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jueves, 15 de septiembre de 2011

4884.- LOUIS-PHILIPPE DALEMBERT


Louis-Philippe Dalembert nació en Puerto Príncipe, Haití, en diciembre de 1962. Es una de las figuras más destacadas de su generación. Poeta, novelista y ensayista. Ha vivido en Puerto Príncipe, Nancy, París, Roma, Jerusalén y Florencia. Publicó en español: El lápiz del buen Dios no tiene goma, ;La otra cara del mar, Los dioses viajan de noche (Premio Casa de las Américas 2008). Dalembert desarrolla, tanto en la poesía como en la prosa, una obra muy influida por los temas del vagabundeo –concepto que prefiere al de la errancia- y la infancia. Los dos temas parecen estar vinculados en la mente del autor, que pasa de la infancia a la edad adulta, al emigrar de un país a otro y están presentes desde sus primeros libros. Escribe en francés y creol. Actualmente vive en Berlín. Respecto a la poesía nos dice: Un género que yo no abandoné para nada desde la publicación, a la edad en que un tal Rimbaud puso fin a su carrera literaria, de mi primer libro de poesía. Entonces mi juventud inculta no concebía la poesía sino comprometida en el combate en favor de los más desposeídos y de la liberación del país estrangulado por una dictadura hereditaria de casi un cuarto de siglo. Yo descubrí la larga tradición haitiana de poesía militante. Descubrí los poetas franceses de la resistencia. Otros utopistas lanzando sus versos desnudos y sus cantos desesperados al asalto de las Bastillas del mundo.







MISTERIOS

entonces las muchachas tenían ese olor a luna verde cuando sus piernas desnudas rozaban tu infancia
las muchachas llevaban en su caminar toda la otra parte que te esperaba al extremo del tiempo

era ayer
al darte vuelta sentirías la risa clara de Adelina la hija del pastor que entraba de nuevo entre la noche al llamado de las costumbres acabando de agotar las últimas palabras de tu primo
largo tiempo éste soñó con volver a hallar su palabra dispersa en el claro de luna pero hacia el final no quedaría de ella sino un insípido tartamudeo que brotaba en medio de nuestra infancia tal como géiseres embebidos de rabia vana y de espíritu extinto

entonces las muchachas tenían ese sabor a estrella vedada a tus cabalgatas de pilluelo caribeño
las muchachas madres precoces te acostaban sobre sus senos sin ningún pensamiento hacia las presurosas hormigas que de un lado a otro te atravesaban el cuerpo ni al insomnio que te acompañaría hasta el centro de la noche
el aliento a toronjil de sus faldas se esparcía lascivo sobre las riberas del dormir disputando a los sueños los relieves de tu ebriedad

era ayer
afuera el viento echaba a rodar todos los misterios de las edades venideras el viento afuera azotaba la inocencia y el temor mezclados

y las muchachas habitarán por largo tiempo tu mirada esclusas rebeldes en la corriente de la errancia

era ayer
el olor a café arrojado entre el aire fresco anunciaba siempre el amanecer o la llegada inopinada de un visitante de lejanas suelas las tres gotas vertidas sobre el suelo dibujaban un lenguaje invisible que polvo y pasos borraban por inadvertencia de extraños jeroglíficos conocidos por la sola frenética paciencia de las hormigas negras y enajenadas

las muchachas tú lo sabes en este rumbo de la travesía siempre tendrán ese olor a luna verde y ese sabor a estrella fresca las muchachas nunca perderán su garbo de río que ni siquiera la memoria remonta

entonces los barcos entraban en el puerto gecos* arrastrando su obesidad bajo el sol los barcos entonces volvían a partir con su cargamento de sueños de horizontes y de efluvios inabordables
y tu mirada despojada de tus galopes al final de las edades tu mirada como una larga sirena en los confines del tiempo

de qué eco proviene el recuerdo estorbando el flujo del día
de qué flujo contrario de qué viento agitando a contracorriente estos olores de ninguna otra parte.

