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viernes, 11 de noviembre de 2011

5331.- JULIO CÉSAR GALÁN


JULIO CÉSAR GALÁN
(Cáceres, 1978) Actualmente es lector en Universidad de Argel.Director de la Asociación de Investigación Teatral. Director de la revista de teatro Dioniso. Libros de poesía: El ocaso de la aurora (Madrid, 2004) Tres veces luz (Barcelona, 2007) Gajo de sol (Cáceres, 2009). Heterónimo: Luis Yarza. ¿Baile de cerezas o polen germinando? (Tenerife, 2010). Heterónimo: Pablo Gaudet. Márgenes (Valencia, 2011). También ha publicado algunos artículos y poemas en revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Turia, Alga, Extramuros, Ínsula o Cuadernos del Matemático. Piezas breves de teatro: Eureka, premio de teatro Platea 2005. Lectura dramatizada en la Universidad de Granada. Con permiso del olvido, premio Máscara 2007. Lectura dramatizada en la sala Quinta espiral. La caverna. Lectura dramatizada en la sala madrileña la Topera en febrero de 2008. Obras: La edad del paraíso. Beca a la creación de la Junta de Extremadura 2006. Publicada parcialmente en Letra Clara. Dios salve al rey. Beca Teatro Joven 2009. Ha publicado textos teatrales y artículos en las revistas Primer Acto y Letra Clara.



Tres veces luz
Editorial la garúa, 2007



LA HONDURA

A Gonzalo Rojas

LLegaron paralelos a la orilla.
Se vieron en las ondas como desdoblamiento
el uno del otro: cuerpos interiores
que traspasan edades para formar esencias,
paisajes temporales del placer y la angustia.
- Fuíste su espejo y su final:
sin posesiones y sin sacrificios.
Tus fondos se ajustaron a la arcilla
y te alzaste desde tu hondura en él
como rosal de espumas,
donde la aurora otra luz no admite.







Los brazos cíclicos

Porque sólo se empieza si se desata un río
en el cuarto creciente de la muchacha:
-Vibro en lo blanco y voy hacia ella,
o si el mar viene de una caracola
cuando se tañe el corazón que se rompe en nubes.

Porque unos brazos sienten como las aves los eclipses de luz
y se desatan como un río en el cuarto creciente de la muchacha
y la muchacha crece en esta sala del quinto pabellón
junto a la aguja varada en el brazo:
cúbrete y danza, dice la memoria.

Brazos de la frontera, brazos en las preguntas y en los vuelos,
brazos de retirarse hacia donde estuvimos
y en su rapto las calles desaparecen porque son quimeras.

Porque unos brazos rugen y se enroscan por las caricias
la noche en que el espíritu de la hembra es fruta y pan
y deja que despunten sus secretos y sus orígenes, y el mar
se inmortalice en la mirada que descubre y admira
entre los peces escalpelos y las mantis termómetros.

Unos brazos que gozan de su piel cuando están bajo el agua ardiente
o de un cuerpo y recorren largas horas su curso
para prenderlo en el cuarto creciente de la muchacha
y lo sube y varía en cada sensación hasta hacerse sublime y noble
y se blinda para elevarse y se eleva con cuanto fulgurece
en cada gota y en cada chispa,
y es amar y es amor: si quien riega ya limpia.

Del poemario inédito El inventor de sí








La parada de los monstruos (un acercamiento)

1. Días extraños, extraña fruta

Es el reverso de las leyes lógicas, la inclinación a un envés oscuro,
el desajuste entre nuestras razones y las de ellos,
si bien es la congoja de lo impuro: algún ojo sin párpados,
algún hombre con cara volandera, alguna trapecista de circo
por el hilo del aire. (Por qué vibran cenizas en el aire).
(Por qué resuena Hurt interpretada por Johnny Cash).

Entonces, esta tienda de chillidos: testigos mudos y extranjeros.
El mal fue siempre fascinante.
Se podía morir la gente normal: en el primer pase un desfile
de ataques de pánico.
La estrella con charquitos de bilis. Algún aborto (casi). También algún charquito
de bourbon en el corazón.
Observa los mastines nevados en el portón del odio.
Y el mal, el mal, el mal. Y el corte de los iris: la vista sangra.
Tod adelgazó el tiempo para quitarle espanto a los ojos sensibles: 64 minutos.
El horror hasta el delirio y la poesía. Lo bello es una forma del horror.
La Censura pretende que disfrutes en calma. El miedo es una sala de hospital
(tú lo probaste pero no pongas nada de ti en este análisis).
Los actos puntualizan al monstruo. Nunca hagas lo que esperan de ti.
Punto de fuga, rostros puros, encrucijadas del extremo:
relea usted Hop Frog de Poe, después David Lynch hablará con sus engendros.
Después Tim Burton hablará con sus engendros.
“The killer in my is the killer in you”: resuena otra canción,
imagino que viene de las rocas de la llanura.
Después de la inocencia casi todo es ficticio. Pero es mejor así. Después el tiempo es ahora.

2. Este es un mundo donde los malos sí ganan

Pero antes de escribir mira por la ventana: la ciudad, y amarás aún más la escritura.
Pero ¿quiénes son los monstruos? -La trapecista y el enano. ¿El circo y el escaparate?
La rusticidad de la cámara enlaza el lustre lírico al diente de los celos:
el brote de una flor en flash back o la expresiva raíz de la burla,
la ternura de la cicatriz que cobija el recuerdo del proscrito,
el travelling que aprieta la garganta y afuera los normales, el hábito, la gran crítica:
nauseabunda, amoral. ¡Oh! Prohibida, prohibidla. Se podía morir la gente normal.
Pero ellos viven para que nosotros podamos existir. El tiempo para algunos
gira demasiado deprisa. El tiempo para algunos.
Esta inmortalidad artística es un percance de forense.
Pero antes de escribir mira por la ventana: la ciudad, y amarás aún más la escritura.
También ellos: con perfiles caninos, la costumbre de sabueso de fallos,
el estornudo por lo diferente.
Pero vamos a lo importante: no son los planos de experto del terror
ni su maña teatral,
es el cine silente, el otro cine, el misterioso Tod: el Cadáver Viviente Hipnótico,
son las secuencias que cruzan la frente hasta el final del cerebro,
recorriendo esa parte de nosotros que se perfila como
lagartos en la roca, como un sicario por el túnel azul de la noche.
Son las imágenes, estas imágenes: el fósforo astillado
por el hombre gusano como el Príncipe Radian y el cigarrillo abierto en humo,
ese dios que relumbra por el viento…
hasta esos decorados interiores: máscara y pantomima en las afueras.

(-Y pose usted, mister Brodwing: -¿Con cuál de mis caras?)
Pero antes de escribir mira por la ventana: la ciudad, y amarás aún más la escritura.
Son escenas que agrandan las pupilas: el enano y la bella: Hans y Cleopatra.
Koo Koo agita sus plumas, las siamesas palpitan desde su clarinete,
Frieda ve la traición y el truco: el banquete de bodas.
El líquido viscoso en la Copa de la Amistad
y la codicia. “La aceptamos, una de nosotros, una de nosotros”…

3. Conclusiones abiertas: la crueldad debe empezar por uno mismo.

Así, la reina de los aires por la mujer gallina: las verdades casi siempre son tristes.
Así, se alarga la sonrisa
del payaso y la calidez de Venus: el final siempre es el principio.

http://www.dvdediciones.com/vacacionesaun_juliocesargalan.html