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martes, 8 de noviembre de 2011

5291.- ELENI VAKALÓ




Eleni Vakaló (Constantinopla, Grecia, 1921-2000)






El fin de la casa

Un día mi hijo mayor dijo
"Esta noche volveré tarde a casa".
Hice dormir a los pequeños
y creo que entonces miré nuestra casa
por primera vez.
Era vieja
y en el invierno con las lluvias habría goteras.
90
donde encuentra fresca absolución
la Maniobra desertora,
donde desayuna lentamente
su coartada cotidiana
nuestra Enajenación.









Educación vegetal.

La educación de las plantas es distinta a la de los hombres.
Que no se mueven que no se suicidan
No es la única diferencia
Las plantas son permanentemente revolucionarias
Bastaría pensar cómo crecen en las noches de luna











EL OJO DE MI PADRE

Mi padre tenía un ojo de vidrio.
Los domingos que se quedaba en casa sacaba de su bolsillo
otros ojos, los pulía con el extremo de su manga y llamaba
a mi madre para que eligiera.Mi madre reía.

Las mañanas mi padre estaba complacido. Jugaba con el ojo
en la palma de su mano antes de ponérselo y decía que
era un buen ojo. Pero yo no quería creerlo.

Echaba un oscuro chal sobre mis hombros como si tuviera
frío y era para espiar. Al final un día lo vi llorar. No tenía
ninguna diferencia con un ojo de verdad.









CÓMO SE VOLVIÓ UNA MALA PERSONA

Les diré cómo ocurrió
Así en este orden
Un pequeño y buen hombre encontró en su camino
a un golpeado
No muy lejos de él estaba en el suelo y
se compadeció
Tanto se compadeció
Que después tuvo miedo
Antes de acercarse a él y agacharse
para tocarlo, lo pensó mejor
Qué quieres para qué le buscas
Alguien más habrá de tantos aquí cerca
que del infeliz se compadezca
Y mejor no decir
Que siquiera lo he visto
Y como tuvo miedo
Así pensó
¿Acaso no es culpable?, ¿a quién golpean
sin que tenga la culpa?
Y bien se lo merece pues quiso jugar con
las autoridades
Empezó entonces él también
A golpearlo encima
Principio del cuento buenos días tengan ustedes.

(Versión de Francisco Torres Córdova)