largo tiempo impasible el río seguía su trazo por instantes incólume de los desvíos de los encantos secos o profundos según el espesor del capricho o la longitud de sus crecientes retardándose aquí para dejar más a sus anchas a sus brazos revolcándose allí sobre su lecho de guijarros de hojas muertas y de aluviones o acelerando su marcha en el lindero de una cita con la mar

largo tiempo el río no supo nada de su manantial
ni la sorda lucha con la tierra para conducirlo al día
ni las escapadas a las pérfidas caricias de las lagunas
ni las conversaciones con los ríos que le darán su vuelo
ni los escollos de las esclusas
largo tiempo el río no supo nada

oh caminos de ciegas errancias semejantes a aquel de la infancia la avanzada fue de confusión y testarudez en medio de las edades sobre la tierra de los otros la avanzada fue de magia de luz un largo deslumbramiento como el cuerpo de la mujer al amanecer de la vida

oh caminos de ciegas errancias ella fue también de sombra sin fin bajo nuestros pasos ecos de tambores sin ninguna procedencia en medio de la noche sin ninguna salida tampoco el espíritu como agarrado entre un nicho cuando el viento afuera batía la inocencia y el temor mezclados

oh caminos de ciegas errancias ella fue de amargura y de desilusión que nunca sin embargo extinguieron la locura

* gecos: (fr.) margouillats: especie de lagartija de las sabanas africanas (n. del t.)








CORRE

corre suavemente
a la proximidad de las estrellas

diles
que se callen
para no dejar cicatrices en
nuestros sueños
diles del silencio
debajo de nuestros corazones
en el agotamiento de la luz

diles la ruta
atravesada sin una sola gota
de luz
la ruta tan lenta
y demasiado ruda a veces

diles la ruta
agitada con palabras y caricias
de heridas en apnea
y de persecuciones de sombra

diles la ruta
que ni siquiera termina
diles el aullido
de los sismos bajo nuestros pasos
donde ninguna tierra es suya

*

qué tierra después de todo
nos pertenece
sino aquella del hombre
qué fuente qué río nuestros
qué brazada de soles
si ella no es repartible

corre
suavemente
a la proximidad de las estrellas
corre

diles
la ruta abierta
como un sexo herido
en medio de nuestros gritos
la ruta abierta
pero afónica
desde hace largo tiempo ya
que se diría un río muerto
la ruta
hasta más allá de la hora
sobre sus guijarros mudos
(la ruta) abierta
sobre la memoria

*

corre suavemente
mira el viento ancho
al ritmo del camino
mira el viento
y sus insurrecciones
desnudas relamiendo la amargura
y luego la lluvia de nuestras risas
deshilachándose
para decantar la noche

corre
suavemente
a la proximidad de las estrellas

diles
las huellas del manatí
perdido para siempre
entre el lecho del río
diles las montañas cómplices
las estaciones en furia
que han extraviado nuestras balizas
la lluvia que no termina
de contar
la mar desde entonces
no cesa de temblar

corre suavemente

parís, 22/09/08










VAGABUNDEO

« Cuando ella está en el hueco de mi lecho
ella ocupa todo el lugar. »
Georges Moustaki



de estación en puerto
de habitación de huésped
a vestíbulo de terminal aéreo
este sonreír sobre el allá lejos
como se recubre de noche
un paisaje entero
exquisito y silencioso perfume
la soledad

aquí y allá
alejado inquieto
como aguacero
perseguido por el viento
hacia otros tiempos
hacia otras lejanías

entre la sombra la soledad
aferrándose
a una risa demasiado clara
a un par de piernas
naufragando entre el olvido
lo efímero del ser
una mano sembrada de amistad
de llantos velados
de promesas nuevas

