a vivir a Guadalajara, Jalisco, ahí me anclé: literalmente eché raíces. En esa ciudad estudié Letras Hispanoamericanas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara (no graduado). Dirigí la revista Péñola, una publicación de literatura y artes plásticas. Ingresé al diario El Occidental como corrector de estilo… así inicié mi carrera en el periodismo. Comencé a viajar a distintas ciudades estadunidenses (Grand Rapids, Michigan; Toledo, Ohio; Los Ángeles, California) y me detuve en San Antonio, Texas, donde con entrañables compañeros fundamos un periódico editado en español, el primero que dirigí en Texas: El Papel de San Anto. Por entonces (1992) en Monterrey, N.L., México, el editor y poeta Alfonso Reyes Martínez saca a la luz una colección de mis poemas titulada El Agua Inmóvil. Poemas míos han aparecido en diversas antologías mexicanas, así como en revistas y suplementos culturales de periódicos. He sido director de un par de semanarios de Dallas (El Sol de Texas y El Heraldo News), fui director de El Día (diario de Houston, Texas). Antes de llegar a mi actual responsabilidad como director editorial en La Estrella he sido también reportero y articulista. Sigo escribiendo poesía y prosa diversa. Sigo cruzando puentes, superando muros, dejando nuevas huellas con cada palabra.










NOCHE DE LAS MAÑANAS
calientes
por la mañanas nos frotamos
las lámparas maravillosas
de nuestros dulces pies con ellos mismos
y en seguida nos acude el misterioso genio
quien sin sacudirnos nos envuelve
deliciosamente
en los residuos de la noche que se enciende
entre las mil y una de nuestros amaneceres.

La hormiga herrante, No.6, 1982









EL JAZZ DEL VAGABUNDO
eres una chava cansadamente
peor que corajuda
a los veinte años
tus callejeras orejas verdes gritan
el terrible monstruo hembra que te habita
soltándose
como cierta alegría en los obreros al salir de
la fábrica
pero sin alegría
las angustias no tienen épocas en la vida
tiene arrugas
pata de gallo
para encontrar adictos
el jazz vaga por toda la casa
sereno se lame las heridas nocturnas
del amor heroico bajo el techo luminoso
de la noche
has madurado a base de inmadurez
te calmas irreflexiva
se te desata el tiempo cuando anda suelta
contracciones de desesperación
y vale madre todo
hasta el jazz.

Maize, No. 3-4, 1981









POEMA
con el café, ¿quieres pan y mantequilla mi amor?
huggg...
qué asquerosa manera y tan estúpida de empezar un día
burguesilandia y sus hot-cakes: ¡Bah!
no hay como amanecer bien crudo
y chingarte una cerveza
o cinco
y hay quienes salen en bikini o en calzones
"a tomar un baño de sol en el jardín"
y se toman un martini leyendo al marqués de sade
valiéndoles madre todo
se queman sin camisa
y siempre nunca en sus vidas sabrán el sabor de
un martini en calsoncillos
porque de ahí, del sol callejero
al ¡sool!-sol! de las tardes
o al ¡seeee-bolea! por las noches en las cantinas
después a la fábrica o a la obra
o antes a la cárcel o a san juan
bueno, de san juan nunca se escapan
y aquellos cuando se tuestan ya bien calientes
dejan el libro en cualquier parte
se vuelven a recostar ahora en la cama
de lujosa recámara donde sueñan despiertos
imaginan
se masturban
a sus anchas
algunos degenerando a los perros chancrosos
otros se cogen con simple depravación
y los pobres pobres de todos lados
se hacen la puñeta casi en público
sin necesidad del marqués
se desayunan la necesidad sin mantequilla.

Buril, No.3, 1979










UN INSTANTE

Una mariposa,
Y con ella otras miles
Aleteando en mi estomago,
Mostrándome el sitio del alma.
Y pétalos de rosa, muchos,
Muchos de ellos,
Y esa inmaterialidad,
Ese absoluto
Ese éxtasis de ti.
Y tus pies desnudos
Tus sutiles manos
Que saben tanto de mí,
Y tu cuerpo invadido
Y los tambores en tu vientre
Y un instante,
Un instante que no quiero que culmine jamas.











DUDA

Duda de él
Duda de ti
Duda del tiempo y duda del olvido ;
Porque aquí estoy de nuevo,
haciendo fuego de cenizas
haciéndote temblar con mi voz
haciéndote soñarme,
despertando tus instintos de placer y delirio.











SUEÑOS

Te busco
Te sueño entre nubes
Te deseo infinita,
Sueño el instante preciso de tu desnudes.













ROCES

Alados nos fundimos entre nubes,
Y la noche silenciosa testigo
fue, testigo de roces...
de roces ocultos e inimaginables.













DE SOLEDADES

Cuando me veo atrapado por la temporalidad,
es cuando siento la soledad inmensa,
profunda como los vastos océanos,
océanos en los que se pierden
navegando en espirales marcados por la memoria
todos los instantes plenos de ti ;
esos instantes con que quisiera plagar el futuro,
con los que quisiera infectarme,
embriagarme hasta saciarme.

Y siento como el vacío de ti se ase de mí,
ya sea con una sutil melancolía o con una abrazadora tristeza,
y es en esos instantes en que te devoro con palabras,
en que anhelo liberarme de este umbral de dolor,
y eliminar la distancia que me separa de lo absoluto.
Es en esos instantes cuando acudo al éxtasis de las
ondulaciones, de la majestuosa música,
porque solo ella se te puede comparar,
solo ella que logra conducirme entre cimas y simas,
justo como tu sueles hacerlo.












CERTEZA II

Estos recuerdos huelen a ti,
Huelen a tus manos en mi,
Al calor del amanecer,
A las estrellas cómplices de nuestras noches.

Esta noche, las majestuosas ondulaciones me llevan a ti;
La memoria de los días entre nubes,
De las mariposas inquietas,
Del azul...
Todo se hace sentir esta noche de invierno.

Con cuerdas y tambores vienes esta noche,
Con la lluvia en playa suroeste,
Con el mar de los siete colores,
Con velas encendidas en noches de caribe,
Noches de amor infinito.

Esta noche estas en mi...
Porque los días azules,
En esta fría noche,
Los esperare pacientemente...
Y es que la certeza del reencuentro, esta conmigo.