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domingo, 23 de octubre de 2011

5199.- SVETLOZAR IGOV




SVETLOZAR IGOV
Catedrático y doctor en ciencias filológicas, Svetlozar Igov nació en el año 1945, es un histórico de la literatura búlgara y el más famoso nombre búlgaro en el mundo literario. Más de cuarenta años estudiando como crítico las corrientes de la literatura búlgara. Profesor universitario, especialista en literaturas eslavas, ensayista, poeta, novelista, traductor.
A los 21 años empieza a trabajar como asistente en la Universidad de Sofía ¨San Clemente de Ohrid¨, pero sólo después de dos años, por su apoyo de la Primavera de Praga, los servicios secretos de la seguridad del régimen del dictador búlgaro Todor Zhivkov lo expulsan del trabajo. Aproximadamente durante un decenio le prohíben las actividades en el campo de las investigaciones científicas y trabajar de maestro. Comienza a trabajar como redactor de ediciones literarias.
Desde el año 1978 enseña a los estudiantes en la universidad de la ciudad de Plovdiv, donde ejerce hasta la fecha de maestro ordinario.
En el año 1981 el régimen político prohíbe la publicación de su obra ¨ Historia de la literatura búlgara ¨, editada después de la caída del dictador en dos variantes: pleno y reducido, sufridos alrededor de diez ediciones.
De 1994 a 2005 es redactor principal de la revista filológica ¨ Lengua y literatura¨.
Autor de cuarenta libros, entre los cuales destaca una monografía del primer novelista de los Balcanes Ivo Andrich, cerca de diez estudios de escritores contemporáneos, tres libros de fragmentos y aforismos, titulados ¨ Amanecer ¨. También autor de las novelas ¨ El fin tempranero del verano ¨, ¨ Ciervos ¨y ¨Allí, en los Balcanes ¨y de los poemarios ¨ Ausencia¨, ¨Tragelaphos y otros poemas ¨ y ¨Allí¨.




SVETLOZAR IGOV
Bulgaria

Traducción directa del búlgaro: Violeta Bóncheva


Presencia

No te agradezco. Y tú no lo sabes
Porque sólo el aire era bueno. Sólo
el aire nos reflejaba con su presencia
y sólo nos hacía creer que somos mejores
que él.
Nuestros rostros quedarán muy enfriados
por nuestro aplomo
y nunca nuestras huellas de pisadas
sobre la arena de esta orilla.
Sí, sólo el aire, envolviendo la ausencia
más bella en este mundo,
la nuestra.

De él - a nosotros






Recuerdos

Los olvido. Esto no es desierto.
Esto es un vacío madurado
en lo que el aire pulsa y recoge
vida
para sus semillas nuevas.








Silencio

Esto no es aquel silencio
lo que no conoce las palabras
todavía.
El silencio las sobrevive
por eso se explica mejor
sin palabras.








Palabra

Hay linde
donde estás más real
del instante de deficiencia
y más resistente del pensamiento
temblante y amargo.

1963







Fábula tierna

Se rozan dos palabras en el silencio
y se convierten en algo tercero
lo que no son.

Estrella lejana, trémula y azul,
con aroma de luz
y de impotencia.

Hierba verde,
flexible y potente
de raíces fuertes
de clorofila harta.

Arroyo fondo,
invisible y borroso,
más seco de mi sed aplacable.

Serpiente del mar
que se va,
dejando a ellos su camisa
seca.

1963







Instante

Pedazo como relámpago.
Rico para los sentidos. Insuficiente
para la sed de la memoria.

Tu llenarás el vacío con palabras.
Si es un instante de sed
- di que las sombras del estío parecen
charcos.
Si es satisfacción
- de nuevo podrías convocar al desierto.
Cavar sus arenas,
aquellos menudos granos pulidos –
agudos e imperceptibles
como palabras.
Y largo tiempo la mica brillante
te va a atraer
hasta que atrapes un instante de oro.

Pedazo como relámpago.
Rico para los sentidos.
E insuficiente para la sed de la memoria.

