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martes, 27 de septiembre de 2011

5026.- FLORENCIA LO CELSO


FLORENCIA LO CELSO
SANTA FÉ (ARGENTINA)
Maestra normal y profesora de Letras.Ejerció la docencia en los distintos niveles, primarios, secundarios y universitarios.Participó en cursos y jornadas de capacitación y perfeccionamiento en las áreas de educación y cultura.
Fué Jefa de redacción y control de trámites de la Subsecretaría de Cultura de la Pcia. de Santa Fe y luego Jefa del Area de Letras de la delegación Rosario. Realizó la coordinación de los 'Cursos de capacitación para la formación de talleres literarios' realizado para la ciudad de Rosario y localidades del sur provincial.
Participò en paneles y jurados en concuros relacionados con su actividad.
Publicó en revistas y diarios de la ciudad y de otras localidades del interior y Buenos Aires.
Participó en diversas radios y en la televisión en temas relacionados a su formación.
Fué la coordinadora general del ciclo 'Teatro argentino por televisión' emitido por el Canal 5 de la ciudad de Rosario (1982), y durante cuatro años productora y conductora del programa 'Porque somos así' de.Radio Nacional Rosario. Participó del equipo 'Con fundamento' conducido por Dr. Enrique Rojo en radio y televisión( FM Tango, Cable Hogar y Radio 2), en 'Tertulia Hogareña' y en 'Comunicándonos' (Canal 5).
Como gestora cultural ha participado en presentaciones de libros de escritores locales , regionales e internacionales y en ferias de libros realizadas en nuestra ciudad, en el interior y en Buenos Aires.
Fué coordinadora, por la Subsecretaría de Cultura Provincal , del Festival Latinoamericano y luego Internacional de poesía desde sus comienzos.
Sus obras poéticas 'El color de nosotros' (1986) junto al poeta Rubén Plaza, 'La vuelta del instante' (1997) y 'La palabra que nombra' (2008).
Su obra ha sido premiada en concursos nacionales y provinciales.
Fué Coordinadora cultural (zona centro sur) de la Subsecretaría de Cultura (1993-1995)
y Subsecretaria de Cultura de la Provincia de Santa Fe (1999-2003).





La noche adelanta
la certidumbre de la ausencia,
ardiente ausencia,
que se expande
con fulgor desamparado
bajo la sombra y
la quietud,
en este ávido minuto
donde alguien ama
hasta el olvido.

Del libro “ La palabra que nombra”








Esa mujer
que envejeció temprana
descorre
los bordes de las calles
como buscando
amuletos que
le susurren
cuál es su noche
despejada.



No teme conmoverse,
y sale a buscar
la ciudad,
para contarla
para convivir
soplando el miedo,
y la página en blanco.

Del libro “ La palabra que nombra”








El tiempo
no borra la memoria,
la transforma
en olores, miradas,
ausencias de matices,
quizás,
el mismo gris
de aquella foto.



Ella abre en las noches
el dolor,
aquella palabra,
desencontrada y quieta,
el recelo en una taza de café,
la silla hueca que se llevó la espera,
la esquina dibujada,
la hoja sin color
mordiendo alguna página,
la luz mortecina y ocre,
-como me gusta-,
y tus manos,
que recorren
lo que fuimos.

Del libro “ La palabra que nombra”








Hay una geografía
silenciosa
que me avanza por los pies,
por las manos,



un devenir
que me involucra
cada día,
como si ayer fuera
un matiz,
y el día corriera
plagado de rabonas.

Del libro “ La palabra que nombra”








Aquel hombre
toca el agua
con los pies,
rompe
el secreto
que dibuja.

Se empecina
en ver
qué formas
de lunas
sostienen
su figura.

Aquel hombre
arranca
su tatuaje de historias
y reconcilia,
su muerte,
con la arena,
que descalza
aquieta
su deseo de volver.

Inédito







Qué nos pasa
con esta incertidumbre,
este dolor que corta
la garganta
y, apenas, balbuceamos;

tanta tristeza
se cuelga
en la ventana
-sábana blanca-

este dolor que corta
la garganta
despoja a las voces
de colores,
oculta la verdad
como si fuera el día
la duda de lo cierto;

qué nos pasa
si apenas nos miramos a los ojos,
los ojos,
los ojos que se pueblan
de figuras monocordes,
dibujan la dureza
de los grises,

este dolor que corta la garganta
enmudece la imagen
de oro fino y entrenado
petrifica la sonrisa
en una mueca

qué nos pasa
con este silencio tan profundo
que va cortando,
lentamente,
el pliegue de la piel
dejando al alma
incierta.

Inédito






se muere el río
entre las manos
y los ojos
emparentan
con su ausencia,
la ternura.



mientras el río asimila
su aliento,

en las islas,
el reflejo,
solo el reflejo,
es un momento de cielo.



en el abrazo de los ríos
siento
la locura, el límite

más allá de su música
condeno
la eternidad de las orillas

a la ocurrencia
de las sombras.

Del libro “La vuelta del instante”








Por más que quiera,
el dolor
no busca aislarse
en la palabra
fortificado
en esta piel,

consigue asir

el desamparo

el desamparo
que dejó
el olvido.

Del libro “ La palabra que nombra”







Entre el espejo y la memoria,
mil caras secretas.

Las palabras ruedan por un río
difícil,
más allá de las distancias.

Perderse en el rumor y,
al mismo tiempo,
vivirlo en su acuidad.

Las calles, flageladas por el rayo,
se asfixiaron en orillas
emparentando los rostros.

El amor deviene,
y un tenue hollín de angustia,
me abandona.

Del libro “ El color de nosotros”








Presumo que esta muerte,
que me viene desde lejos,
tiene la pausa exacta del
destierro;
penetra mi soledad y esta
gris aurora.

Suspendo mis palabras y
dilato mi esperanza
sólo en el hombre y en el
soplo cierto
de su historia.

Del libro “El color de nosotros”







Anónimo veneciano:

La memoria
escribió con el oboe
el regreso.

Regreso
a esa ciudad
lejana y misteriosa,
preñada de aguas
y carnavales
que pintan
sus piedras y
puentes.

Volví a ver
aquellas imágenes
que recorrieron
Venecia,
con mis ojos –asombrados y dilatados-
por el tanto amor
tanto amor
y despedida,
claroscuro
de mi recuerdo
adolescente y
melancólico.

Anónimo
que dejó de serlo,
como aquel cine,
testigo de la mano
que acercó la mía
a la lágrima
que caía
por el tanto amor.

Inédito









Este torbellino
toca la piel
y la da vueltas,
acumula
los tiempos
en soplos de amores
breves que
mueven los instintos
como ríos ebrios
cubriéndolos
hasta los bordes.

Este torbellino
transforma
la envoltura
acorrala
los nudos que
habitan
por las muertes
no deseadas,
así,

la edad

es apenas
una digna palabra

Inédito