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viernes, 21 de octubre de 2011

5167.- MASAKI IKEI


Masaki Ikei [Kagawa, 1953], luego de recibirse en la Universidad de Nishogakusha trabajó en diversos oficios y destinos, uno de ellos como librero, está casado y tiene dos hijos.
Algunos de sus libros han merecido premios como el Rekitei,
Touson, Hanatsubaki, etc. Entre ellos Noche despejada, Un rebaño debajo de la luna,
El niño, Antología poética de Masaki Ikei y El viajero que duerme.
Traducciones de Mutsuko Komai.







Catorce mil seiscientas noches

Desde hace algún tiempo
aunque lo dijeran
de todos modos
ya no me acuerdo
desde hace tiempo
alrededor de catorce mil seiscientos días
estuve ausente de mi casa

Hace poco me di cuenta
desde hace un momento
que llevo unas catorce mil seiscientas noches aquí
voy a un lugar extremo para dormir en el viaje
y ellos, los que están viajando conmigo
sin saber desde cuándo,
se han fijado en mí;
yo, el que miraba desde la ventana unos techos llenos de sol,
como si fueran mi esposa y mis hijos;
ella corta verduras en pedazos
y ellos me dicen hola con sus voces todavía infantiles
un día, yo, que
me fui con lo que tenía puesto
sin cerrar con llave
la puerta de la casa
cuyo techo también llenaba el sol
esperan, como el suelo, la pared
y el ganado sin su amo
aunque no importan ni el suelo
ni la pared
en la casa que he dejado
durante unos catorce mil seiscientos días
hay alguien que espera mi vuelta,
alguien,
que no puedo recordar quién es,
en un día sin viento, ante la luz del sol
en el fondo del corazón,
verdaderamente
es claro,
sonríe,
y va a confesarme algo todavía
ese alguien
va a desaparecer fundiéndose con el sol
pienso que debo regresar de prisa
debo partir de aquí tan pronto como pueda
cuando me revuelco sin mover el cuerpo
aquellos que viajan conmigo sin saber desde cuándo
como si fuera mi esposa que
está cortando verduras en pedazos en silencio
en la pileta de la cocina sin prender la luz todavía
y como si fueran los niños pequeños
hace rato,
me están mirando,
en fila, en silencio








Las estrellas

¿Se acuerdan, hijos,
de aquella noche en la que viajé por primera vez
con ustedes, chicos tiernos
y mamá llorona?
yo, papá, estaba tan alegre
que bebí sake y no cabía en mí de gozo
y que los llevé sobre los hombros
a unos y a otros sin ninguna dificultad
hasta salí de la fonda
diciendo que Oo-joi-joi, oo-joi-joi
era una locomotora hermosa
con la yukata abierta abajo
sin hacer caso a la gente que se burlaba viéndome
y hacía unos recorridos de callejuela en callejuela
del pueblo de aguas termales
al principio ustedes, que se divertían,
se iban calmando
¿ya llegamos, papá?
¿todavía no?
agarrándose a mi nuca
en fin, pobrecitos, se pusieron pálidos
tendrían miedo
perdónenme
Se me alivia el corazón por
no haberles herido en ninguna parte
pero ya tengo el pecho adelgazado,
los hombros se me han vuelto estrechos lentamente
el padre ya es un viejo apergaminado
y sin que sepa él
sus hijos han crecido y se han hecho niños bellos
antes con las bocas siempre abiertas
me miraban a lo alto con sus ojos grandes
que llegarán a tener la misma altura que
la del padre
oo-joi-joi, oo-joi-joi
ya no puedo
llevarlos sobre los hombros
éste, ya no es ninguna hermosa locomotora
por más que me vean
hijos,
recuerden
que su padre decaerá más y más,
que un día perderá la compostura
y que levantará los ojos brillantes hacia sus ojos
hasta que la nueva luz les llegue
no exista ya
a lo mejor
hijos,
recuerden
oo-joi-joi, oo-joi-joi
mucho tiempo después de que su padre desaparezca
otra vez escucharán aquel silbato
y sabrán que aún estarán agarrándose a aquella nuca
y se darán cuenta de que son
llevados sobre los hombros de un
ser peludo que se parece algo a papá
aunque este ser ya no es papá
pero sí es papá todavía
sin embargo, no es papá
oo-joi-joi, oo-joi-joi
Los papás que llevaron a sus hijos sobre
los hombros verán que a sus hijos ser
padres que llevarán a sus hijos sobre los hombros…
un servicio enristrado toda la noche
que no tiene fin en su trayecto en ninguna parte
con alegría
con alegría
sin remedio
empiezo a girar
continúo girando
Las estrellas, la luz que va por la noche sin dejar de girar
los miran silenciosamente desde lo alto
haciendo guiños
habrán visto en alguna parte las miradas
que les hacen guiños y más guiños de una vez
como ustedes nunca imaginaron

http://www.arquitrave.com/archivo_revista/Arquitrave46.pdf