*

la soledad
la verdad absoluta
ofrecida en compartición
una noche de palabras sin fin
sobre la ruta del ron
cuando el zinc farfulla de abundancia
y de fraternidad marrón
una noche de bruma
en que hasta los perros
de las grandes ciudades
aúllan al amor

luego vuelve a flotar
en el cielo del día
entre el silencio de los pasos
deliciosa emanación

roma, 29/10/00









LA CIUDAD NAUFRAGADA

entre la niebla ahogada
sarajevo
ahogada entre su memoria
entre el desbordamiento de su orgullo
y de sus muertos

sarajevo se agita
en el fondo de su depresión
se estremece en busca
de una pizca de vida
de una pizca de amor

sarejevo rodeada
por sus gigantescos carceleros
de piedra de tierra y de verdor
agarrada a sus campanarios
y a sus minaretes

sarajevo se bate se debate
contra sus ángeles
de la muerte
contra esta invitada
asentada un día entre su belleza
sin anunciarse
entre su dicha
sin anunciarse
entre sus llantos entre su risa
entre su pequeñas preocupaciones
de todos los días
entre su búsqueda del pan y del amor
entre su mano abierta y tendida
sin anunciarse

qué quedará de ella al alba
qué libación
dirigir a sus dioses
ayer todavía tan próximos
sarajevo ahogada
entre sus muros picados de sífilis
entre la niebla
ahogada

sarajevo, 11/10/2002








TESTIMONIO

Un día
empujé las puertas
del alba
y me senté
bajo una pórtico
frente al mar caribe
por única compañía
una pequeña silla de paja
que yo engaño por momentos
que yo engaño a veces
las noches de chaparrones violentos
cuando las lámparas
han detenido su diálogo
con una mecedora
de paja y las agrias estrellas
de un ron de caña

y allá
frente al mar
nuestros conciliábulos mudos
esperan cada vez
remontar la infancia
de su vagabundaje
también la adolescencia
de sus utopías
que tardan en extinguirse

un día
empujé las puertas del alba
desde entonces veo el mundo
a través de sus rayos
pálidos de sombra y azules de noche
sin las efusiones
de mis heridas

aquel día
frente a la mar caribe
soñé
con un poema
que en ninguna parte comienza
o en tal caso en la infancia
y no termina en ninguna parte

jacmel, 13/07/2006










YO NUNCA HE DICHO PAPÁ

a yvon le men, que comprenderá
a paul negociante (marchd, puede ser el apellido) también,
que es de la misma raza

yo nunca he dicho papá
y no lo diré nunca
yo no poseo día de hoy
mayor vergüenza de decirlo
el tiempo ha pasado
en que yo estrechaba tu ausencia
entre los repliegues
de mi malestar
de mi pudor vasto y seco
como un abrazo paternal

el tiempo ha pasado
pero me ocurre todavía
buscar esta palabra
u otra que se le parezca
eso me ocurre a veces
a la vuelta de una pesadilla
o porque no he sabido
batir las tinieblas
bajo mis pasos
y cuando mi mano cree encontrarlo
es para encerrarse
sobre el polvo
de mis tartamudeos
ecos vacíos de mis pasos de hombre

yo nunca he dicho papá
y no lo diré nunca
ya no tengo
vergüenza de decirlo
el tiempo ha pasado
¿hoy en día a quién decirlo?
estos rumores sordos de la ausencia
tras de su máscara de despreocupación
estas tinieblas de azul abisal
el miedo al vacío también
ningún brazo nunca
será bastante fuerte
para devolverlos
al grito primal*

yo no poseo fotos de infancia
juntos no las tendremos nunca
de ti yo no tengo sino ese cliché
del matrimonio en que mis sueños huérfanos
trazaban en vano
el color de tu risa
el tiempo ha pasado
en que yo temía su ausencia
el tiempo ha pasado
yo le he vuelto a encontrar desde entonces
entre los ojos de mi hijo

