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martes, 29 de noviembre de 2011

5433.- PEDRO LEMEBEL


Pedro Mardones Lemebel, más conocido como Pedro Lemebel (Santiago, 21 de noviembre de 1955) es un escritor y artista plástico chileno.

Hijo de Pedro Mardones, panadero, y Violeta Lemebel, nació "literalmente en la orilla del Zanjón de la Aguada" y "vivió en medio del barro" hasta que, a mediados de los años sesenta, "su familia se mudó a un conjunto de viviendas sociales en avenida Departamental".1
Estudió en un liceo industrial donde se enseñaba forja de metal y mueblería y, después, en la Universidad de Chile, donde se tituló de profesor de Artes Plásticas. Trabajó en dos liceos, de los cuales fue despedido en 1983 "presumiblemente por su apariencia, ya que no hacía mucho esfuerzo por disimular su homosexualidad".1
En sus libros aborda fundamentalmente la marginalidad chilena con algunas referencias autobiográficas. Su estilo irreverente, barroco y kitsch lo ha hecho conocido en toda hispanoamérica. Gay declarado, explica el cambio de su nombre así: "El Lemebel es un gesto de alianza con lo femenino, inscribir un apellido materno, reconocer a mi madre huacha desde la ilegalidad homosexual y travesti".2
En los años 1980, cuando la literatura fue marginada por la dictadura militar de Augusto Pinochet, fundó, junto a Francisco Casas, el dúo de arte Yeguas del Apocalipsis (1987). Ambos escritores, convertidos en actores de su propio texto, generaron desde la realidad homosexual una interrupción de los discursos institucionales.
Su trabajo en el dúo cruzó la performance, el travestismo, la fotografía, el video y la instalación. Pero también los reclamos de la memoria, los derechos humanos y la sexualidad, así como la demanda de un lugar en el diálogo por la democracia. "Quizás esa primera experimentación con la plástica, la acción de arte... fue decisiva en la mudanza del cuento a la crónica. Es posible que esa exposición corporal en un marco religioso fuera evaporando la receta genérica del cuento... el intemporal cuento se hizo urgencia crónica...", explica Lemebel.
Entre 1987 y 1995, las Yeguas del Apocalipsis realizaron alrededor de ochocientos eventos públicos.
En 2002 escribió la novela: Tengo miedo torero, que fue llevada al teatro en 2005 y ha sido traducida al inglés y al francés. Con su último libro, Serenata cafiola, retomó su lado cronista al compás de una "biografía musicalizada".
Carlos Monsiváis ha dicho de él: "Pedro Lemebel es un fenómeno de la literatura latinoamericana de este tiempo. Uso el término fenómeno en su doble acepción: es un escritor original y un prosista notable y, para sus lectores, es un freak, alguien que llama la atención desde el aspecto y rechaza la normalización ofrecida. Un escritor y un freak indisolublemente unidos, los que están fuera, en la desolación y la energía de los que sólo se integran a su modo, en los márgenes que ya no tienen el peso arrasador de antaño. (Si algo, la obra de Lemebel es un rechazo del determinismo homófobo). A Lemebel le ponen sitio las miradas (las lecturas) de la admiración, el morbo, el regocijo de "los turistas de lo inconveniente", la extrañeza, la solidaridad, la normalidad de los que están al tanto de la globalización cultural, esa que para los gays se inició dramáticamente con los juicios de Oscar Wilde en 1895 y jubilosa y organizativamente con la revuelta de Stonewall en 1969".3
Lemebel ha sido cronista de Página Abierta, La Nación, de las revistas de izquierda Punto Final (desde 1998) y The Clinic, ha conducido programas radiales, dirigido talleres de crónicas y dado conferencias en diversas universidades (como la de Harvard. Varias de sus obras han sido traducidas al inglés.

Premios y reconocimientos
Primer premio de cuento en el Concurso Nacional Javier Carrera 1982 por Porque el tiempo está cerca.
Beca Guggenheim, 1999.
Finalista del Premio Altazor 2002 con Tengo miedo torero.
Finalista del Premio Altazor 2004 con Zanjón de la Aguada.
Finalista del Premio Altazor 2006 de Ensayo con Adiós, mariquita linda.

