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jueves, 8 de septiembre de 2011

4849.- HÉCTOR URRUSPURU


Héctor Urruspuru.
Poeta Argentino contemporáneo. Nació (1956) y vive en Buenos Aires. Desde hace años conduce el ciclo de poesía Maldita Ginebra, actualmente junto al poeta Gerardo D. Curiá.
Ha editado "Breviario". Sus trabajos han sido incluidos en diversas antologías, entre ellas la de Poesia Argentina editada por la UBA en el año 2000. También en revistas de poesía como Diario de Poesía y La Guacha. Gran parte de su obra es aún inédita.





El títere

el títere tiene sus hilos cayendo hacia arriba
se pierden en lo alto en lo oscuro

ha consumido todas las anfetaminas
que la luna pastilla blanca
dejó en su bolsillito de arpillera

decolorada su mirada madera de teca
así no lo dejan entrar en Puerto Madero
y una muchedumbre American Express
va tras de él
lo señala lo aleja lo oculta
con suma vergüenza social

desesperado el títere
para huir
se toma asimismo de los hilos fláccidos
se maneja mal camina grotesco
y llora lágrimas astilladas en la avenida Corrientes

su señor Sajón todopoderoso dios dólar
hace tiempo lo declaró prescindible por obsoleto
cortó sus cinco hilos

abandonado el títere
golpea puertas de teatros
su drama de hambre a nadie interesa
es verano fashion en las carteleras
el títere no tiene plata para lentes negros

en las esquinas actúa se las rebusca
(ya tan mal entrazado está el pobre)
ah perdedor!
... su gorra de pedir está vacía para siempre

al fin
derrotado
se ofrece como leña barata
se inmola
se lo usa en un asado de country
donde una botella de tinto cuesta cincuenta pesos
y el arte artesanal nunca valió nada

lo último del títere
es una brasa
sobre la que gotea grasa.







Fuerte Apache

... Porque bajaba carne del container.
... Porque del container bajaban carne.
Soñando con rías irisadas, bajaba carne.
Solo.
Del container extraían el sudor, el pan, el vino.
Solos.
Infinitamente solo.
Y decían, con manos de hierro fundido
un poema social
necesario
como el empedrado,
justo,
justo cuando un helicóptero policial cruzaba el cielo de Fuerte Apache.
Un cielo de containers, bramante,
como una fotografía en negativo
y nubes hechas de carne.
... Y Ariel?, apenas si puede con la ginebra,
... y Adela?, espera en la cama como carne muerta.
Espera que en su cielo-raso de containers
se vea dibujado a Ariel (su hermano),
dando de beber a Fabián.
Que vendrá... Fabián (su esposo)... a la noche,
a realizarle el hijo.
El hijo que bajará también carne quieta
cuando un helicóptero cruce el cielo.
Que vendrá, Fabián, a la noche,
para sacarle a besos, de la piel, la pantalla del televisor,
y restos de políticos, restos de metal, del noticiero de las seis.
Que vendrá...
cuando un helicóptero policial cruce el cielo...
Cielo de hierro fundido y fotografía en negativo.
Con rías de empedrado, rías de ginebra.
Que en el nudo 10, piso octavo,
ciudadela de estrellas,
el hijo en ciernes, aún de esencias líquidas,
es promesa de risas
y camino extenso, sin ruido de containers
sin sueños de miseria.








Releyendo a Lucio el eremita

I

releyendo a Lucio el eremita
semana adentro del carapacho de la tortuga o caracol, sobre el que llueve,
y no no es lluvia es la avispa semejándola con sus patas de polen
amarilla negra la enfermedad la muerte y que lo atraviesa columna dórica
arrecife blanco herido esta barca se hunde, oh interesado! Lucio!
oh naufragado! Lucio!
hacia el cielo azul raso de su Templo, cuarto
releyendo a Lucio el eremita
que sueña bayas de enebro suda y frío su cuerpo
a un paso del coma etílico soledad basta! soledad basta...
la arcada de silencio y gesto extremo
el rostro que deriva a milímetros del piso, Dios si Lucio sale de esta...

releyendo a Lucio el eremita, el no amado el "solo"
en su cuarto carapacho semana adentro, no abras la ventana resiste
no saltes a la calle Desaguadero resiste!
desnudo y un espejo se ve la piel transparente la falta de fe
y ya casi no hay ojos en toda la habitación que mira a la criatura única

releyendo a Lucio el eremita: "poeta no edito"
el grito guardado en el arcón
escritos que se perderán en la mudanza en el cuando después

II

2.1 - y que el que venga ría
2.2 - abra las ventanas
2.3 - que la luz entre
2.4 - decapite el thánatos.