1965






En otro tiempo de nuevo

No puedo entrar en ti
con las mismas palabras.
Hace falta estar bajo el cielo
mucho tiempo
para que sea de nuevo ¨cielo¨.
El sol debe llenar largamente
nuestros cuerpos
de oscuridad
para brillar a todos nosotros.
Y la noche debe acordar mucho tiempo
de su ausencia oscura
para que venga el ¨día ¨
en el que puedo decir todas las palabras.
Incluso las que ahora no te digo,
Pero cierro en otras palabras.

1967








La palabra que no dijiste

Dices “aire”
y respiran tu atmósfera.

“Árbol”
y la sombra aun es suya.
Puedes decir ¨sol ¨.

Flotan por tu “mar”.
Nunca vuelven a la misma orilla.
Los atrae tu ¨río ¨.

Dices todo
para que sea suyo.

Sólo una palabra
dejas para ti.

1965







Altas aguas

Maritsa, agosto, 1966


Canción de Odisei: Canción de Pené..lope;M

Viniste
Vine para me quedo sola
quedarme solo
Me abrazas
Te abrazo el mar oscuro viene
el mar se retira largamente a mi memoria
hacia otros bordes

Te beso Me besas
los bordes crecen como bosque sombrío de
como espacio recuerdos
después de separación que no son tuyos

Toco tus pechos Tocas mis pechos
se marchitan todas las flores como flores negras florecen
nocturnas

La noche baja sobre mí
poniéndose morena
de asuramiento de soles
lejanos

Mi soledad Tu cuerpo canta triste
en tus valles se apaga en mi soledad


Marzo, 1967








Allí

Allí
donde vamos
no hay nada,
nada

Sólo en el fondo
una vela
arde

Yo la veo
la veo
tanto tiempo

y cierro ojos








Tragelaphos

Viajaba solo por el monte. Tenia
prisa para llegar a la cabaña.
No es bueno quedarte sin amparo
en la oscuridad.
La lumbrera del día estaba ya ocultada.
Con un tierno sonido se apagó
el brillo suyo sobre el cima de mármol.
Yo lo vi.
Se esbozó como una sombra.
Y desapareció
en el bosque embrujado.
Fue él.
De barba de chivo
y cuerno de ciervo.

Los años se destruyeron por atrás.
Ciudad. Verano. Calor.
Tu estás leyendo para un examen.
Yo también leo. Simulo.
En realidad leo
pero lo que es necesario.
Cuantas cosas interesantes
encontramos así
cuando nos desviamos
por las sendas curvas
en canalones secos
del pensamiento. Macho-ciervo.
Un ejemplo preferido para el filósofo
para explicarnos
que lo que existe
está siempre en algún sitio
y lo que no existe –
no puede estar por ninguna parte.

¨Tragelaphos¨ - grité. Tú te asustaste
como una corza expulsada
de arroyo. Y nos reímos,
como nos reímos igual que jóvenes
presintiendo el amor.

Así resplandeció el recuerdo
en la oscuridad
y siguió caminando por él
olvidando el animal extravagante
que había visto… Pero
¿Qué había visto?

¿Qué habían querido decirme los dioses?
A lo mejor que existe lo que no es.

Las hojas bajo mis pies
tosen secamente
como versos de viejos.








Plenilunio

El cuerno de la luna nueva
se derramó en plenilunio
abundantemente.

Pero ¿Quién va a contar
lo que no había pasado?

El platan – penetrado en si mismo,
la tuia – de una tunica de encaje,
el laurel – misterioso y modesto –
no son criados por mí.

Ellos como si crecieran
en tu mirada distraída,
la que corre de mí.
¡Corre!
Quita el paisaje de mis ojos. Traslada
la panorama a otros límites.
No es necesario tenerte para que seas.
No es necesario ser tuyo para tenerte.
No en mi mirada apareces
Tú,
la que me crías.
¡Corre!
No admitirme es el modo de irme.

Estoy en tu dentro, donde tú no estás.
Tú estás dentro de mí,
donde estoy siempre.

En la noche oscura como tinta
se resfría la luna – pura y grande.

¿Dónde estoy en efecto
cuando no estoy en tus ojos?