Obras
Incontables, 1986, antología del taller de Pía Barros en la que participa con siete relatos
La esquina es mi corazón, 1995, con el prólogo de Carlos Monsiváis Pedro Lemebel, el amargo, relamido y brillante frenesí. Contiene 19 crónicas:
Anacondas en el parque; La esquina es mi corazón (o los New Kids del bloque); La Babilonia de Horcón; Babas de caracol en terciopelo negro; Cómo no te voy a querer (o la micropolí­tica de las barras); Escualos en la bruma; Encajes de acero para una almohada penitencial; Lagartos en el cuartel (yo no era así­, fue en el Servicio Militar); Barbarella Clip (esa orgí­a congelada de la modernidad); Chile mar y cueca (o 'arréglate, Juana Rosa'); Tarántulas en el pelo; Censo y conquista (¿y esa peluca rosada bajo la cama?); La música y las luces nunca se apagaron; "Noches de raso blanco" (a ese chico tan duro); El resplandor emplumado del circo travesti; Coleópteros en el parabrisas; Lucero de mimbre en la noche campanal; Las locas del verano leopardo; Las amapolas también tiene espinas
Loco afán: crónicas de sidario, 1996. Contiene:
DEMASIADO HERIDA: La noche de los visones (o la última fiesta de la Unidad Popular); La Regine de Aluminios el Mono; La muerte de Madonna; El último beso de Loba Lamar (crespones de seda en mi despedida... por favor)
LLOVÍA Y NEVABA FUERA Y DENTRO DE MÍ: Nalgas lycra, Sodoma disco; Carta a Liz Taylor (o esmeraldas egipcias para AZT); Los mil nombres de Marí­a Camaleón; "Atada a un granito de arena"; Crónicas de Nueva York (El Bar Stonewall); Y ahora las luces (Spot: Ponteló-ponseló. Ponte-ponte-pónseló); "Los diamantes son eternos" (Frí­volas, cadavéricas y ambulantes); Esas largas pestañaas del Sida local; Su ronca risa loca (El dulce engañoo de el travestismo prostibular); Homoeráticas urbanas (o apuntes prófugos de un pétalo coliflor)
«EL MISMO, EL MISMO LOCO AFÁN» (Uf, y ahora los discursos): Manifiesto (Hablo por mi diferencia); El Proyecto Nombres (un mapa sentimental); "Biblia rosa y sin estrellas" (la balada del rock homosexual); El rojo amanecer de Willy Oddo (o el rasguño letal de la doncella travesti); Carrozas chantillí­ en la plaza de armas; Loco afán
«BESOS BRUJOS» (Cancionero): El beso a Joan Manuel ("Tu boca me sabe a hierba"); Gonzalo (el rubor maquillado de la memoria); Raphael (o la pose amanerada del canto); Rock Hudson (o la exagerada pose del astro viril); "Aquellos ojos verdes" (a ese corazón fugitivo de Chiapas); Lucho Gatica (el terciopelo ajado del bolero); Las noches escotadas de la Tí­a Carlina; Cecilia (El platino trizado de la voz); Juan Dávila (La silicona del libertador);
«YO ME ENAMORÉ DEL AIRE, DEL AIRE YO ME ENAMORÉ»: Lorenza (Las alas de la manca); El fugado de la Habana (o un colibrí­ que no querí­a morir a la sombra del sidario); La transfiguración de Miguel Angel (o "la fe mueve montañas"); Berenice (la resucitada)
De perlas y cicatrices, 1998, contiene las siguientes crónicas transmitidas en su programa Cancionero de Radio Tierra:
SOMBRÍO FOSFORECER: Las joyas del golpe; Las orquídeas negras de Mariana Callejas (o "el Centro Cultural de la Dina"); El cura de la tele ("olor a azufre en la sacristí­a"); La visita de la Thatcher (o "el vahí­do de la vieja dama"); Gloria Benavides (o "era una gotita en la C.N.I."); El encuentro con Lucí­a Sombra (o "nunca creí­ que fueran de carne y hueso"); Los sombreros de la Piñeiro; Las campanadas del once (o "¿te imaginas Pichy qué hubiera sido de nosotros?")
DULCE VELEIDAD: Palmenia Pizarro (o "el regreso del cariño malo"); La Leva (o "la noche fatal para una chica de la moda"); Camilo Escalona (o "sólo sé que al final olvidaste el percal"); El exilio fru-frú (o "habí­a una fonda en Montparnasse"); El Gorrión de Conchalí­ (o "las amargas cebollas de Zalo Reyes en la TV"); La Quintrala de Cumpeo (o "Raquel, la soberbia hecha mujer"); Don Francisco (o "la virgen obesa de la TV"); El romance musical de los sesenta (o "los dientes postizos de la Nueva Ola")