III

Por toda referencia: aquí vivió Lucio, el eremita
tomó sopa de papas, atendió espaciado el teléfono
leyó a Joyce a Carriego
circunstancialmente un amigo un café, una mujer paga
una tormenta estival que miró por las hendijas de la ventana
la máquina de escribir, los estantes con libros
infaltable la carta de amor
y la rosa seca.





Sin título

... he comenzado a olvidarme desde abajo, de mi,
desde los pies,
que también olvidaron el rastro
las ganas de buscar

me he quedado sin colores
a partir de mis rodillas,
casi un hombre transparente en sus conceptos,
y he vertido algo de mi valioso vino
en el ademán de querer cerrar las puertas

y casi no hablo,
escribo banalidades

compro el periódico.
Camino a través del parque único.
Alrededor de mi llevo el ruido del teclado
como todo comentario

cuando ya no me sostenga
de tan invisible,
y en el almanaque Octubre
tenga el olor de las nueces,
recuerda, corazón...
que mi nombre empezaba con "H".






Lobo I y II

I

Hay en la llanura, un verde muy fuerte a los ojos del hombre
que madruga en el frío y el rocío.
Un destello de Cromlechs, Menhires y Templo al Fin,
cielo de 2000 años antes del niño del Nazareth.
Hay una luna que muere muere muere afiebrada de amanecer.
Pero hay si el hombre imagina: "Un deseo de deceso del sol",
"Hoy el día se teñirá de estrellas, hoy no habrá luz".
Entonces...
... Han llegado Los Cisnes Rojos al templo de rocas
enclavado en la gramilla.

Cantan
como solo una leyenda puede cantar.
Sus alas son parte del ritmo, el viajero es parte del sueño.
Y sobre el dólmen más alto se ha detenido la luna.
Todos tornan al silencio.
Todos vuelven su mirada a ésta.
Seducción.

El miedo.

Se está allegando el miedo con su arca de huesos y sentencias.
La extrema seguridad de no retornar de la tragedia.

Las aves quietas
y las aves son muertas.
La fiesta enloquece de plumas y de sangre.
Los ojos se abren, se abren.
En el centro del círculo de piedras la masacre se abate.

Quietud.

Llegó el lobo.


II


Es una historia triste. Una historia bella.
Decae el hombre como se inclina el roble.
Blanco y gris. La muerte en sus ojos nevados.
Invierno del alma. Ojos de ámbar, garganta de cieno y tumba.
"Deseo tu yugular. Mi lengua está harta de humedecerse
en deseo abismado.
Laderas tan solas tan altas...
Deseo tu sangre, es el grito del ártico en el aire,
... mi estómago, hombre, universo simple, ansía tu carne".

El ser humano medita. Camina entre las aves,
informe masa que supiera de nubes.
Recuerda. Solloza.
Eleva sus manos. Alas rotas de ángel.

El lobo avanza.

Fija el hombre la luna en su mente
llevará su amante haz más allá de la muerte.

El dice: "He estado en el Eufrates y rendí tributo a tu mandíbula de tragedia,
alcé altares, prendí cirios,
pacté con las negras fuerzas,
y en el desierto allende Nínive, tierra de alacranes, osario de calaveras,
acaricié tus belfos que tiemblan.
Y ahora me matas? Me desiertas?".

El lobo avanza.

El dice: "He navegado el Yukón,
y las hogueras en la noche de la madre estrella
volvieron ceniciento mi espíritu de hielo.
Junto a la leyenda del de los pies grandes
labré en un sequoia tu silueta.
La sangre de un cuáquero delineó tu cabeza.
Y ahora me laceras? Me destrozas?".

El lobo avanza.