*primal, terapia que mediante los gritos busca
que el enfermo encuentre el origen de su neurosis (n. del t.)

jacmel, 12/07/2006








CHÚ-CHÚ

para alex

como un sueño interrumpido
que se vuelve a atrapar en el instante
en que todo se desvanece
fuera de la noche sin embargo
como una nostalgia que quema
los brazos desgarrados
por caricias de olvido
cual una declaración tan vieja
como una exhortación divina

chú-chú chú-chú
el ojo se abre y se vuelve a cerrar
entre la ausencia del tiempo
entre el barullo del allá lejos
que separa y estira
tren tartamudeando
por todo el hilo numérico
el sol bajo el brazo
entre el bolsillo sobre las avenidas grises
del mundo
porque tu risa
perfume de embriaguez

chú-chú chú-chú
como un sueño interrumpido
entre el barullo del mundo
como brazos que acunan el sueño
recogiendo las migajas de él
cual si mañana desde el alba

roma, 25/4/01









DIÁLOGO

una noche en roma
era a comienzos del otoño
a menos que no se trate del milenio
he soñado
con una rosa
y yo que no tengo ni asomo de costumbre
de decantar mis sueños
lo he recordado en la mañana

era una rosa
como en la vida real
con 1000 fragancias y fulgores
con 1000 espinas y dolores
cuanto más la aspiraba
más del tallo
escapaban fragancias
que en vano yo intentaba
asir
entre mis manos

ellas flotaban entre las tinieblas
gráciles y misteriosas
desvanecían
en el trazo de una sonrisa
se materializaban después
a lo lejos
interpretaban el tiempo
y mi emoción
como un porteño un bandoneón

me pasé la noche entera
persiguiendo la rosa
y al despertar
la tenía
entre mis ensangrentados
dedos

esa noche
(como a menudo desde entonces)
he soñado con una rosa
sin flor
oh extrañeza

roma, 24/10/2000








RACISMO

mis amigos franceses
que me quieren mucho
demasiado quizás
afligidos
de saberme cesante
me dicen a menudo
porqué no te postulas
para tal puesto o tal otro
o incluso para aquel otro

para cualquiera como tú
eso no debe ser complicado
tú tienes cantidad de diplomas
y publicaciones
en casa de los editores
que manejan el engranaje

de hecho porqué
tus más bellas experiencias profesionales
las has tenido en el extranjero
no te agrada
la república

pero no qué es lo que digo
tú apoyas el equipo de francia
de fútbol
te gusta el buen añejo camembert
la baguette y los croissants de mantequilla
y festejas a la menor ocasión
la llegada o la salida nueva del beaujolais

mis amigos franceses
que me quieren y me conocen
se sorprenden de verme
con mis diplomas de la sorbona
y todos los otros también
apuntarle a las assedic*
o tocar el rmi (¿ ?)

esto no es normal
se enojan ellos
pobres amigos franceses
ellos no conocen
su país

*assedic, sistema de oferta de empleo en Francia

sarajevo, 13/10/02








FELICIDAD

esta mañana
yo no sé demasiado porqué
me encuentro
menos feúcho que de costumbre
menos ridículo también

esta mañana
tengo ganas de abrazar a
todos los niños
todas las viejitas
curvadas sobre su memoria deshilachada
su memoria hecha de dientes de sierra
tengo ganas de apretar entre mis brazos
la lluvia de otoño
transformar en vida
la más larga de las pesadillas
las lágrimas del mundo
en viajes claros y sonoros
como tu risa

esta mañana
yo no sé porqué
me encuentro
menos feúcho
menos ridículo también
sin duda eso es
la felicidad

sarajevo, 12/10/02

Traducciones de Rafael Patiño Góez





PROMETEO
Revista Latinoamericana de Poesía
Número 88-89. Julio de 2011.
http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/es/
Revista/ultimas_ediciones/88_89/dalembert.html