De MISSES TOP, REINAS LAGARTIJAS Y OTRAS ACUARELAS: Rosa Marí­a Mac Pato (o "las encías doradas del arte"); Cecilia Bolocco (o "besos mezquinos para no estropear el maquillaje"); La tristeza de Bambi (o "una estrella sudaca en el cielo europeo"); Miriam Hernández (o "una canción de amor en la ventana del bloque"); Martita Primera (o "esos grandes botones de la moda presidencial"); Las sirenas del café (o "el sueño top model de la Jacqueline"); La Bim Bam Bum (o "cascadas de marabú en la calle Huérfanos"); Geraldine Chaplin (o "¿sabes linda si Zhivago atiende sida?"); Del Carmen Bella Flor (o "el radiante fulgor de la santidad")
"SUFRO AL PENSAR": Claudia Victoria Poblete Hlaczik (o "un pequeño botí­n de guerra"); "Los cinco minutos te hacen florecer"; Carmen Gloria Quintana (o "una página quemada en la feria del libro"); Karin Eitel (o "la cosmética de la tortura, por Canal 7 y para todo espectador"); Corpus Christi (o "la noches de los alacranes"); Ronald Wood ("A ese bello lirio despeinado"); La Payita (o "la puerta se cerró detrás de ti­"); El informe Rettig (o "recado de amor al oído insobornable de la memoria")
"RÍO REBELDE": El rí­o Mapocho (o "el Sena de Santiago, pero con cauces"); Dean Reed (o "del rock a la odisea marxista"); La República Libre de Ñuñoa (o "parece que nos dejó el taxi, Lennon"); Los Prisioneros (o "el grito apagado de los ochenta"); El garage Matucana Nueve (o "la felpa humana de un hangar"); Flores de sangre para mamá (o "la rebeldí­a llagada de un tatuaje"); Un letrero Soviet en el techo del bloque; Noche de toma en la Universidad de Chile (o "me gustan los estudiantes"); El Paseo Ahumada (o "la marea humana de un caudaloso vitrinear"); La inundación
QUILTRA LUNERA: La loca del carrito (o "el trazo casual de un peregrino frenesí­"); "Solos en la madrugada" (o "el pequeño delincuente que soñaba ser feliz"); La historia de Margarito; La muerte de Condorito (o "recuerdos de Pelotillehue"); Las Amazonas de la Colectiva Lésbica Feminista Ayuquelén; Bárbara Délano (o "una perla de luna que naufragó con el sol"); El cumpleaños de Ricacho Polvorí­n; Memorias del quiltraje urbano (o "el corre que te pillo del tierral"); Flores plebeyas (o "el entierrado verdor del jardín proleta")
RELAMIDO FRENESÍ: La comuna de Laví­n (o "el pueblito se llamaba Los Condes"); El paí­s de los récords (o "el mojón más largo del mundo"); I love you Mac Donald (o "el encanto de la comida chatarra"); El barrio Bellavista; Viña del Mar (o "un jardí­n en huelga de aburrimiento"); El test antidoping (o "vivir con un submarino policial en la sangre"); La ciudad con terno nuevo (o "un extraño en el paraí­so"); El Festival de Viña; El Metro de Santiago (o "esa azul radiante rapidez"); Los albores de La Florida (o "sentirse rico, aunque sea en miniatura")
SOBERBIA CALAMIDAD, VERDE PEREJIL: Nevada de plumas sobre un tigre en invierno; La bruma del verano leopardo; Presagio dorado para un Santiago otoñal; Los tiritones del temblor (o "afirma la tele, niña"); Tu voz existe (o "el débil quejido de la radio A.M."); Un domingo de Feria Libre (o "la excusa regatera del dime que te diré"); La sinfoní­a chillona de las candidaturas (o "todos alguna vez fuimos jóvenes idealistas"); El Hospital del Trabajador (o "el sueño quebrado del doctor Allende"); Los floristas de La Pérgola;
Tengo miedo torero, 2001, novela
Zanjón de la Aguada, 2003, contiene las siguientes crónicas:
EN EL PAÍS DE NUNCA JAMÁS: Zanjón de la Aguada (Crónica en tres actos); La primera comunión (o las blancas azucenas de la culpa); El primer dí­a de clases ("Uf, lunes otra vez"); Los duendes de la noche; Pin-Pón (o la luna trizada del nunca despertar); Los ojos achinados de la ternura mongólica
UN PELLEJO AVENTURAR: La enamorada errancia del descontrol; La iniciación de los conscriptos (o la patriótica hospitalidad homosexual); Adiós al Che (o las mil maneras de despedir un mito); Noche de Halloween en Valparaí­so; La caleta de Horcones; Carta a la dulce juventud