Imperio de luz

Pensaba en otro y era muy bueno.
¿Por qué el pintor nombra la panorama nocturna
con luz?

Bajo,
la ciudad oscura parece a un cielo devuelto,
pleno de estrellas
y ramas invisibles columpian la vía láctea
de las carreteras.
Un menudo fuego de fósforo te alumbra
por un momento
como si fotografiara un fantasma
de Boticheli.
Después el negativo de la noche devora
el relámpago
lo que se va a quedar igual un hueco
de quemado
e instante pasado del fuego
cortará la plancha de cera de la memoria
en otro tiempo.
Y cuando el espacio desaparezca
en la camera negra –
te quedarás como esencia de olor
en la tempestad de julio
del asfalto caliente,
petróleo quemado,
frutas de mal estado,
entrenzados las raíces de los sentimientos.
Los labios están desecados
como recuerdo del mar primero.
Te revuelves como si fueras dormida,
lejos de las orillas del despierto.
Toco el pedazo de la terracota antigua,
un hombro eventual
inundado y aparecido tras ondas
de las calles.
La lámpara nocturna delinea círculo
y dentro su espacio
en lo que según la mapa mundial
los continentes se acercan paulatinamente
y se van a abrazar después de muchos años –
yo no lo sé.
Este Apocalipsis del futuro realizo con caricia
imprevista,
una piedra que arañó tu tobillo.

Los arqueólogos descubrirán el pedazo de rubí
entre los yacimientos geológicos
de la historia de anterior.
Aroma de ajenjo rasga la garganta.
- ¿Qué piensas?
- ¡Nada!
Pero pensaba.
La pintura está iluminada
no solo por lo que falta en su imagen.
Pero y de lo que había olvidado
hasta que la miraba.
La próxima vez te voy a ver
no en una pintura
sino en ¨ Capricho italiano ¨.

Si esperamos el amanecer,
si esperamos el amanecer…






Panteón de los tracios

¿Qué paso en este momento
no pronunciado,
punto de intersección
de trayectorias diferentes?
Un momento que había sido futuro
en el pasado
y será pasado en el futuro,
el lugar donde el sueño será recuerdo.
Instante como espina en la carne,
como herida,
en la que nace perla. Es imposible
abarcarlo en descripción,
falta de jadeo por la narrativa,
una mirada floja
figurativamente inexplicable.

Podría ser pintura
si no fuera música.
Podría ser música
si no fuera silencio.
Podría ser silencio
si no fuera sonido.
Quebrantamiento del tiempo
en el espacio dispersado.

Todo el mundo,
nacido en la grieta de la historia,
una burbuja en la magma
de la eternidad.
Unidad teniendo mucha sed
por la repetición.

Tu te levantas como la flecha
que no separo el talón de Aquiles
con la cuerda del arco.
El día soñado la noche despierta.
Obra donde mutuamente nos creímos.
No leída de ninguno.
No escrita.
Un momento
en lo que los dioses que nos habían creado
están inútiles.
Sonido vertical que me atraviesa
con una arma punzante.
Fuego de que no queda ceniza.
Ahora debo traducir lo pensado, dado a los sentidos:
la piedra sobre la que estás,
los fuegos verdes de las hierbas,
quemando tu talón.
La sombra como prueba del sol
de lo que siento celos.
Su retorno eterno
para mirarte en tu alegría.
La luna
como prueba que piensa en ti
y cuando no esté.
El anillo quedará
aunque pudra tu mano.

El viento arranca de los labios
la palabra no pronunciada.
Ceniza sobre mi lengua. Herida
de la que sale el ave.
Hasta que los poetas decantaban el vuelo
del humano por el espacio
y la matanza masiva,
yo me morí en el panteón
de tu silencio. Como alumnos corrientes
de la clase de historia
fumamos ocultados
de las crónicas vigilantes
en un matorral de la orilla
del tiempo
que nos promete
con las aguas del olvido.

Tantos modos
deletrear el deseo.
Y solo uno
para amarte.


Traducción directa del búlgaro: Violeta Bóncheva