El dice: (ya de rodillas y muy solo)
"He llenado de alquimias la noche gótica.
Tus colmillos, mi piedra filosofal de la mañana embrujada.
Catedral de una fina lluvia. Azul.
En mi pira funeraria apreté los dientes y tu pelambre de polo
abrigó aún más mi piel quemada
mi exilio de llamas.
Muerte Druida. Licantropía.
Y ahora me abismas? Me tragas...?".

El lobo llega.

Su fría nariz estremece la garganta.
El hombre tiernamente tristemente le abraza
le susurra, le ama.
La Luna es insoportable de inmensa.
Se cierran las fauces y el líquido rojo estalla
salpica la mañana
desgarra el diafragma devora las entrañas.
Y la bestia descansa...
... Y es mentira que el alma podrá más,
el hombre, continuará en forma de heces por la comarca.

Y el sol... Todo lo apaga.
Nunca nadie ha venido
nunca nadie ha soñado.
Los viejos menhires, siguen en el campo.






"¡Bizarra, bizarra Divine!"
(a Harris Glenn Milstead (Divine) actor travesti del cine Bizarro).


Divine está casi desnuda
de entre su entreteta
asoma el espíritu
de un póster de Warhol
usa enormes corpiños blancos
y come para Waters que la filma
sin cortes sin trucos
caca fresca de un caniche amariconado.

Divine lee a un Ginsberg
de sexo tan indescifrable
como el de ella/ello

ella
que succiona el pene bizarro
de su hijo de 23 años
en una casa rodante
y sólo porque el joven está triste
y sólo porque el joven lloraba.

Divine
es un exabrupto obeso
una puteada viviente
un grito agudo
que vive desde niño/niña
en los límites

y las criaturas abandonadas
del American Way of Life
se embriagan
se drogan
se cojen
se raptan en sótanos mugrosos
posan
con ella/ello
para siempre
por sobre todas las cosas posan
para el ojo histérico de la cámara.

Divine
pasa por los 60
y deja que su inmensa figura
descontrolada
transponga las pantallas de los cines
y de pintados exagerados ojos negros
se sienta en las butacas
sobre las faldas de los teenagers
y les masturba el alma equivocada.

Divine
La gorda Divine
plena en rollos de grasa
rompe a hachazos
convertibles rosas
y
como el espíritu de un cadillac
va de pueblo en pueblo
de bar en bar
de hotel en hotel
por las supercarreteras
y vive gratis para siempre.

Divine está
en este fotograma
casi desnuda
hecha toda una chancha.

Y cuando muera
(si la dejan)
va a ir al cielo
para ver
si algún ángel rubio se la garcha.

http://www.zapatosrojos.com.ar/Biblioteca/Hector%20Urruspuru.htm






No Se Doblega El Halcón Frente A Las Llamas... (cetrería)



no se doblega el halcón frente a las llamas color petróleo de la noche,
dónde está… díganme: ?la rodilla del halcón??
dónde entonces, un halcón genuflexo? o cuándo?
y qué hacer con él si no vuela?
si acepta de buen grado arder en el cielo nocturno, por siempre?
asteroide incandescente suspendido quieto,
meteoro que aguarda la voz de dios para seguir su derrotero…
– eso es el halcón -
los halcones no mueren sobre la tierra deciden caer inertes hacia lo alto, ya ves, que no existe el arriba o el abajo en el alto, abismal, cielo estrellado
los fantasmas vuelan en las sombras y no hay ciudad bien avenida que no tenga muertos que vuelen,
y no hay cielo por más mal nacido que no tuviere un halcón que en él, alguna vez, no haya girado… y girado
cuando el halcón hace el amor en su nido se vuelven de oro las ramas con las que el mismo está hecho, y de allí sale un arco iris de colores neutros… opacos,
que cruza hasta el amanecer la noche dejando en el aire puentes veloces de pasión y graznidos de sexo, de vértigo…
– eso, es el halcón -
Epílogo:
yo, Urruspuru, hice cetrería cientos de años atrás en tierras moras, y cabalgaba un desierto ocre que devenía en un mar celeste debajo de un cielo celeste sin horizonte visible posible, en donde mi halcón cazaba a la paloma de Pablo Picasso, que ya había nacido para ese entonces, cobarde, blanca, y de huidizos ojos rojos.