VEREDAS DE LUNÁTICO TACONEAR: Las mujeres del PEM y el POJH (o recuerdos de una burla laboral); Las mujeres de las barras; Las mujeres del frente (o estrategias de cazuela y metraca), Pabellón de oncologí­a femenina; Una chica con la polera del Che entre los pinochetistas; Los secretos de la naturaleza (o el optimismo del santo remedio); "Chocolate amargo"
"CRISTAL TU CORAZÓN" (Retratos): Sybila Arredondo (o una chilena en el exilio peruano de la sombra); Carmen Soria (o la eterna lucha de un ético mirar); Mi amiga Gladys («El amor a la libertad es imparable»); Sola Sierra (o «uno está tan solo en su penar»); Carta para Andrés (o «tu silencio ya me dice adiós»); Hacer como que nada, soñar como que nunca (Acerca del video 'La venda', de Gloria Camiroaga)
PORQUERÍA VISUAL: fotos, págs. 157-176
RECIÉN AYER ERA ALDEA: La inauguración del Museo de la Solidaridad Salvador Allende; El barrio Dieciocho (O la noche cuando se inauguró la luz); Veraneo en la capital (O la gota gorda del sudor capitalino); La Plaza Italia (O "eran cuatro esquinas que hablaban de los dos"); La Plaza de Armas (O el fin de un populoso rondar); El día de los muertos; Socorro, me perdí en un mall (O, ¿tiene parche curita?); El ofertón colorido del 9.990; Sanhattan (O el vértigo arribista de soñarse en Nueva York); La interperie del mural
NACARADA DISCOROLA: Susy Becky (O "yo quiero se igual que una sirena"); Raffaella Carrá (O las tiernas acrobacias de una tonta canción); Illapu (O "el amigo de la tristezas soy"); Silvio Rodríguez (O el mal entendido del "unicornio azul"); Luca Prodan (O "Divididos por la felicidad"); Manu Chao (O "próxima estación Esperanza"); Lucho Barrios (El canto tiznado que ríe llorando)
AL CIERRE DE LAS CORTINAS: La asunción de Lagos a la Presidencia (O toda escoba nueva barre bien); El incesto cultural del familión chileno (O las erres y las zetas de un próspero paisaje); La baba tricolor de la risa nacional; Noche de Año Nuevo en Valparaíso (O 'La guerra de las galaxias' en formato sureño); La Mesa de Diálogo (O el mantel blanco de una oscura negociación); Bienvenido, Tutankamón (O el regreso de la pesadilla); La Feria del Libro en tres actos
Adiós, mariquita linda, 2005
Serenata cafiola, 2008






Manifiesto (hablo por mi diferencia )

No soy Passolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como el barco del General Ibañez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano
de la propaganda reaccionaria?
Ese tren que pasa por sus pupilas
Cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
Pajeandonos y otras cosas
En las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaros
las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir?
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice :
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Super-buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que al primer parrilazo de la CNI
lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseño la noche
Detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
Se la metieron en el regimiento
Un milico asesino
De esos que aún están en el poder
Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y esa es mi venganza
Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos
Porque a esta altura del partido
La izquierda tranza su culo lacio
En el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
Sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
Que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
Soy más subersvo que usted
No voy a cambiar solamente
Porque los pobres y los ricos
A otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
En Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
Que tanto le interesa
Que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alita rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.


[Este texto fue leído como intervención en un acto político de la izquierda en Septiembre de 1986, en Santiago de Chile.]